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La grandiosidad y belleza de los Andes en el Cajón del Maipo

El Cajón del Maipo y el valle del Yeso conforman el entorno natural andino más próximo a Santiago de Chile. El río Maipo desciende desde las cumbres nevadas de los Andes ofreciendo la posibilidad de disfrutar en sus proximidades de caminatas, rafting, rutas en bicicleta o a caballo. Pero lo más destacable de este lugar es la grandiosidad y agreste belleza del paisaje.

Si quieres escapar del tráfico y el bullicio de la gran ciudad, el Cajón del Maipo y todo el entorno del Valle del Yeso son el lugar ideal. Porque disfrutar de la belleza de los Andes a apenas un par de horas de la capital chilena es todo un privilegio. Por eso mismo toda esta zona es de los lugares preferidos por los habitantes de Santiago para pasar las vacaciones o los fines de semana. Después de ver este vídeo comprenderás por qué.

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Cómo y cuándo visitar el Cajón del Maipo

Hasta ahora todo parece fácil y muy bonito ¿verdad? Así es una vez que llegas y te relajas entre montañas nevadas y corrientes de aguas cristalinas. Pero antes de llegar a ese momento hay que «escapar» de Santiago de Chile. Y es que el tráfico a determinadas horas puede agotar la paciencia de un santo. A esto hay que sumar la infinidad de cruces y semáforos que convierten la salida de Santiago una tortura.

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Una vez que enfilas la carretera llamada «Camino al Volcán» hacia San José del Maipo las cosas mejoran. Excepto si viajas en salida de vacaciones o fin de semana. Y esto has de saberlo porque casi nadie te lo va a contar. Mi recomendación es que visites esta zona un día de semana laborable y que salgas muy temprano, a más tardar a las 7 de la mañana. Te esperan poco más de 100 km. que con suerte se pueden completar en unas dos horas. Hacerlo así tiene ventajas que te iré contando. Ya sabes, a quien madruga…

La otra cosa a tener muy en cuenta es saber en qué época del año conviene visitar el Cajón del Maipo. Esto es fundamental sobre todo si decides continuar hacia el Valle del Yeso que para mí resultó lo más interesante. Si viajas en la época fría (a partir de junio) te vas a encontrar casi seguro con hielo o nieve en la carretera. Es el mejor momento para ir a esquiar. Si viajas en época de deshielo (octubre-noviembre) puede que el acceso al Valle del Yeso esté cortado por derrumbes o torrentes de agua que hagan inaccesible la ruta. Porque los últimos 20 km de camino hacia el valle del Yeso no están asfaltados, sino que son de ripio. Sin embargo será el momento ideal para hacer rafting en el Cajón del Maipo.

Si lo que quieres es disfrutar de estos lugares con buen tiempo los mejores meses van de noviembre a junio coincidiendo con la época seca. En mi caso lo hice finales de abril, cuando ya habían caído las primeras nevadas en los picos más altos. Un viaje que realicé por mi cuenta tras alquilar un vehículo con tracción a las 4 ruedas, algo que en determinados tramos resulta casi imprescindible si la ruta está encharcada o hay torrentes atravesándola.

Por eso, para ir tranquilo por estos caminos, no te olvides de viajar a Chile con un buen seguro de viajes. Por eso te recomiendo uno con  las mejores coberturas: el de MONDO. Contrátalo directamente desde aquí y tendrás un 5% de descuento.

 

Si no te apetece jugártela siempre tienes la posibilidad de recurrir a un tour organizado. La verdad es que hacerlo así facilita mucho las cosas ya que te traen, te llevan, te hacen la visita, te preparan un picnic en los lugares más escénicos…Y no tendrás que preocuparte de nada más.

