El Taj Mahal, metáfora del amor e icono de la India.

Lo confieso: he caído rendido ante la belleza del Taj Mahal. Quizás sea lo mejor de haber viajado a la India sin muchas expectativas, sin esperar nada más que la sorpresa o la decepción. Dispuesto a disfrutar por mi mismo lo que tantas veces ha sido mostrado y fotografiado.

¿Cómo prepararse para visitar un lugar del que has visto miles de imágenes? ¿Cómo conseguir que sorprenda un lugar visitado por millones y millones de personas? ¿Y cómo disfrutarlo sin ser arrastrado por las masas de miles de visitantes que también buscan disfrutar de su momento especial?

Porque yo quería que el Taj Mahal me sorprendiera. Quería exclamar un “¡¡OOOHHH!! de admiración con mayúsculas cuando apareciera ante mí. Quería llevarme ese regalo de la India, el mejor recuerdo. Que dejara en mí las sensaciones imperecederas de haber visto algo excepcional. Porque más allá de su monumentalidad, belleza y simbolismo quería que el Taj Mahal no me decepcionara.

Por eso desde aquí te voy a dejar el consejo más importante de todos los que te voy a dar:

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Olvídate de las fotografías, de los guías, de los amigos y del tropel de visitantes que inevitablemente te acompañarán en ese momento. Porque nunca jamás vivirás ese momento único: los segundos en los que la silueta blanca del Taj Mahal aparece ante tus ojos casi flotando en la lejanía. Porque aunque repitas tu entrada triunfal mil veces, nunca volverás a experimentar las sensaciones de esa “primera vez”.

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¿Donde está el Taj Mahal?

Como ya sabrás el Taj Mahal se levanta a orillas del río Yamuna en la ciudad de Agra, en el estado de Uttar Pradesh. Cuenta con casi 2 millones de habitantes y está a unos 220 Km. de Nueva Delhi. Está bien comunicada por tren desde Nueva Delhi, aunque si te quieres ahorrar complicaciones puedes contratar un vehículo con conductor (algo muy habitual en la India). O recurrir a una excursión organizada de un día, aunque yo recomiendo pasar en Agra al menos una noche.

Esta ciudad fue la capital del Imperio mogol y residencia imperial durante un siglo, entre los años 1556 y 1658. Y la verdad es que si no fuera por el Taj Mahal y por el Fuerte Rojo, monumentos construidos en ese período, no creo que esta ciudad tuviera muchas visitas. Como muchas ciudades indias sus calles y avenidas son un caos de tráfico y ruido. Eso sí, adentrarse a pie por las callejuelas más cercanas al Taj Mahal es toda una aventura que no te puedes perder.

Por cierto, ni se te ocurra viajar a la India sin un buen seguro de viaje. Por eso te recomiendo contratar un Seguro de Viajes con las mejores coberturas como el de MONDO. Te ahorrarás muchas preocupaciones. Contrata tu seguro directamente desde aquí y tendrás un 5% de descuento.

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¿Cuál es la mejor entrada?

El recinto del Taj Mahal tiene 3 entradas, aunque sólo podrás acceder por 2 de ellas:

 – La entrada Oeste (Fatehpuri Gate). Es la más concurrida y se llega hasta ella tras cruzar un parque. Desde la plaza Purani Mandi Chauraha te esperan unos 500 m. de caminata hasta las taquillas.

 – La entrada Este (Fatehabad Gate). Está menos frecuentada porque toca caminar casi un Km. desde el estacionamiento. Por el camino se encuentran algunos de los mejores hoteles de Agra.

 – En ambas el camino, y el resto de visitantes, te llevará hasta el correspondiente Centro de Información Turística donde se encuentran las taquillas para comprar tu entrada. Las hay para extranjeros y para locales (los precios son diferentes), y para pagar con tarjeta y en efectivo. La entrada te da derecho a pasar todo el tiempo que quieras dentro del complejo el día elegido. Además de incluir una botella de agua y unos patucos desechables que tendrás que ponerte al acceder al mausoleo.

– -La entrada Sur da directamente al barrio del bazar Kaserat y sólo se puede utilizar para salir, no para entrar. Si quieres una inmersión total en la vida local y no te arredran los vendedores callejeros ni las calles sucias, te recomiendo aventurarte por este barrio.

