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El Ganga Aarti, la ceremonia que no te puedes perder en Benarés.

Las lámparas de aceite iluminan los rostros de los jóvenes brahmanes que ofician el Aarti. En el anochecer de Benarés, frente al sagrado río Ganges, el humo del incienso y el sonido de tambores y campanillas inunda el ghat de Dashashwamedh. Sólo por vivir momentos así vale la pena viajar hasta la India.

Cientos de personas ocupan cada hueco, cada escalón, cada terraza del ghat para ser testigos de una de las ceremonias hinduistas más celebradas. Aunque tiene diferentes variaciones y se puede celebrar hasta 5 veces al día, aquí sólo voy a mostraros el Ganga Aarti en Benarés. La ceremonia que se celebra cada amanecer y sobre todo cada atardecer frente al río Ganges, la diosa Ganga para los hindúes.

Voy a ser sincero. Jamás había oído hablar del Aarti hasta que me planteé viajar a la India. Incluso ahora, después de haberla vivido, de haber leído sobre ella y de que me la explicaron, no llego a entenderla del todo. Al fin y al cabo la cosmogonía y la religión hindú no son mi fuerte. Es tal la complejidad del Aarti que no es fácil comprender el significado último de cada movimiento, de cada objeto o de cada ritual. Por eso he decidido escribir esta especie de guía para que puedas vivir el Aarti y disfrutarlo sin complicaciones espirituales. Una especie de guía para torpes que pueda ayudar a comprender algo de lo que estamos viendo. Porque en el Aarti os aseguro que hay mucho que ver. Y no estoy hablando solamente de la cuidada, colorida y elaborada puesta en escena.

Para empezar vivir el Aarti significa adentrarse en el jaleo, el ruido y la locura urbana del centro de Benarés. Así es. Y sólo por experimentar esa inmersión total en un mundo desconocido de ruidos, colores, músicas, sonidos y gente, mucha gente, ya merece la pena. A muchas personas le aterrorizará, o al menos les impondrá mucho respeto, adentrarse de buenas a primeras en el caos de una ciudad india. Y más si esta ciudad es la sagrada Benarés o Varanasi. Para empezar Benarés es una ciudad acostumbrada a los turistas y a todo tipo de visitantes. Así que sólo serás uno más entre los miles de occidentales que pululan por sus calles fotografiándolo todo.

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Pierde el miedo y alucina en colores por el centro de Benarés

Es hora de dar primer paso. Un par de horas antes del atardecer sal de tu hotel y sumérgete sin miedos en las procelosas calles de Benarés. Si estás lejos del Ganges negocia con un ricksaw o un tuktuk para que te acerque hasta la Luxa Rd. Llegará un momento que la calle se cruza con la Sonapura Rd. Desde aquí tendrás que seguir caminando hasta la entrada al ghat de Dashashwamedh. Si lo ves muy complicado puedes contratar una excursión organizada que te llevará a ver el Aarti al amanecer y a continuación te llevará en barca para ver los ghats desde el río Ganges.

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Sólo este trayecto merecería un artículo completo y un interminable reportaje fotográfico. La cantidad de escenas que se entrecruzan en un instante llega a ser abrumadora. Malabaristas, monjes, peregrinos, vendedores ambulantes, pobres pidiendo limosna, motos con familias enteras avanzando entre la muchedumbre que colapsa la calle. La música de fondo no deja de sonar acompañando a los fieles que entran y salen de los templos, a las chicas de compras y a familias comiendo helados.

