¿Es posible visitar las islas Galápagos por libre? Sí, se puede.
Las Islas Galápagos es, para mí, uno de los lugares más fascinantes de la Tierra. De esos destinos que parecen reservados para documentales de naturaleza. Aquí te voy a contar cómo organizar un viaje por tu cuenta de diez días para ver animales únicos, explorar islas volcánicas, practicar snorkel en aguas cristalinas y disfrutar de playas espectaculares.





Y es que existe una idea muy extendida: que visitar las islas Galápagos exige contratar un crucero de lujo o un viaje organizado de varios miles de euros. Aquí te voy a mostrar que es perfectamente posible recorrer las islas Galápagos por libre, utilizando las lanchas entre islas para moverse, alojándose en pequeños hoteles locales y reservando excursiones directamente en destino.
Durante estos diez días, ampliables, tendrás tiempo suficiente para descubrir los lugares más interesantes de las tres islas habitadas del archipiélago: Santa Cruz, Isabela y San Cristóbal. Además de otras islas como Floreana, Española o Bartolomé. Esta ruta combina naturaleza, senderismo, snorkel, playas paradisíacas y encuentros inolvidables con algunas de las especies más fascinantes de este planeta.



En el primer artículo que le he dedicado a las islas Galápagos verás que pocos lugares del mundo concentran tanta biodiversidad en un espacio relativamente reducido: tortugas gigantes caminando lentamente entre la vegetación, leones marinos descansando en las playas o jugando contigo en el agua, iguanas marinas tomando el sol sobre rocas volcánicas y aguas transparentes repletas de vida marina forman parte de un escenario que parece sacado de otro planeta.

¿Es posible visitar las islas Galápagos por libre?
La respuesta es sí. De hecho, cada vez más viajeros optan por esta modalidad vistos los desmesurados precios que hay que pagar por hacer un viaje en alguno de los cruceros que visitan las islas con diferentes rutas. Para empezar, el sistema de transporte público entre las principales islas está bien organizado y existe una amplia oferta de alojamientos, restaurantes y excursiones locales.
Todo esto es una forma de fomentar la economía local y que nuestro dinero no se vaya a grandes multinacionales extranjeras. Aparte de un presupuesto más reducido, viajar por libre te permite una mayor flexibilidad para cambiar tu ruta o poder elegir las excursiones que más se ajusten a tus intereses, y a tu presupuesto. Porque hay que decir que viajar a las Galápagos es caro. Y si no andas con cuidado, muy caro.
Aunque los cruceros permiten acceder a zonas remotas, recorrer Galápagos por libre ofrece una experiencia más flexible, además de un contacto más cercano y directo con la población local. Permite caminar sin prisas por Puerto Ayora, contemplar atardeceres, compartir la playa con leones marinos en San Cristóbal y adaptar cada jornada a los intereses personales.


Galápagos no es únicamente un destino de naturaleza. Es todo un ejemplo vivo sobre la evolución, la conservación y la extraordinaria capacidad de adaptación de la vida. Viajar por libre permite descubrir todo ello a tu ritmo, disfrutando de cada encuentro con la fauna y de los paisajes que te vas encontrando.