– Tanto en la entrada Oeste como en la Este tendrás que pasar por controles de seguridad diferenciados para hombres y mujeres. Podrás entrar con cámaras, móviles, etc. pero no con comida, ni tabaco ni mecheros. Todas las mochilas, bolsos, etc. pasan por escáner. Y todos los visitantes son cacheados. La presencia policial y del ejército es constante, tanto en los alrededores del recinto como dentro del Taj Mahal.

 – Una vez pasados los controles ya estás dentro. Prepárate para disfrutar de un lugar sin parangón en el mundo. Se te ofrecerán guías y fotógrafos (muy persistentes) para acompañarte y hacerte fotos que te entregarán a la salida. Sólo ten en cuenta que no te dejarán disfrutar de ese primer contacto. Hagas lo que hagas, recuerda que nunca más vas a poder revivir ese momento de cruzar la Gran Puerta por primera vez. Esa monumental construcción de mármol y piedra arenisca rojiza tras cuya entrada se adivina la silueta del Taj Mahal.

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¿Cuándo se puede visitar el Taj Mahal?

Podrás visitar el Taj Mahal todos los días excepto los viernes, día reservado para los creyentes musulmanes. Los emperadores mogoles eran musulmanes por eso Shah Jahan, el emperador promotor del Taj Mahal, ordenó construir una mezquita y un lugar de descanso para los peregrinos. Por lo tanto, a no ser que seas creyente musulmán, ni se te ocurra planificar tu visita para un viernes.

El Taj Mahal abre sus accesos una media hora antes del amanecer y cierra alrededor de las 18 horas cuando comienza a oscurecer. Por eso los horarios de apertura y cierre varían dependiendo del momento del año en que en el que se haga la visita. En mi caso lo visité un jueves de mediados del mes de marzo. A las 6 de la mañana ya estaba abierto y para mi sorpresa con mucha más gente dentro de la que esperaba encontrar a esas horas.

La entrada general para extranjeros cuesta 1100 Rupias, a lo que has de sumar otras 200 si quieres visitar el recinto del mausoleo así como su interior. Algo por cierto casi obligatorio ya que en realidad ahí está la razón de ser del Taj Mahal. Vamos, que ni lo dudes.

Las entradas puedes comprarlas online sólo desde la web oficial (tendrás que imprimirlas), o en taquilla directamente. Los fines de semana, así como durante algunas festividades y época de vacaciones, las colas para entrar pueden ser realmente pesadas y superar la hora de espera. Por eso te recomiendo ir bien temprano o por la tarde un par de horas antes del cierre ya que la afluencia de visitantes a esas horas se reduce un poco.

También se puede visitar el Taj Mahal las noches de luna llena y las dos noches anteriores y posteriores. Pero sólo en cupos muy reducidos, durante sólo 30 minutos, con unas entradas que sólo se pueden adquirir en el Archaeological Survey de la India el día anterior.

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¿Cuál es el mejor momento para visitarlo?

Esta es la pregunta del millón porque hay diversos factores a tener en cuenta. Para empezar hay unos meses bastante malos para disfrutar de esta joya arquitectónica:

 – Los meses de invierno entre noviembre y enero. Porque las nieblas mañaneras y persitentes que se levantan desde el río Yamuna llegan a ocultar el Taj Mahal. Tus fotografías tendrán un aire realmente vaporoso, pero tu visita puede quedar muy limitada visualmente.

 – Los meses que coinciden con la época de los monzones, de julio a octubre. Te pueden tocar días de lluvias, lluvias y más lluvias que convertirán tu visita en toda una experiencia pasada por agua.

 – Los meses que coinciden con los meses de más calor, mayo y junio. En Agra se llegan a alcanzar temperaturas cercanas a los 50 grados. Los desmayos al pie del Taj Mahal no son por la arrebatadora belleza del monumento ni por el síndrome de Stendhal, sino por los golpes de calor y las deshidrataciones.

 – Por lo tanto los mejores meses para visitar Agra son febrero, marzo y abril. Las temperaturas son suaves, es temporada seca y por lo tanto la ausencia de lluvias y nieblas ayudarán a que tu visita sea inolvidable.

 – Pero además de esto ¿cuál es el mejor momento del día para ver el Taj Mahal a gusto? En mi caso lo tengo claro: o a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde. Las temperaturas son más suaves y sobre todo la luz para fotografiar es mucho mejor. Las tonalidades de color que adquiere el mármol del Taj Mahal a esas horas son de las que no se olvidan.