No faltan los bebes maquillados, los inválidos arrastrándose por el suelo, los ricksaws que avanzan a golpe de pedal, los perros vagabundos, ni el el colorido de los saris de las mujeres. Y todo esto puedes verlo en un unos segundos de caminata. Lo mejor paras hacerte una idea de lo que te espera es que veas este vídeo para que experimentes en primera persona lo que supone andar por las calles de Benarés y vivir el Aarti:

¿Es seguro caminar así por Benarés? La verdad me pareció que el mayor peligro era que me atropellaran en plena calle mientras tomaba fotos o grababa alguna escena. Sí, supongo que habrá carteristas y amantes de lo ajeno atentos al turista despistado. Pero ni aquí en Benarés ni en las dos semanas que viajé por el centro de la India vi ni una sola escena de violencia. Además la presencia policial es constante y casi omnipresente.

Pero para evitar problemas se prudente y no hagas el idiota paseándote con objetos que llamen excesivamente la atención. Si lo haces así, caminarás sin mayores dificultades entre esa actitud mezcla de  indiferencia y curiosidad tan típica de los indios hacia los extranjeros. De todas formas y viajando a la India es obligatorio ir con el mejor seguro de viaje. Por eso te recomiendo contratar el seguro con las mejores coberturas: el de MONDO. Te ahorrarás muchas preocupaciones. Contrátalo directamente desde aquí y tendrás un 5% de descuento.

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El ghat de Dashashwamedh. Y ahora ¿dónde me pongo?

Casi sin darte cuenta llegarás al acceso al que quizás sea el ghat más visitado de Benarés: el de Dashashwamedh. Y así de pronto es como el Ganges aparecerá ante ti. Sin avisar y como por sorpresa. Ahí está el río sagrado que viene desde la cordillera del Himalaya. Ahí está la diosa Ganga. Todavía falta una hora para que comience el Aarti coincidiendo con el atardecer y ya hay cientos de personas ocupando los mejores lugares.

Es inevitable que te sientas perdido entre la multitud y te preguntes ¿ahora donde me meto? Pues tienes varias opciones. Verás que frente al Ganges se han instalado una serie de plataformas cubiertas de flores. A su alrededor ya estarán sentados un montón de hombres y mujeres. Ellas casi todas con la cabeza afeitada, señal de que están peregrinando a Benarés. Anclados en la misma orilla tras los altares verás unos barcos y barcazas que se van llenado de gente. Pagando unas rupias puedes subirte a ellos e intentar encontrar el mejor lugar para observar la ceremonia.

Las escalinatas de acceso al ghat tampoco son mal lugar para buscar un hueco y sentarte al lado de algún santón, una familia o unos peregrinos. Tendrás la conversación asegurada y con suerte te contarán en qué consiste cada momento del Aarti.

Otra opción para instalarte y tener una visión global son las terrazas de los edificios ubicados justo frente al río. Por unas pocas rupias tendrás un asiento con unas vistas privilegiadas. Y si así lo pides, hasta te servirán alguna bebida. Si no te decides lo mejor es que llegues con tiempo, te des unas cuantas vueltas y busques el lugar que más te guste. Menos la del barco probé todas las opciones ya que quería poder moverme libremente para fotografiar sin trabas. Bueno, es un decir porque la avalancha de gente que llega para ver el Aarti es constante. Cada esquina, cada rincón, cada escalón o pasillo está ocupado. La verdad es que este lugar es todo un espectáculo humano.

La música de fondo suena constantemente. Poco a poco las bombillas que iluminan los altares comienzan a encenderse. Hay gente que se baña en el Ganges ajena a todo el tumulto que los rodea. Ya anochece y la expectación es máxima. Suenan las campanillas que anuncian el comienzo de la ceremonia. Tras una puerta uno de los sacerdotes que oficiará el Aarti hace sus ofrendas en uno de los templos escondidos dentro de un edificio más moderno. Si quieres saber más sobre los cientos de templos ocultos, te remito a mi artículo sobre cómo disfrutar de un amanecer recorriendo el Ganges y paseando por el centro antiguo de Benarés.