Antes de viajar a las islas Galápagos
Las Galápagos se encuentran a unos 1.000 kilómetros de la costa continental del Ecuador, por eso la gran mayoría de viajeros llega en avión desde Quito o Guayaquil.
Aquí te dejo la lista de cosas que necesitas antes de embarcar a las Galápagos:
- Tu pasaporte o documento de identidad válido.
- Las reserva o billete de los vuelos tanto de ida como de vuelta a las Galápagos.
- Seguro de viaje.
- Reserva de alojamientos durante la estancia en Galápagos.
- Obtener la Tarjeta de Control de Tránsito. Es de pago (20 dólares) y puedes conseguirla por Internet.
- Rellenar la declaración juramentada de mercancias en linea (gratuita).
Al finalizar te llegará el codigo QR que tendrás que presentar al pasar el control de equipajes en Quito o Guayaquil para evitar la introducción de especies invasoras.
- Presentar los documentos en el mostrador del aeropuerto (Quito o Guayaquil) del Consejo de Gobierno de Galápagos (CGREG)
- A tu llegada al aeropuerto de Baltra o de San Cristóbal, pagar la tasa de entrada al Parque Nacional Galápagos. Son 200 dólares (año 2026) que podrás pagar en efectivo o con tarjeta.
Y con todo ésto, ya puedes acceder al paraíso de las islas Galápagos.
Cuando viajes a las islas Galápagos te aconsejo llevar un Seguro de Viajes que incluya las coberturas más completas que incluya todo tipo de actividades. Por eso te recomiendo HEYMONDO. Además, si lo contratas directamente desde aquí, tendrás un 5% de descuento.
Y si no quieres complicarte la vida, aquí puedes empezar a organizar tu viaje entre las más de 60 actividades y traslados que te propone CIVITATIS en las islas Galápagos.
¿Cuánto cuesta visitar las islas Galápagos por libre?
Aunque Galápagos nunca será un destino económico, resulta mucho más accesible de lo que mucha gente imagina. El coste final dependerá del nivel de comodidad que elijas para tu estancia y del número de excursiones contratadas.
Aquí os dejo un presupuesto diario orientativo por persona. Es un presupuesto intermedio, sin pasar las penurias de un mochilero, ni disfrutar de lujos excesivos. Porque el verdadero lujo de las Galápagos es poder estar ahí:
- Vuelos i/v desde Quito o Guayaquil: 180-250€
- Alojamiento nivel intermedio (habitación doble) por día: 70-140 €
- Comidas: 15-35 €
- Transporte local: 5-15 €
- Excursiones: 40-180 € por día
Por lo tanto, para una ruta de diez días, un presupuesto razonable suele situarse entre 1.500 y 2.000 euros por persona, sin incluir la tasa de entrada ni los vuelos internacionales.
Te aconsejo viajar con al menos 1000-1500 dólares en efectivo porque todavía no se aceptan tarjetas de crédito en muchos lugares. Y si lo hacen es con un recargo adicional. Si no quieres viajar con tanto efectivo, en Santa Cruz y San Cristóbal encontrarás cajeros automáticos que te van a aplicar una comisión por retirar dinero.

Ruta por libre de 10 días en las islas Galápagos
Días 1 a 4: Isla Santa Cruz, la puerta de entrada a Galápagos
Día 1: Puerto Ayora y la Estación Charles Darwin
Te recomiendo comenzar este viaje por las islas Galápagos empezando por Santa Cruz, la isla más animada del archipiélago. El aeropuerto más cercano se encuentra en la vecina isla de Baltra. Y nada más salir del aeropuerto comienza la aventura. Desde allí hay que tomar un autobús llamado Lobito hasta el canal de Itabaca, cruzar en ferry pagando un dólar, y continuar por carretera en autobús o taxi (más caro) hasta Puerto Ayora, la principal población de la isla Santa Cruz. Verás que todos los taxis en las Galápagos son pick-up 4×4 de color blanco, y te aconsejo preguntar por el precio del viaje antes de subirte.
Si la niebla lo permite, el trayecto de unos 40 km. ofrece una primera muestra del paisaje volcánico característico del interior de la isla. Una vez instalado en tu alojamiento, te aconsejo empezar con una tranquila caminata desde Puerto Ayora hasta la Estación Científica Charles Darwin.
La visita a la Estación Científica Charles Darwin permite conocer algunos de los programas de reproducción y conservación de tortugas gigantes pagando antes a un guía naturalista (10 dólares), algo que te recomiendo. Este será tu primer contacto con las tortugas gigantes. Por cierto, aquí se encuentra el cuerpo disecado del “Solitario George”, el último macho y ejemplar conocido de tortuga gigante de la isla Pinta.

También podrás conocer mejor la extraordinaria biodiversidad de estas islas que alentó las teorías de Charles Darwin. Aunque quien realmente inspiró sus investigaciones fue el español Félix de Azara que décadas antes, tras recorrer parte de Sudamérica durante 20 años, formulo por primera vez la idea de la adaptación de las especies al medio.
Sus libros científicos, conocidos por todos los naturalistas europeos de la época, fueron los libros de cabecera de Charles Darwin en su viaje a las Galápagos. Y así lo reconoció Darwin en sus obras citando al español como precursor de sus ideas. Es una pena que hoy nadie conozca a Félix de Azara, pero ya sabemos que a lo largo de la Historia los españoles no han sabido valorar sus logros científicos.
Tras la visita a la Estación Científica es una buena opción es acercarse a la pequeña Playa de la Estación o recorrer el pequeño puerto de Puerto Ayora, donde los leones marinos suelen descansar en los bancos y embarcaderos.