Desde las 11 de la mañana hasta las 16 horas la luz es muy dura. Las fotos salen apagadas, sin matices, sin vida…Además hace mucho más calor y la afluencia de visitantes alcanza sus máximas cotas. En mi caso hice dos visitas: una de las 6 a las 9 de la mañana y otra de las 15 a las 18 horas. Y sin dudarlo me quedo con las de la mañana.

 – Hay quien prefiere las horas de más calor porque dice que desciende el número de visitantes. Pero te aseguro que la diferencia no merece la pena. Pasarás más calor y te llevarás unas fotografías planas, planas.

 – Y otra recomendación: no esperes al anochecer para hacer unas maravillosas tomas nocturnas del Taj Mahal brillando en la noche. Sencillamente las autoridades indias han decidido no iluminarlo por medidas de seguridad.

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A todo esto ¿qué es el Taj Mahal?

En realidad el Taj Mahal es el mayor monumento y el más magnífico surgido del amor entre un hombre y una mujer. De verdad no hay en todo el mundo nada comparable. Pero para la India de hoy es un símbolo que representa a todo el país, además de la joya arquitectónica más hermosa y admirada de su pasado más glorioso.

Esta podría ser la típica historia de chico conoce chica. Pero en la India de comienzos del S.XVII, la época de mayor expansión del imperio Mogol, y siendo el chico el heredero a título de emperador, el futuro Shah Jahan, nada podía ser típico ni normal. Sí, eran jóvenes cuando se conocieron, dicen que en un patio del palacio del Fuerte Rojo de Agra donde se celebraba un mercado. En realidad Arjumand Banu Begum, la futura Mumtaz Mahal y protagonista de esta historia, había sido elegida por el emperador Jahangir por ser la sobrina de su esposa favorita. Tema de lealtades de familia y líos de palacio. Cuando la prometieron con el príncipe heredero ella tenía 14 años y el 16, aunque el matrimonio no se consumó hasta 5 años después en 1612.

En lo que todos los cronistas están de acuerdo es en que esta vez en el matrimonio acordado sí existió el amor. Un amor que pasó a la Historia. Desde el primer momento. Todo un flechazo entre la hija de una familia noble y el príncipe heredero, el futuro emperador Shah Jahan. A pesar de que el príncipe tenía otras esposas, Mumtaz Mahal se convirtió en la “Primera Dama del Palacio”, la favorita. Tras la muerte de su padre Shah Jahan fue nombrado emperador en 1627 y se dedicó entre otras cosas a tener hijos, muchos, con Mumtaz Mahal. Durante los casi 20 años que duró el matrimonio Mumtaz Mahal tuvo 14 hijos e hijas. Pero en el último parto el cuerpo de la mujer debió decir “hasta aquí hemos llegado”. Una hemorragia interna acabó con su vida, no sin antes hacer prometer al emperador dos cosas: que permanecería viudo para siempre, y que le construiría un monumento sin parangón en el mundo. O al menos esto dice la leyenda.

El caso es que el emperador casi muere del disgusto. Abandonó la campaña militar en la que estaba inmerso y desapareció durante una temporada. Cuando regresó a la escena pública lo hizo para traer el cadáver de su mujer a Agra en un féretro de oro. Fue cuando decidió construir la tumba más hermosa del mundo para su amada Mumtaz Mahal. Ahora entenderéis de donde le viene al nombre al Taj Mahal. Taj es un vocablo de origen persa que significa Corona, y Mahal ya sabéis quien era.

En 1631 se iniciaron las obras del gran mausoleo a orillas del río Yamuna. Un ejército de 20.000 obreros y los mejores artesanos del imperio liderados por el arquitecto favorito del emperador, levantaron una obra maestra. La mezcla de estilos islámico, persa e indio se conjugaron para crear en mármol blanco la tumba más hermosa jamás vista. Las obras terminaron en 1654 tras crear un espacio ajardinado de 17 hectáreas donde también se levantaron una gran mezquita y una casa de invitados en piedra arenisca roja a ambos lados del mausoleo.

