El Fuerte Rojo: más allá del Taj Mahal

El emperador Shah Jahan se asomó una vez más a la balconada del Fuerte Rojo. Tal como lo llevaba haciendo cada día de los últimos años. A lo lejos, surgiendo de entre la neblina mañanera que ocultaba el río Yamuna, vio aparecer la silueta de su más magnífica creación: el Taj Mahal.

Las cúpulas de mármol blanco flanqueadas por 4 enormes minaretes se elevaban hacia el cielo de Agra, la ciudad que hasta 1648 había sido la capital del imperio mogol de la India. Allí, bajo el punto más céntrico de la mayor de las cúpulas, reposaban los restos de su más amada esposa, su querida Muntaz Mahal.

taj-mahal

Shah Jahan miró a su alrededor. Conocía cada filigrana, cada relieve, cada celosía del interior del Mussuman Burj. Las paredes y los suelos de mármol blanco ricamente decorados de la estancia real no ocultaban el hecho de que Shah Jahan era un prisionero. El gran Shah Jahan, el ”Rey del Mundo”, el último de los grandes emperadores mogoles, llevaba 8 años encerrado en sus estancias del Fuerte Rojo por orden de su hijo y sucesor Aurangzeb.

Aurangzeb usurpó el trono de su padre tras declararle no apto para gobernar. Se dice que horrorizado por los planes que su padre tenía de levantar un memorial copia del Taj Mahal, pero en mármol negro, en la orilla opuesta del río Yamuna. Lo cierto es que Shah Jahan era un constructor megalómano y había gastado gran parte de las riquezas del imperio mogol en grandes monumentos. Además del Tah Mahal reformó el Fuerte Rojo revistiendo de mármol blanco muchos de sus palacios. Levantó también en Agra la Mezquita de las Perlas, y en Delhi construyó el Fuerte Rojo y la gran mezquita de Delhi.

Finalmente en 1666 Shah Jahan murió entre los altos muros de piedra arenisca del Fuerte Rojo. En sus orígenes el Fuerte de Agra era una construcción de ladrillo levantada en el siglo XI. En el siglo XV los sultanes de la dinastía Lodi se trasladaron a Agra desde Delhi y convirtieron el Fuerte de Agra en su residencia. Hasta que en 1526 los mogoles se adentraron en la India para establecer su imperio. Humayun, el primer emperador mogol fue coronado en el Fuerte de Agra. Pero fue Akbar, su sucesor, el que convirtió a Agra en la capital de su imperio en 1558.

El emperador Akbar renovó totalmente la fortaleza sustituyendo el ladrillo por piedra roja arenisca traída desde el Rajastán. Por eso su estética recuerda a la residencia palaciega abandonada de Fatehpur Sikri. Una ciudad palaciega que Akbar también mandó construir en la misma piedra rojiza.

fuerte-rojo-agra-1

Pero fue su nieto Shah Jahan el que le dio su forma definitiva, con un carácter más palaciego y suntuoso que defensivo. Ese es el Fuerte Rojo que vamos a admirar y que os recomiendo visitar por la tarde, antes del atardecer. Cuando la luz de ese sol que cae a plomo durante el día pierde parte de su intensidad y resalta las tonalidades rojizas de la piedra.

fuerte-rojo-agra-2.

Visitando el Fuerte Rojo de Agra

El Fuerte Rojo es el fruto de esta mezcla de estilos y gustos estéticos. En realidad lo que veremos es una serie de recintos palaciegos protegidos por un impresionante conjunto de murallas, torres y baluartes. Estamos hablando de una fortaleza con casi 2,5 km de longitud rodeada de un profundo foso y muros de piedra que superan los 20 m. de altura.

fuerte-rojo-agra-3

Un detalle a tener en cuenta: no hay que confundir el Fuerte Rojo de Agra con el Fuerte Rojo de Delhi. Aunque el estilo arquitectónico es similar, el Fuerte Rojo de Delhi no tiene la importancia histórica del de Agra. Además, su interior quedó arrasado por la represión inglesa tras la revuelta de los cipayos en 1857, aunque fue restaurado posteriormente.

fuerte-rojo-agra-4

Sí, se puede visitar el Fuerte Rojo por tu cuenta tras comprar la correspondiente entrada. Pero si no quieres complicarte la vida con los trasportes y además quieres saber qué estás viendo, puedes visitar el Taj Mahal y el Fuerte Rojo en una excursión con guía en español.