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Hacia San José del Maipo…y más allá

Una vez que sales de Santiago casi toda la carretera hacia San José del Maipo discurre en ascenso paralela al río. Por aquí encontrarás una sucesión de hostales, hoteles, locales de comida casera, restaurantes y centros de actividades en plena Naturaleza. Si lo que quieres hacer es rafting (de nivel III y IV), descender el río en kayak, caminar entre bosques, hacer un picnic o disfrutar del turismo astronómico este es tu sitio. Precisamente antes de llegar a San José se encuentra el restaurante y observatorio astronómico Pailalén que cuenta con uno de los mejores observatorios de la zona. También muy cerca podrás practicar el esquí en la estación de Las Lagunillas. O disfrutar de baños termales en las Termas del Plomo, en Baños Morales o en los Baños Colina. Aquí encontrarás todo tipo de posibilidades.

San José del Maipo es el epicentro urbano de esta ruta. No es una población muy grande, pero tiene su aquel. Sus restaurantes caseros son más que recomendables. Y pararse a probar las especialidades locales entre las cuales las empanadillas chilenas son toda una institución.

Si continúas por la carretera llegarás hasta el Valle de las Arenas, un santuario natural rodeado de montañas salpicado de riachuelos ya muy cerca de la frontera con Argentina. Con suerte verás volar el cóndor sobre los glaciares que resisten al cambio climático en lo alto de las montañas.

Pero antes encontrarás una desviación a la izquierda que conduce hacia el Valle del Yeso. A partir de aquí el entorno se hace más agreste y salvaje. Los árboles desaparecen y el paisaje de arbustos y cactus se apodera de las laderas de tierra volcánica. El río Maipo corre salvaje entre valles que anuncian las estribaciones de las montañas nevadas que se divisan a lo lejos. Unos kilómetros más adelante la carretera asfaltada desaparece y comienza el camino de tierra y ripio.

Lo que tampoco te va a contar nadie es el intenso tráfico de camiones y vehículos pesados que  te vas a encontrar una vez que enfiles esta carretera. La respuesta está más adelante. En realidad el lago que vas a ver es obra del ser humano. Aquí, en el Valle del Yeso, se encuentra la presa y el embalse que abastece de agua a Santiago. Pero no sólo eso, sino que al final del camino que trascurre al borde del embalse hay una cantera a cielo abierto. De ahí el intenso tráfico de camiones pesados. Así que si conduces por tu cuenta has de tener en cuenta que en muchos tramos sólo hay espacio para un vehículo. Y que los camiones tienen preferencia porque sencillamente son más grandes. Además podrás encontrarte con algunos animales de la zona provocando desprendimientos de tierra y rocas en las laderas más abruptas.

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El valle del Yeso. Para quedarte sin palabras.

Todo lo que te estoy contando puede parecer una prueba de obstáculos. Pero la recompensa al final del camino merece la pena. ¡Vaya que sí! Una vez que dejes atrás la presa del embalse  el valle del Yeso se abre inmenso ante ti. Las montañas nevadas que lo rodean se reflejan en el agua del embalse formando un efecto espejo casi perfecto. La claridad del aire a casi 3.000 metros de altitud, el silencio (cuando no pasa algún camión) y el paisaje crean momentos mágicos, sí, de esos que te dejan sin aliento.

El mejor momento para disfrutar de todo esto es por la mañana. Después el viento que agita la superficie del agua y la posición del sol más elevada hace desparecer esos reflejos en el lago. Por eso si tienes la oportunidad no dudes en planificar tu visita por la mañana.

La carretera de ripio se estrecha en muchos tramos, pero en otros hay miradores donde pararás para admirar toda la inmensa, árida y casi primigenia belleza que lo ocupa todo. A medida que avances hacia el final del embalse los paisajes se hacen todavía más grandiosos. La capa de nieve contrasta con los colores rojizos de las altas montañas que se elevan hacia el interior de la Cordillera, ya en la frontera con Argentina.

Me detengo en cada curva de la carretera y me siento incapaz de encontrar palabras para describir esta desolada y hermosa inmensidad. Sólo queda pararse, caminar, bordear las orillas de agua que toma tonalidades celestes y disfrutar de un lugar al que espero regresar.

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