Durante esos años el emperador Shah Jahan se dedicó a expandir su imperio por la India. Y a observar la buena marcha de las obras desde las terrazas de mármol de la residencia imperial en el Fuerte Rojo de Agra. Lo cierto es que Shah Jahan ha pasado también a la Historia por su furor constructor: el Fuerte Rojo de Delhi, las mezquitas de Delhi y Sind, los jardines de Shalimar en Lahore, la tumba de su hija Jahanara…y por supuesto, el Taj Mahal.

Cuatro años después de la finalización de las obras en 1658, Shah Jahan fue destituido por su hijo Aurangzeb. Se dice que harto de que su padre se gastara el dinero del imperio en magníficas construcciones. Y ante el rumor de que su padre quería levantar un mausoleo gemelo al Taj Mahal en la otra orilla del río Yamuna. Pero esta vez construido en piedra negra. Aurangzeb tuvo el detalle de encerrar a su padre en una estancia del Fuerte Rojo con vistas al Tah Mahal. Dicen que hasta su muerte se pasó los días mirando el monumento funerario que había levantado en memoria de su amada Mumtaz Mahal. La obra maestra de la arquitectura mogol.

Shah Jahan murió en 1666 y su hijo Aurangzeb decidió que en vez de levantar otro mausoleo en memoria del emperador fallecido, saldría más barato enterrarlo junto a su amada esposa en el Taj Mahal. Y es allí, bajo la cúpula de mármol blanco donde puedes ver la tumba de los dos enamorados. La de Mumtaz Mahal ocupa el centro. Un poco más elevada, a su derecha y rompiendo la simetría del conjunto, está la de Shah Jahan. Juntos para siempre. Iluminados al amanecer por la luz que se cuela por los ventanales orientados al Este y las elaboradas celosías labradas en mármol.

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¿Cómo fotografiar esta maravilla?

Instagramers vaporosas o realidad multitudinaria

Cada año visitan el Taj Mahal unos 7 millones de personas que lo fotografían de todas las formas y desde todos los ángulos imaginables. Por lo tanto conseguir una imagen original es una labor casi imposible. Por otro lado te encontrarás sí o sí con una gran cantidad de visitantes a todas horas. Lo que hace casi imposible obtener la fotografía soñada del Taj Mahal vacío. Sin embargo hay formas de crear esa sensación aunque tendrás que luchas casi a brazo partido con decenas de personas que quieren lo mismo que tú. Evidentemente habrás visto muchas fotografías de instagramers (sobre todo chicas con vestidos vaporosos) donde posan en solitario con el mausoleo de fondo. La verdad, no es el tipo de imágenes que más me atrae porque no muestran la realidad del lugar.

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Buscando la luz

Otro factor a tener en cuenta es la luz y la época del año. Como ya he comentado te puedes encontrar con nieblas matutinas, días de calima blanca que dejan planas las imágenes, días grises de lluvia…Por eso si tu intención es visitar el Taj Mahal para fotografiarlo te aconsejo planificar con cuidado la fecha de tu visita. En mi caso decidí ir a mediados de marzo ya que evitaba las nieblas, la lluvia y podría encontrar, quizás, algún cielo azulado que contrastara con el blanco del mármol.

Decidí fotografiarlo a primera hora de la mañana al amanecer, y luego por la tarde. Has de tener en cuenta que según la luz, el mármol blanco refleja ciertas tonalidades que pueden pasar del amarillo al rosado y al anaranjado.

Sobre el equipo fotográfico no tendrás muchas complicaciones. Los trípodes están prohibidos, pero puedes usar filtros aunque en mi caso sólo uso un UV. No olvides un gran angular porque lo vas a necesitar si quieres hacer tomas con una cierta amplitud.

El uso de drones está estrictamente prohibido en toda la India, a no ser con una autorización especial del Gobierno. Y esto desde hace sólo unos meses. Por lo tanto olvídate de tomas aéreas. Hay carteles advirtiendo de la prohibición de su uso tanto en el Taj Mahal como en todos los hoteles cercanos que tienen terrazas con vistas al monumento. En el interior del mausoleo también está prohibido fotografiar o grabar, aunque los empleados de la vigilancia suelen hacer la vista gorda.

Explora y sé creativo

​A partir de aquí ya es cosa de la creatividad de cada uno. Puedes incidir en los detalles de la decoración o en tomas lejanas con gente para realzar el tamaño del monumento.