Hoy el Fuerte Rojo sólo tiene dos entradas. La Puerta de Delhi en el lado occidental es la más grande ya que Akbar la construyó como acceso de la realeza. Esta puerta se encuentra dentro de una zona militar del ejército indio y por lo tanto no se puede utilizar. Por eso los visitantes tenemos que acceder al interior del Fuerte Rojo por la Puerta de Amar Singh (o Puerta de Lahore) orientada hacia el sur.

Cuando visitas por primera vez el Fuerte Rojo te das cuenta de que no estás frente a una fortaleza cualquiera. El color rojizo de sus bloques de piedra, su estructura masiva y la misma puerta de acceso con tras arcos sucesivos defendidos por altos torreones, nos dicen que estamos ante la fortaleza más importante de la India. Su complejidad arquitectónica, además de su legado histórico y artístico, han hecho que el Fuerte Rojo fuera declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1983.

fuerte-rojo-agra-5.

El Jahangir Mahal

Nada más entrar por el primero de los arcos pasarás un control de acceso y seguridad. Tómate tu tiempo para admirar el tamaño de los torreones y las murallas. Y fíjate en los detalles decorativos de las puertas y arcos de entrada de clara influencia musulmana.

fuerte-rojo-agra-6

A partir de aquí una gran rampa de acceso te conducirá hasta el único palacio que queda de la época del emperador Akbar: el magnífico Jahangir Mahal construido en 1570. Este gran edificio de piedra arenisca roja está rematado en las esquinas de su fachada por una especie de templetes con cúpulas llamados “chattris”. Se cree que este edificio fue usado como “zenana” o residencia de las mujeres de la familia real. En él se puede apreciar la mezcla las influencias artísticas hindúes con las provenientes de Asia Central traídas por los emperadores mogoles. Fijaros en el gran arco central de entrada y en los motivos geométricos de su decoración.

fuerte-rojo-agra-7.

El Khas Mahal, las estancias privadas del emperador

Detrás del Jahangir Mahal se encuentra el Khas Mahal. La exquisita decoración de mármol y los techos decorados de esta estancia nos indican que estamos ante una de las obras de Shah Jahan. El Khas Mahal era una de los palacios privados del emperador. Sus tres pabellones de mármol blanco se encuentran ubicados sobre una terraza que da al río Yamuna y al Taj Mahal.

Fijaros en los tejados curvos con pináculos forrados de cobre dorado de los pabellones laterales. Y en la belleza de la estancia central, abierta hacia una fuente de mármol en la parte frontal y con celosías labradas en mármol en la parte trasera ofreciendo vistas al río. Su tejado también está decorado con dos pequeños “chattis” con cúpulas de cobre doradas.

khas-mahal-1

khas-mahal-2

khas-mahal-3

Este es uno de mis rincones favoritos del Fuerte Rojo. Las vistas que se tienen desde aquí son de esas de no olvidar jamás. Son los paisajes que acompañaron al emperador Shah Mahal los últimos años de su vida. E increíblemente apenas han cambiado en los últimos tres siglos y medio.

Frente a los pabellones del Khas Mahal se encuentra un espacio ajardinado con pasarelas también de mármol que en otros tiempos tuvo una plantación de viñas. Por eso se le conoce como Anguri Bagh, el “Jardin de las Uvas”.

khas-mahal-4

Al lado del Khas Mahal y en una esquina del Anguri Bagh se encuentra otra de esas estancias que conservan el recuerdo de Shah Jahan: el Shish Mahal. En realidad son una serie de aposentos con paredes de mármol decoradas con trozos de espejos. Por eso se le conoce también por el nombre del “Palacio de Cristal”.

khas-mahal-5.