Por la tarde puedes pasear por el malecón y contemplar los primeros atardeceres sobre el Pacífico mientras ves pescar a los pelícanos. Para terminar la jornada cenando en alguno de los restaurantes locales. Por cierto, aprovechad para disfrutar al máximo de la gastronomía local en la que pescados y mariscos son los protagonistas.

Día 2: Tortugas gigantes y túneles de lava
El segundo día puedes dedicarlo a conocer el interior de Santa Cruz. Las zonas altas de la isla presentan un paisaje completamente diferente al de la costa. La vegetación es más abundante y el clima resulta más fresco.
Es el día de ver a las tortugas gigantes en libertad. Muchas fincas privadas permiten observar tortugas gigantes acompañados por un guía que nos dará todo tipo de información sobre las tortugas y sobre el entorno natural en el que viven. Ver a estos enormes reptiles de hasta 300 kg de peso desplazarse lentamente por los pastizales y refrescarse en las charcas es una de las experiencias más inolvidables que puedes vivir en estas islas.

Después merece la pena visitar alguno de los famosos túneles de lava. Estas galerías subterráneas se formaron durante antiguas erupciones volcánicas y permiten comprender mejor el origen geológico de las islas. Toda una experiencia bajo tierra.

Día 3: Caminando a Tortuga Bay
Si existe en las Galápagos una playa capaz de competir con las mejores del continente, probablemente sea Tortuga Bay. Tras pasar el control de entrada situado en las afueras de Puerto Ayora, te adentrarás por un sendero pavimentado de aproximadamente dos kilómetros y medio que conduce hasta esta espectacular franja de arena blanca bordeada por cactus y manglares.
Por el camino descubrirás los bosques de opuntias, una de las especies vegetales más emblemáticas de las islas Galápagos. Y los de Santa Cruz son los más grandes. De sus frutos, hojas y flores dependen muchas especies de aves como los pinzones, insectos, e incluso tortugas gigantes.


A Tortuga Bay los locales la llaman “Tortura Bay”. Esto es algo que entenderás cuando tengas que recorrer bajo un sol implacable la primera parte de esta playa, Playa Brava, de fuerte oleaje y corrientes donde el baño está totalmente desaconsejado. Aunque es la preferida por los surfistas experimentados.
Aquí vienen a desovar tortugas (respeta sus nidos) así que sigue caminando. Al fondo verás un bosquecillo de manglares donde suelen resguardarse las iguanas marinas. Un poco más adelante aparece una tranquila bahía protegida donde se puede nadar y practicar kayak. Es Playa Mansa, una de esas playas de aguas transparentes rodeadas de bosquecillos de mangle en las que vas a querer quedarte (y bañarte) un buen rato. Además de las iguanas, es fácil ver pelícanos, gaviotas negras, pinzones de Darwin, los cangrejos de intenso color rojo-anaranjado aquí llamados zayapas y, con suerte, algún pequeño tiburón de punta negra




Pasar un día completo en Tortuga Bay es una experiencia imprescindible para cualquier viajero que visite Santa Cruz. Pero lleva protección solar, mucha agua y algo de comer porque no vas a encontrar ningún tipo de servicio por el camino.

Día 4: Excursión a alguna isla cercana
Aprovecha para hacer una excursión de día completo a alguna isla cercana. Elegí la excursión a Floreana (también llamada Santa María) porque me ofrecía varios lugares donde practicar snorkel entre tortugas y lobos marinos, rayas águila, tiburones de punta blanca y peces tropicales. Además de alguna caminata por el interior de la isla para ver piqueros de patas azules y fragatas.
Es una excursión que te recomiendo para empezar a conocer la vida submarina de las islas. Y porque en alguna te aseguro que también vas a ver delfines. En todas las excursiones con snorkel que hice en las Galápagos me facilitaron máscara, tubo y aletas. Y si vas en periodo de aguas frías, también una chaqueta de neopreno para que no pases mucho frío.