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Los curiosos, vendedores ambulantes, fieles y turistas se mezclan en una ceremonia de lo más democrática. Sobre una plataforma los sadhus desnudos, los santones que han decidido abandonar todo bien terrenal, imparten sus bendiciones. Mires donde mires hay algo que ver, algo que fotografiar. El color de los saris de las mujeres, los templos iluminados al atardecer, los barcos repletos de gente en la orilla, las barcas que navegan por el Ganges, los preparativos del Aarti…Corro de un lado para otro para no perderme ningún detalle e intentando no molestar. Hasta que encuentro un lugar elevado para ver la ceremonia. Desde las terrazas tengo una visión global, pero me quedo como fuera de lo que se vive unos metros más abajo.

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Por fin comienza el Aarti

Es casi de noche cuando los sacerdotes, todos jóvenes y vestidos impecablemente de raso en color azafrán, suben a los altares. Un canto se eleva sobre el Ganges acompañado de las palmas de la gente y comienza el Aarti. Los sacerdotes soplan unas caracolas mirando al río y su sonido profundo inunda el ghat durante largos segundos. El humo del incienso invade la escena en este ritual de saludo a la diosa Ganga. Humo que no impide que miles de mosquitos se den un banquete entre los asistentes.

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La coreografía está perfectamente estudiada. Se esparcen pétalos de flores amarillas y se encienden los palillos de incienso. Llegan unos ayudantes con unos candelabros con lámparas de aceite que aportan una luz especial a los sacerdotes. Estos las toman e inician una serie de movimientos circulares dirigiéndose a los puntos cardinales. Todo está acompañado por el sonido de las campanillas y de la percusión de una especie de pequeños tambores tocados por otros asistentes. Una vez que empieza el Aarti me doy cuenta de que desde ahí arriba me estoy perdiendo lo mejor. Así que bajo de nuevo a mezclarme entre los asistentes peleando por un hueco entre la multitud. Acabo como uno más sumergiéndome entre un bosque de cámaras y móviles que graban la ceremonia.

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El Aarti es un auténtico espectáculo que se prolonga por unos 45 minutos. Cada elemento representa simbólicamente un elemento de la existencia: el fuego, el agua, el aire, la tierra…Todos ellos son ofrecidos al dios o diosa al que se le dedica la ofrenda. Será que soy occidental y muchas de las referencias culturales hindúes me son ajenas, o que no soy una persona dada a la espiritualidad. Veo el Aarti como una más de la infinidad de ceremonias y rituales que los seres humanos han creado para comunicarse con las divinidades inventadas por ellos mismos.

Sin el ser humano los dioses no existirían, pero toda esta gente que me rodea siente que hay algo más. Y lo expresan con la convicción del creyente. Sin embargo para mí el mundo real me resulta más fascinante que el espiritual. Por eso me siento en el Aarti como un espectador privilegiado. Como el testigo de una fantástica representación del alma humana y su eterna búsqueda de un más allá.

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¿Cuál es el mejor momento para vivir el Aarti?

En Benarés el Aarti se celebra todos los días, llueva, truene o haga un calor de espanto. Los meses de octubre y noviembre, tras el monzón, se suceden muchos festivales hindúes así que es un buen momento para visitar la India. Los meses de marzo y abril, sin el calor bochornoso del verano, son también perfectos para viajar por el país. Pero has de saber que el Aarti se celebra todos los días en casi cada rincón de la India. Ya sea en templos o en el exterior como aquí frente al Ganges. Lo que sucede es que el Ganga Aarti es particularmente excepcional por el lugar y el ambiente que lo rodea. Y aunque el de Dashashwamedh sea el más conocido, el Aarti se celebra en otros ghats menos visitados. Si buscas un Aarti más íntimo, puedes ir al del Assi ghat, al que se celebra dentro del templo Tulsidas en el Tulsi ghat, o al del Harischandra. En estos apenas encontrarás turistas y el ambiente es mucho más relajado y espiritual.

Sea como sea, si vienes a Benarés el Aarti es algo que no te puedes perder.

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