Puedes hacer panorámicas y buscar las tonalidades y contraluces de la luz al amanecer fotografiando desde el lado Este o con el sol de frente.

También puedes enmarcar el Taj Mahal desde la entrada o aprovechando los arcos de la mezquita.

Y puedes aprovechar la afluencia de gente para hacer retratos. O para buscar el contraste de los colores entre sus ropajes, el blanco del mármol y el rojo arenisca.

Pero sobre todo no te olvides fotografiar el reflejo del Taj Mahal en los estanques ubicados en su parte frontal. Sólo podrás conseguir el efecto espejo cuando abre el Taj Mahal y todavía no han puesto en funcionamiento las fuentes. Una vez en marcha el efecto espejo se hace borroso y las fotografías no quedan igual.

En mi visita de la tarde las condiciones lumínicas no fueron las mejores. Calima con cielos blancos, luz plana, sin contrastes y mucha gente. Esperé hasta casi el cierre del Taj Mahal para ver si el atardecer aportaba algo de color. Pero no tuve suerte.

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Fotografiando desde el exterior

Si tienes varios días en Agra también puedes buscar esa imagen especial fotografiando el Taj Mahal desde el exterior. Puedes acercarte a las orillas del río Yamuna bordeando las murallas almenadas que rodean el recinto por el lado Este He visto algunas imágenes estupendas del amanecer con un poco de niebla desde este punto.

También puedes contratar un tuk tuk o un taxi que te lleve a los jardines Mehtab Bagh situados en la otra orilla del río, justo enfrente del Taj Mahal. Se recomienda visitarlo si el atardecer promete buena luz. Como no fue mi caso decidí subir a la terraza de uno de los hoteles cercanos ubicados en la salida Este. Pero la distancia, los árboles que rodean el Taj y el cielo blanquecino no me ofrecieron la imagen que buscaba.

Pero ya que estás en Agra, ¿por qué no admirar el Taj Mahal desde el mismo lugar en el que lo hacía el emperador Shah Jahan? Desde el lugar en el que durante años recordó a su amada Mumtaz Mahal: las terrazas de mármol blanco del palacio ubicado en el Fuerte Rojo. Asomarte a una de las ventanas de sus murallas o a sus miradores y encontrarte con el río Yamuna y el Taj Mahal a lo lejos es otra de esas cosas que no olvidarás jamás. Es cierto que los separan casi 3 Km. de distancia y tus fotografías, a no ser que tengas un tele muy potente, no serán nada del otro mundo. Pero la verdad es que una vez ahí da lo mismo porque el Fuerte Rojo es la otra visita que no te puedes perder en Agra.

Anteriormente también he comentado que es posible acceder al Taj Mahal durante la luna llena, así como los dos días anteriores y posteriores. El Taj Mahal NO se ilumina de noche y sólo podrás fotografiar el monumento con la luz de la luna. La visita está limitada a 30 minutos y recuerda que tampoco podrás usar trípode. En este caso tendrás que buscar un banco de piedra o algún lugar donde apoyar la cámara para hacer una toma de larga exposición. Y si no ya sabes: toca abrir al máximo el diafragma, buscar un punto de apoyo para no moverte mucho y subir el ISO intentando que la fotografía no tenga mucho ruido ni salga borrosa.

Sólo podrás comprar la entrada nocturna el mismo día de tu visita en la oficina del Superintending Archaeologist Office en la ASI (Archaeological Survey of India) ubicada en el 22 de The Mall Road en Agra. Recuerda que están limitadas.

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Conclusión: visita el Taj Mahal sí o sí

Sea como sea tus imágenes del Taj Mahal resultarán inolvidables. Igual que las sensaciones que habrás vivido y que te llevarás contigo para siempre. Recuerda que habrás disfrutado de un lugar inigualable, único en el mundo. Personalmente tengo que decir que pocas veces he experimentado tantas emociones al visitar un lugar. La historia de su misma existencia es todo un canto al amor verdadero entre un hombre y una mujer, además de una de las construcciones humanas más hermosas que existen. Una auténtica obra de arte que aúna la belleza, la estética y la proporcionalidad como pocas veces se ha conseguido.

Tanto es así que una visita, o varias, al Taj Mahal justifica por sí solo un viaje a la India. Aunque una vez allí, cómo no continuar conociendo uno de los países más fascinantes que puedas visitar.

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