Es cierto que el trayecto entre islas se hace muy pesado ya que son 2 horas de ida y 2 de vuelta, pero me gustó tanto la excursión que al final cedí a la tentación y prolongué un día más mi estancia en Santa Cruz para poder ir a isla Bartolomé. Sí, su famosa bahía volcánica que aparece en la película «Master&Commander» es la postal más famosa de las Galápagos.
En la isla Bartolomé desembarcarás para ascender hasta la cima del volcán, a 114 metros sobre el nivel del mar. Esta caminata a lo largo de una escalinata de madera se ve amenizada por un calor que derrite las piedras volcánicas que nos rodean.

En la cima se encuentra el mirador con unas espectaculares vistas de las islas circundantes. Justo delante están las bahías gemelas, el famoso Pináculo y el cráter bajo el agua. Justo enfrente se encuentra la isla Santiago y la Bahía de Sullivan. Esta fue la excursión más cara que hice y, la verdad, es cierto que los paisajes son espectaculares. Pero te la puedes ahorrar si ya conoces los paisajes volcánicos de Lanzarote o La Palma en las islas Canarias.
Quizás hubiera sido mejor optar por ir a Seymour Norte, que es ideal para observar piqueros de patas azules y fragatas. Pero tuve la oportunidad de verlos, y muchos, en isla Isabela. Aquí en Bartolomé tuve la suerte de encontrar un joven ejemplar de halcón de las Galápagos, especializado en capturar iguanas.

Días 5 a 7: Isla Isabela, naturaleza en estado puro
Día 5: primer contacto con isla Isabela
Después de estos días en Santa Cruz llega el momento de descubrir la isla más grande del archipiélago. El trayecto en lancha rápida hasta Puerto Villamil en isla isabela dura aproximadamente dos horas y media. Si el mar está agitado estos trayectos en lancha entre islas se convierten en una auténtica tortura. Los botes de la lancha saltando entre las olas provocarán que tu columna vertebral se descomponga y tengas que ir buscando tus vértebras por el suelo de la lancha.
Te aconsejo estudiar bien los horarios y comprar los billetes para estas lanchas con algo de antelación ya que suelen llenarse. Hay varias compañías que hacen estos trayectos, y suelen establecer el punto de reunión y control en el embarcadero. Una vez comprobada tu identidad, te darán una tarjeta de las que se cuelgan al cuello. Luego tendrás que dirigirte al control de seguridad y te indicarán el número del muelle desde el que embarcarás en la barca que te llevará a tu lancha.
Como estas lanchas rápidas no pueden atracar en los muelles, tienen que acercarte en pequeñas lanchas a motor que pagas directamente al conductor (1 dólar). Esta operación se repite en todos los puertos de las diferentes islas.
Consejo importante: Los trayectos suelen durar entre dos y tres horas. Si te mareas fácilmente, lleva medicación específica como biodramina para evitar pasar un mal rato.
Al desembarcar en isla Isabela deberás pagar 10 dólares por el uso del muelle. Tras pasar el control de acceso, percibirás que en isla Isabela se respira una atmósfera mucho más tranquila que en Puerto Ayora. Es inevitable caer rendido ante el encanto de este lugar.

Aguas de color celeste, pingüinos y leones marinos nadando entre los manglares, calles de arena, restaurantes con terrazas en esa playa que bordea el pueblo y que parece infinita…Una auténtica gozada de lugar para desconectar del mundo. Es el lugar perfecto para pasear al atardecer mientras los flamencos buscan alimento en las lagunas cercanas.

Y ya puestos, puedes aprovechar para hacer una pequeña excursión por los islotes volcánicos de Tintoreras, donde con algo de suerte podrás ver tiburones de punta blanca. Yo me tuve que “contentar“ con la increíble escena de decenas de pingüinos de las Galápagos nadando como torpedos bajo el agua y tomando el sol. Además de dosfrutar del espectáculo de una enorme colonia de piqueros de patas azules a los que las fragatas no dejaban de incordiar. También pude hacer snorkel y nadar de nuevo entre leones marinos y peces de arrecife.
Para un primer día en isla Isabela no está nada mal.



