El Trolltunga: todo un reto asumible.

La imagen del saliente rocoso del Trolltunga asomando al vacío sobre el lago Ringedalsvatnet es una de las más icónicas de Noruega. Desde la primera vez que la vi me dije que tenía que llegar hasta allí para verla con mis propios ojos. Han pasado algunos años hasta que por fin he podido cumplir este sueño viajero. ¡Y vaya si mereció la pena la espera!

Aunque has de saber que llegar hasta la mítica “Lengua de Troll” no es algo que se pueda hacer a lo loco. Sin duda alguna esta es una de esas rutas a pie que te dejará boquiabierto. Y no sólo por los maravillosos paisajes de montaña que vas a recorrer. Ten en cuenta que desde los estacionamientos inferiores son más de 26 km. de ida y vuelta caminando por todo tipo de terrenos. Pero una vez que llegas y te asomas al vacío con las montañas nevadas de fondo, sólo puedes pensar que el esfuerzo ha merecido la pena.

Y si yo he podido hacerlo, tu también. Lo podrás comprobar en este vídeo:

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Lo que has de saber antes de ir

Mi primer consejo es que comiences temprano. Porque quieras o no vas a echar casi todo el día para completar esta ruta de ida y vuelta. Además has de tener muy en cuenta las condiciones climáticas. En un mismo día puedes tener niebla, llover o nevar, hacer sol y tener que lucha contra un viento implacable. También has de saber de cuántas horas de luz dispones. Durante el invierno y comienzos de primavera dispondrás de pocas horas de luz. Si a las 13 horas todavía estás en el Km.7 del recorrido, vas a tener que darte la vuelta porque se te hará de noche durante la vuelta.

Por supuesto cuando se hace una ruta de montaña es imprescindible ir con las espaldas bien cubiertas. Por eso te recomiendo contratar un Seguro de Viajes con las mejores coberturas como el de MONDO. Te ahorrarás muchas preocupaciones. Contrata tu seguro directamente desde aquí y tendrás un 5% de descuento.

Llevar una linterna y un buen GPS con las indicaciones de la ruta no es ninguna tontería. Porque si hay niebla no vas a saber por dónde ir. En caso de que se haga de noche o que las condiciones climatológicas hagan inasumible continuar la ruta, existen varios refugios de alta montaña que sólo se han de utilizar en caso de extrema necesidad.

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Tyssedal, el punto de partida

Estoy en Tyssedal, un pequeño pueblo a orillas de uno de los brazos del fiordo Hardanger. Aquí los paisajes son todo un espectáculo de verdes primaverales, cascadas y montañas nevadas que se reflejan en las aguas de uno de los fiordos más escénicos de Noruega. Después de varios días de ruta por los fiordos noruegos más próximos a Bergen, me sigue sorprendiendo la grandiosidad y belleza de estos paisajes.

De Tyssedal parte la carretera que llega hasta el punto inicial de la ruta al Trolltunga. En la misma salida de Tyssedal se encuentra el primero (P-1) de los dos estacionamientos gratuitos. Este no te lo aconsejo ya que hay que esperar al bus que te lleve al segundo estacionamiento (P-2) ubicado al final de la carretera. Porque la ruta comienza precisamente en el P-2. Desde aquí y pagando 600 coronas podrás acceder al estacionamiento superior (P-3) y ahorrarte unos buenos 4 kilómetros (y otros tanto de regreso) además de casi 400 metros de desnivel. Este estacionamiento se paga por anticipado y sólo se accede si tienes la reserva confirmada con antelación. También has de tener cuenta que la carretera al P-3 es estrecha y tiene rampas de hasta el 17%.

Aquí va mi segundo consejo: si no estás muy en forma asume este gasto. Porque desde este punto en el P-3 llamado Mågelitopp todavía te quedarán 10 km -unas 3 horas- de ascenso a pie. Entre unas cosas y otras has de calcular 6-7 horas (ida y vuelta) de marcha entre rocas, nieve, hielo y barro. Porque te aseguro que vas a parar unas cuantas veces a retomar fuerzas y a tomar cantidad de fotos. Además ten en cuenta que si has aparcado en el estacionamiento P-2, has de añadir unas 3 horas más. En total entre 9 y 10 horas.

Subir al Trolltunga no es ninguna broma. Hay que estar en forma porque son muchos kilómetros y porque hay tramos complicados. Sobre todo si te encuentras, como fue mi caso, con bastante nieve en pleno deshielo. A la nieve y las placas de hielo añade charcos helados y tramos embarrados. Tendrás así un entretenido cóctel de superficies diversas en las que poner a prueba tu calzado de montaña. Ese es mi tercer consejo: trae tus mejores botas water-proof de suela anti-deslizante, además de calcetines de repuesto. Porque refrescarte los pies en una charca helada tras horas de caminata no tiene precio.

Y te preguntarás qué hice en mi caso. Pues te lo digo ya: hacerme los 26 km. completitos de principio a fin desde el P-2. Una auténtica machada incluso estando en forma. Tanto es así que mucha gente sube con su tienda para pasar noche y hacer el recorrido en 2 días.