El Mussaman Burj

Todo este conjunto de terrazas y estancias de mármol está rematado por el Mussaman Burj y su torre octogonal rematada con una cúpula de cobre dorada. Desde aquí se tienen las mejores vistas al Taj Mahal, a una parte de las murallas del Fuerte Rojo y a las orillas del Yamuna. Aunque el Fuerte Rojo y el Taj Mahal se encuentran en el mismo lado del río Yamuna, desde aquí parece como si estuvieran frente a frente. El curso del Yamuna fue desviado precisamente para favorecer este efecto y facilitar la visión del Taj Mahal por parte de su creador Shah Jahan. Al fin y al cabo la historia de Agra y de una parte de la India se escribe desde estos dos lugares unidos por una historia de amor que ha trascendido al paso del tiempo.

.

Los diwanes o salas de audiencias del Fuerte Rojo

En el Fuerte Rojo se construyeron dos salas de audiencias. Una privada y otra pública. El Diwan-i-Khas estaba reservado a las audiencias privadas y se asoma al río desde una amplia terraza. Del otro lado da a un patio ajardinado rodeado por una gran arcada.

Hacia el interior de la fortaleza y rodeado de espaciosos jardines se encuentra el Diwan-i-Am, el gran salón de audiencias públicas. Este edificio abierto construido a base de filas de columnas de mármol que sostienen arcos lobulados es otra de las joyas del Fuerte Rojo. Sus grandes dimensiones, su elegancia y su emplazamiento lo convierten en un lugar con un encanto único.

fuerte-rojo-agra-10

Por supuesto el emperador tenía reservado un lugar preferente junto a uno de los muros bajo el techo de esta edificación. Desde allí asistía sentado y elevado sobre la muchedumbre a la celebración de las reuniones y asambleas de carácter público.

Justo enfrente os encontraréis con una tumba que desentona totalmente con el entorno. Es la de John Colvin, gobernador inglés de las provincias del noroeste de la India que para su mayor gloria se hizo enterrar aquí en 1857. Y ahí sigue desde entonces.

fuerte-rojo-agra-9

Es el momento de regresar hacia la Puerta de Amar Singh. Atrás queda la mezquita de Jama Masjid y la mayor parte de esta fortaleza ya que la parte visitable apenas supone el 25% del Fuerte Rojo. Un lugar que fue el epicentro del poder político del Imperio mogol en uno de los momentos más gloriosos de la historia de la India. Aquí estuvo el gran tesoro real, desde aquí se dirigió el imperio, se ordenaron guerras, se firmaron tratados y acuerdos, se conspiró… Y se vivieron historias de amor como la de Shah Jahan y su esposa Muntaz Mahal.

fuerte-rojo-agra-8

Es cierto que el Taj Mahal es el imán que atrae hasta Agra a millones de visitantes cada año. Pero no visitar el Fuerte Rojo es un error mayúsculo. Es un lugar realmente fascinante a pesar de que de su antigua decoración apenas queda nada. Los ingleses se llevaron todo lo que quedaba aquí de valor. Y suerte que dejaron el mármol que recubre las paredes de los antiguos palacios.

Pero lo que no se pudieron llevar los ingleses fue su magnificencia y su gran poder evocador. Porque el Fuerte Rojo es uno de esos lugares donde se puede dejar volar la imaginación. O viajar a tiempos donde los maharajás de la India levantaban monumentos en nombre del amor.

.

También te puede interesar:

El Taj Mahal: como visitarlo y fotografiarlo sin morir en el intento

Khajuraho, los templos donde el sexo y la sensualidad son arte en piedra

Khajuraho, arte en piedra Patrimonio de la Humanidad 2ª parte

Jaipur, guía de lo que no te puedes perder en la capital del Rajastán

El Fuerte Amber de Jaipur: la controversia de los elefantes y el turismo

Benarés, un amanecer inolvidable navegando por el Ganges

Guía del Aarti en Benarés para torpes espirituales viajando por la India

Mujeres de la India: el largo y duro viaje hacia la libertad