Día 6: Volcán Sierra Negra y Los Túneles
Esta es la excursión estrella de Isabela. Una caminata bordeada de paisajes volcánicos espectaculares que recuerdan a escenarios lunares y que conduce hasta una de las calderas volcánicas más grandes del mundo.
Si tienes la mala suerte, como en mi caso, de que todo estuviera cubierto de nubes, puedes optar por contratar una excursión que te lleve a Los Túneles. Si existe una excursión de snorkel imprescindible en las Galápagos, seguro que es esta. Los Túneles son una red de arcos y puentes de lava que emergen sobre aguas cristalinas donde puedes practicar snorkel donde te puedes encontrar tortugas marinas, tiburones de arrecife, rayas, pingüinos, erizos y estrellas de mar además de una gran cantidad de peces tropicales. Y si afinas la vista, pulpos que se mimetizan perfectamente con las rocas volcánicas y los fondos arenosos.
Como ya he dicho antes, la sensación de nadar junto a tanta vida marina resulta difícil de describir.

Días 7 a 10: San Cristóbal, el paraíso de los leones marinos
Día 7: Conociendo puerto Baquerizo
La última etapa del viaje me lleva hasta San Cristóbal, una isla algo menos animada que Santa Cruz, pero extraordinariamente atractiva. Para llegar hasta San Cristóbal te vas a tener que dar una paliza en lanchas rápidas desde Isabela a Puerto Ayora en Santa Cruz, y de aquí tomar otra lancha para llegar a la capital de San Cristóbal, y de las islas Galápagos, Puerto Baquerizo Moreno.
Aunque es más pequeña que Puerto Ayora, esta pequeña ciudad también tiene sus encantos. Y uno de ellos es acercarte a la Playa de los Pescadores al atardecer para disfrutar de todo un espectáculo: la llegada masiva de centenares de leones marinos para descansar.

Esta sección de la playa en pleno centro se convierte al final del día en una estruendosa cacofonía de ladridos, gruñidos, rugidos de los grandes machos y gritos y lamentos de las crías buscando a sus madres. Un lugar donde se puede ver que la convivencia entre especies animales y seres humanos es posible.

Día 8: La Lobería y Cerro Tijeretas
La Lobería es uno de los mejores lugares de la isla para practicar snorkel (desde Puerto Baquerizo son unos 10 minutos en taxi). El nombre se esta playa viene dado por los leones marinos que se acercan con curiosidad a la orilla y juegan alrededor de los visitantes. Pero durante mi visita más que leones marinos, tuve la suerte de bañarme entre tortugas marinas que no se inmutaban lo más mínimo con mi presencia. En un momento conté hasta 5 nadando a mi alrededor, y unas cuantas más reposando tranquilamente en el fondo arenoso.

Ya por la tarde te puedes acercar caminando (45 minutos a pie) al Cerro Tijeretas, desde donde podrás disfrutar de unas vistas panorámicas sobre el mar. Pero a mí, más que las vistas (y la enorme estatua de Charles Darwin), me gustó el snorkel que puedes hacer desde el muelle Tijeretas en la bahía Darwin. Aquí podrás nadar con leones marinos, iguanas y tortugas. Me gustó tanto que me quedé un buen rato metido en el agua. Puedes regresar a Puerto Baquerizo a pie haciendo un par de paradas. La primera en Playa Punta Carola y la siguiente en Playa Mann.


Y para terminar el día, nada mejor que una buena cena viendo el atardecer sobre el mar en uno de mis restaurantes favoritos de Puerto Baquerizo: el Delicias Resto Bar. Su arroz de mariscos es de los mejores que probé durante estos días en las Galápagos.



Día 9: Tour 360, el que no te puedes perder en San Cristóbal
Esta excursión es una de las actividades más demandadas entre la gente que visita San Cristóbal por libre. Si has de hacer sólo una excursión aquí, ha de ser esta. Se trata de un tour en lancha que lleva casi todo el día y en el que se da la vuelta completa a la isla de San Cristóbal haciendo diferentes paradas a lo largo de la costa para hacer snorkel y alguna que otra caminata. Ya que el tour se puede hacer en 2 sentidos, empezando por el este o el oeste, te aconsejo contratar el tour que empieza por el lado oeste visitando a primera hora uno de los lugares más emblemáticos de las Galápagos: León Dormido. Y es que a primeras horas del día tendrás una visibilidad mucho mejor.
La Roca del León Dormido o Kicker Rock es uno de los lugares más espectaculares para hacer snorkel o practicar submarinismo ya que aquí se pueden ver tiburones martillo, otros tiburones más pequeños, leones marinos, manta rayas, tortugas y una gran variedad de peces tropicales. Esta enorme roca que se eleva sobre el mar, se hunde verticalmente en el océano superando lo 1000 m. de profundidad.

