El Mercado de San Telmo, un imprescindible de Buenos Aires.

El barrio de San Telmo es uno de los más tradicionales y auténticos de Buenos Aires. Esta es una cita ineludible para todo aquel que visita la ciudad. A diario en las calles del barrio se vive con un cierto sabor tradicional y una tranquilidad que permiten disfrutar de paseos entre magníficas tiendas de antigüedades.

Además de locales donde se muestran las últimas tendencias en arte y moda. No está muy lejos del centro, pero por lo que cuesta un taxi podéis indicarle que os lleve directamente hacia la Plaza Dorrego. Pero es los fines de semana y especialmente los domingos cuando el barrio se anima, las calles se llenan de puestos de artesanía, de tenderetes repletos de antiguallas y objetos de todo tipo y por todas partes se escuchan los sones de viejos tangos y el lamento sonoro de los bandoleones.

.Mercado de San Telmo 10

Mercado de San Telmo 11

¡Gardel vive!

Mercado de San Telmo 19.

A pesar de ser este un domingo gris, nublado y tristón típico de los inviernos bonaerenses me acerco hasta San Telmo a respirar ese ambiente un tanto decadente de mercado de antigüedades, a pasear por sus calles de adoquines, a oler a empanadas, churrascos y choripanes.

.Amanecer invernal en Buenos Aires.

La Plaza Dorrego es el epicentro de la actividad con parejas que bailan tangos a cambio de unas monedas mientras las mesitas del Café Dorrego se llenan de gente abrigada que se toma un café o un mate. También hay puestos de comida ambulante entre los que abundan los de panes rellenos y empanadas de todo tipo. Hay gente que se gana la vida como estatuas humanas y continuamente tropiezo con turistas y porteños que vienen a pasear y más tarde a comer en cualquiera de los restaurantes del barrio.

.Cafés y mates

La vieja rotisería.

La calle resuena con las voces de los vendedores, con los espectáculos callejeros de tango que usan grabaciones que parecen provenir de una época ya perdida para siempre, con los grupos de música porteña o con sones de guitarra española. La gente viene a curiosear en esos puestos que parecen de toda la vida donde te venden cacharros de hojalata, sifones de colores, antigüedades sacadas de no se sabe dónde, artesanías gauchas de piel, viejos muebles, quincallería de latón, antiguas vajillas y todo tipo de utensilios y objetos que hacen las delicias de todos aquellos a los que les gusta ver algo más que los típicos productos importados de China.

.Reflejos

Sifones.

No olvidéis pasear por las galerías del Mercado de San Telmo donde se mezclan pequeñas tiendas de antigüedades junto a puestos de venta de alimentos, sobre todo carnicerías y fruterías.

.Cortes de carne argentinos

Antigüedades.

Y mientras tanto en la calle sigue el espectáculo de músicos, imitadores, pintores, artesanos y demás. Curioseo aquí y allá, reconozco los rostros de los vendedores, los mismos desde hace años, y me siento un poco como en casa. Luego tomo la calle Defensa por donde el mercado callejero se extiende de forma natural. Entre las tiendas de antigüedades, algunas con piezas que realmente llaman la atención por su belleza, van apareciendo nuevas tiendas de moda y locales de nuevos diseñadores que dan continuidad comercial a la actividad del barrio con ideas innovadoras.

.El títere borracho de San Telmo

Nuevas tendencias

Tiendas de San Telmo

Tiendas de San Telmo.

Un poco más adelante y en un discreto cruce y casi oculta entre los puestos callejeros me encuentro con Mafalda, el inolvidable personaje de Quino, sentada en un banco blanco. Sonriente y pequeñita se enfrenta estoica a la larga fila de gente que espera para sentarse a su lado y fotografiarse con ella.

.Mafalda.

En otra esquina un solar usado como garaje se convierte los domingos en el paraíso de los choripanes. Decenas de chorizos y salchichas se asan a la brasa en parrillas improvisadas y su olor invade toda la calle. Son estas pequeñas cosas las que convierten a San Telmo en un lugar especial.

.Don Esculapio

Mercado de San Telmo 21

Mercado de San Telmo 20.

Llega la hora de comer y entre todas las opciones me decido por uno de los restaurantes de toda la vida en San Telmo, El Desnivel en la calle Defensa 855, un lugar que aquí todo el mundo conoce por sus precios asequibles. En hora punta hay que esperar un poco para encontrar mesa. Es un restaurante bullicioso y un poco desastrado, pero la carne que chisporrotea en la parrilla me tienta jugosa. Y aquí está el peligro: si no eres capaz de resistir la tentación y sucumbes a esa explosiva mezcla de provoletas, asados de tira, bifes de chorizo con papas, matambritos a la pizza y milanesas napolitanas te puedes asegurar una de esas tardes de digestiones inolvidables.

.Empanadillas en El Desnivel

Milanesa napolitana en El Desnivel.

Últimamente, como en el resto de la ciudad, los precios han subido pero todavía es asequible. Finalmente me controlo y pido una milanesa napolitana con puré de calabaza que me sabe a gloria acompañada por un vino joven, un Malbec argentino que no desentona en absoluto. Total unos 15€ al cambio pero es que hace un par de años hubiera pagado 10€.

.Garrapiñadas.

Durante el verano los puestos se mantienen casi toda la tarde, pero en invierno empiezan ya a desaparecer. Me siento en la terraza del Café Dorrego a tomarme un capuchino para rematar la comilona mientras acaba otro domingo en San Telmo y ya espero una nueva oportunidad para volver. Y es que son estas cosas, estos lugares y estos momentos los que convierten a Buenos Aires en una ciudad única.

Y recuerda que un buen Seguro de Viajes te puede ahorrar preocupaciones y resolver muchos problemas. Así que te recomiendo MONDOel seguro de viaje inteligente para viajeros inteligentes. Y si lo contratas desde aquí obtendrás un 5% de descuento.

..

Artículos relacionados:

La librería Ateneo Grand Splendid de Buenos Aires

Escapada al delta de El Tigre desde Buenos Aires

Caminito y La Boca. Por las calles más coloridas de Buenos Aires