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El Trolltunga me espera. Allá voy.

Pues adelante. Prepara tu mochila con ropa de abrigo, comida para todo el día y sobre todo, cuarto consejo: mucha, mucha agua porque vas a beber todo el líquido que lleves encima. Yo llevé un par de bidones metálicos (no uso botellas de plástico) cargados de agua y debido al calor que llegó a superar los 24ºC me quedé corto. Por el camino no vas a encontrar ni un lugar donde aprovisionarte, así que lleva encima todo lo que necesites.  Por supuesto no dejes nada de basura por el camino y respeta el entorno natural.

Son las 7:30 de la mañana de un día que amanece fresco, pero con un cielo totalmente despejado. Los primeros km. desde el P-2 se pueden hacer por la carretera que lleva al P-3 o por el camino que asciende junto a la cascada que se encuentra al principio de la caminata.

Una vez que dejas atrás el P-3 empieza de verdad lo bueno, a unos 700 m. de altitud. Estoy en el Km. 6 y comienzo un ascenso suave por un sendero marcado en las rocas y cruzado por los torrentes del deshielo. Ha pasado hora y media desde que comencé. Si miras hacia atrás descubrirás una llanura cubierta de lagos y pequeños riachuelos. No tiene pérdida porque hay indicadores de distancia a cada kilómetro y cada poco verás una “T” roja pintada en las rocas señalando el camino correcto.

En el Km. 8 y a unos mil metros alcanzo la cota de nieve. Ya llevo un buen rato subiendo por una especie de escalinata de piedras y una pendiente de inclinación más acusada. A los 1.100 metros los neveros con placas de hielo me obligan a buscar caminos alternativos entre las rocas. Porque no sabes en qué momento puede romperse el hielo con el riesgo de caer en una laguna.

Kilómetro 9. Superados los neveros el camino se adentra en un extenso altiplano donde la única vegetación es la hierba que crece en las praderas que no están cubiertas de nieve. Aquí y allá el paisaje está salpicado por pequeñas lagunas que brillan bajo un sol que empieza a calentar de lo lindo.

Poco después a mi derecha diviso las aguas azul cobalto del lago Ringedalsvatnet. En realidad la roca del Trolltunga se asoma a este lago y no a un fiordo como mucha gente cree. Desde aquí los últimos kilómetros trascurren en un ligero ascenso hasta alcanzar los 1200 metros. El viento sopla con fuerza y la nieve cubre gran parte del camino. Sólo hay que caminar con cuidado para no patinar y acabar deslizándote por la ladera nevada.

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Por fin aparece el Trolltunga

Ahí está. La enorme placa de roca parece colgar en el vacío, como la lengua de un gigantesco troll que hace burla al paisaje circundante. Ha habido suerte. Hay poca gente y puedo disfrutar de unos momentos mágicos para hacer fotos sin nadie cerca. Han sido 3 horas y cuarenta minutos de subida con unas condiciones del terreno muy variables. No puedo evitar hacer comparaciones con el Preikestolen aunque los paisajes y la experiencia en sí son diferentes. Está claro que la subida al Preikestolen no es tan exigente, ya que llevado por el entusiasmo lo subí y lo bajé dos veces en menos de 24 horas. Cosa que ni me planteo en el Trolltunga. Finalmente llego a la conclusión de que tanto uno como otro ofrecen experiencias diferentes que hay que vivir y disfrutar como se merecen.

Preikestolen arriba, Trolltunga abajo

Paso un buen rato caminando entre las rocas, asomándome con prudencia al vacío. Y sí, me subo a la “Lengua de Troll” para que me tomen la típica foto. Poco a poco va llegando más y más gente. Y rápidamente se forma una larga cola para hacerse la foto sobre la roca.

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No hagas locuras y disfruta

No faltan los típicos irresponsables que con vocación suicida se juegan la vida sentándose en el borde asomados al vacío. No hace falta llegar a esos extremos ya que la roca es una mole enorme y mucho más ancha de lo que parece en las fotos. Por lo tanto se puede subir y tener una experiencia especial (bastante emocionante es ya) sin tener que jugársela innecesariamente.

Tras un buen rato me siento a admirar el paisaje mientras repongo fuerzas para iniciar el descenso. Los pensamientos vuelan. Me siento feliz de poder estar aquí. Y como siempre me pasa en lugares así no me olvido de dar las gracias. Gracias a la vida, al destino y a todos los dioses habidos y por haber. Porque es todo un privilegio tener la suerte de poder vivir experiencias como esta.

Sólo queda deshacer el camino andado. Y estos son los kilómetros más duros. El cansancio empieza a pasar factura pero lo más importante ya está hecho. Al final conseguí hacer los 26 km. en 7 horas a las que hay que sumar un par de horas de paradas, descansos y tomas de imágenes. Un reto duro, pero asumible si vas bien preparado. Mi consejo final es hazlo sí o sí. Tómate tu tiempo, vete temprano, pero sube al Trolltunga. Te aseguro que no te arrepentirás.

Porque hay pocas cosas más satisfactorias que cumplir los sueños viajeros, sobre todo si van unidos al tesón y el esfuerzo.

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