Darle la vuelta a esta roca nadando junto a esas paredes que se hunden en lo más profundo del océano resulta algo impresionante. Y más si tienes la suerte de que el agua esté fría y los tiburones martillo se acerquen a la superficie. En este viaje las aguas del mar estaban muy calientes ya que se esperaba la llegada del fenómeno conocido como “el Niño”, y apenas pude vislumbrar los tiburones martillo a más de 50 m. de profundidad. Aún así volvería a repetir la experiencia sin dudarlo.
Además de en León Dormido, se hacen paradas en Cerro Brujo, el primer punto donde ancló el Beagle en su viaje a las Galápagos. Más adelante se para en Bahía Sardina para hacer snorkel, así como en Bahía Rosa Blanca donde se hace una pequeña caminata entre la lava volcánica para llegar a una pequeña bahía donde nadar con leones marinos, tortugas y ver piqueros de patas azules bien de cerca.
Aunque el regreso se hace pesado, con más de 2 horas de navegación, este tour merece mucho la pena.





Otra excursión en lancha es la que lleva a isla Española, lugar de nidificación de piqueros patas azules, fragatas, piqueros de Nazca y, sobre todo, de los raros albatros. Estas aves que superan los 2 metros de envergadura de ala a ala, se pasan la vida en el aire volando, salvo en el momento de nidificar. Por eso, si eres muy aficionado a las aves esta puede ser una ocasión única para ver a los albatros. Una excursión que sólo aconsejo si eres un loco de las aves, y te quedan ganas de pasar largas horas dando tumbos en una lancha.


Si no te apetece embarcarte, puedes dedicar tu último día a descubrir Puerto Chino donde se encuentra una de las playas más bonitas de San Cristóbal. Se puede llegar en taxi o en un tour a esta playa de arena blanca, aguas turquesas y escasa presencia humana donde relajarse bañándose y tomando el sol.
Por opciones, que no quede.
El día 10 queda reservado para hacer las maletas llorando de pena por no poder pasar más días en las Galápagos. El aeropuerto de San Cristóbal está muy cerca de Puerto Baquerizo y se puede llegar en taxi en unos 10 minutos. Yo me fui prometiéndome a mi mismo regresar algún día. Seguro que a ti te sucederá lo mismo.

Mejor época para visitar Galápagos
Esta es una de las grandes dudas a la hora de planificar este viaje. Aunque las Galápagos pueden visitarse durante todo el año, hay dos épocas bien diferenciadas, cada una tiene sus ventajas e inconvenientes. Yo opté por viajar en mayo, que marca una etapa de transición entre ambas temporadas:
- Temporada cálida y húmeda (diciembre-mayo)
- Mar más tranquilo y aguas cálidas.
- Mejor visibilidad para snorkel, pero menos especies que prefieren aguas frías.
- Temperaturas altas que pueden ser bochornosas durante el día, con tormentas al anochecer.
- Amaneceres y atardeceres poco espectaculares, ya que los cielos pueden cubrirse de nubes.
- Temporada seca (junio-noviembre)
- Más actividad de algunas especies marinas, ya que la temperatura del mar es más fría. El inconveniente es que el mar puede estar más revuelto y con oleaje.
- Temperaturas suaves.
- Menor sensación de calor.


Pensando en volver a las islas Galápagos
Volver a las Galápagos… Una idea casi obsesiva que me rondaba una y otra vez en la cabeza cuando todavía estaba allí. Y es que pocos lugares del mundo ofrecen una combinación tan extraordinaria de naturaleza, aventura y biodiversidad. Recorrer Galápagos por libre durante diez días permite descubrir volcanes activos, playas paradisíacas, tortugas gigantes, tiburones, pingüinos, leones marinos, multitud de aves y una espectacular vida submarina sin depender de itinerarios cerrados.



La combinación de Santa Cruz, Isabela y San Cristóbal constituye, probablemente, la mejor ruta para una primera visita. Diez días bastan para comprender por qué estas islas fascinaron a Darwin, y siguen maravillando a viajeros de todo el mundo.
El que esto escribe entre ellos.
Porque Galápagos no es solo un lugar al que ir. Es un destino que te hace vivir de cerca experiencias que cambian para siempre la forma que tienes de mirar la Naturaleza.

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