Cómo llegar a Tortuguero.

Llegar al Parque Nacional de Tortuguero supone un pequeño periplo por las carreteras de Costa Rica. Y a veces llegar se hace casi una misión imposible. En época de lluvias torrenciales y tormentas tropicales las carreteras se vienen abajo, los caminos se inundan y los ríos se desbordan.

Así es la Naturaleza en todo su esplendor húmedo y tropical. Pero cuando uno tiene la gran suerte de llegar a este remoto rincón de la selva costarricense a orillas de un Caribe que lo es todo menos amable, no puede dejar de permanecer deslumbrado. Y asombrado por la intensidad de la vida, por las murallas de verde que se abalanzan sobre las orillas de canales y ríos, por la variedad de la fauna de todo tipo y por los sonidos propios de una de las selvas tropicales más húmedas del Mundo.

.Canales de Tortuguero

Flor bajo la lluvia en Tortuguero

No queda sitio para tanto verde.

Los sentidos, abotargados  por la inactividad de un entorno urbano, se reactivan y uno vuelve a apreciar el olor de la tierra húmeda y de la lluvia, y a escuchar el sonido de la selva roto por los gritos de los monos, el batir de las alas de los pájaros y el zumbido de los insectos.

.Libelula azul Tortuguero.

Aunque se puede llegar a Tortuguero en avioneta o en trasporte público desde San José (autobús hacia Cariari y de aquí otro a Tortuguero), decidí contratar el viaje con la empresa costarricense Bella Aventura que me puso en contacto con Tomás, uno de esos guías que han dedicado años a recorrer este parque y que se conoce casi todos sus secretos. Podéis contratar con él viajes de un día, de varios y estancias en Tortuguero. Evidentemente las comodidades tienen un precio. Una noche en el Hotel Evergreen, uno de los mejores y más caros de Tortuguero, con desayuno y comidas incluidas puede salir por unos 75 dólares por persona y noche. Afortunadamente los hay más económicos popularmente llamados aquí “cabinas”.

Entre música de marimbas atravesamos entre la lluvia y la niebla el Parque Nacional Braulio Carrillo, un bosque húmedo plagado de bromeliáceas y grandes helechos donde las flores de árboles y plantas se abren de noche para ser polinizadas por insectos nocturnos. En consecuencia las flores no tienen colores llamativos y el bosque sólo huele por la noche, cuando las flores se abren y esparcen sus perfumes por el aire de la selva. El diluvio nos acompañó durante el camino mientras cruzábamos grandes extensiones de selva desbrozada para crear praderas donde comían a placer miles de cabezas de ganado. Y un dato tremendo: Tomás me comentó con pena que el 90% de la carne que exportaba Costa Rica a los USA se destinaba a la fabricación de comida para mascotas.

.El ganado vacuno, un grave problema ecológico..

Otro grave problema de un país que se declara tan ecológico: la fumigación de las grandes fincas bananeras que recorremos está provocando tal aumento de los pesticidas en el agua de los ríos que está afectando a la vida salvaje hasta el punto de poner en peligro la existencia de caimanes y cocodrilos.

Tras varios Km. por pistas de tierra entre plantaciones de yuca y ñame, y donde de vez en cuando aparece alguna gigantesca ceiba, llegamos al estacionamiento donde llegan los autobuses de trasporte público. Del embarcadero situado aquí junto al río La Suerte parten las lanchas hacia los canales y el pequeño pueblo de Tortuguero.

.Cocodrilo en Tortuguero.
El Sr. Justo manejando habilmente su lancha.

Por los canales de Tortuguero

El viaje por el río es todo un ejercicio de habilidad y destreza por parte del Sr. Justo, piloto de la nave que avanza esquivando bancos de arena, ramas y troncos visibles e invisibles, haciendo virajes casi imposibles y de paso localizando animales y pájaros por las orillas. Aunque no estamos todavía dentro del parque se ven algunos árboles de gran porte, además de garzas, aningas y basiliscos de intenso color verde que se esconden a nuestro paso. El río arrastra mucha tierras debido a las lluvias y no vemos ningún caimán…todavía.

.Garza en Tortuguero

Secando el plumaje tras la lluvia

Basilisco macho en Tortuguero.

Por fin la lluvia para y las gruesas gotas dejan de repiquetear sobre el tejadillo de la lancha y finalmente la espesura arbolada y verde se abre. Estamos en el canal principal de Tortuguero. A medida que avanzamos aparecen nuevos canales laterales que se pierden entre la frondosidad de una selva que parece comérselo todo. Y nos adentramos en uno de ellos.

.Canales de Tortuguero

Canales de Tortuguero

Un mono escondido entre el follaje.

El dosel de la selva casi forma un túnel sobre nuestras cabezas mientras la lancha avanza girando en los recodos y casi rozando las orillas donde crece una vegetación exuberante que lo cubre todo. Se paran los motores y nos dejamos llevar por la corriente escuchando los sonidos de la selva: los gritos y aullidos de monos carablanca y monos aulladores, el revoloteo de los pájaros, el zumbar de los insectos…y el silencio. Qué minutos más hermosos. Sólo por este paseo merece la pena haber llegado hasta  aquí.

.Mono carablanca en Tortuguero

Tucán sobrevolando la selva de Tortuguero.

De camino hacia la población de Tortuguero los tucanes sobrevuelan los canales y en una de las orillas tenemos la suerte de ver una pareja de ibis verdes, una de las aves más difíciles de ver y fotografiar de todo el Parque. Como difíciles son de ver otros animales como jaguares o manatíes. También adivinamos a descubrir entre el denso follaje algún perezoso recostado, iguanas, grupos de monos y a ras de agua, casi oculto entre lirios y helechos acuáticos, algún caimán solitario.

.Ibis verde en Tortuguero

Caimán en los canales de Tortuguero

Hacia la población de Tortuguero

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El pueblo de Tortuguero

No sé cuánto tiempo ha pasado desde que navegamos por los canales, pero es hora de desembarcar en Tortuguero, una población que surgió a finales del XIX para suministrar tortugas vivas a los barcos ingleses que una vez en Inglaterra eran convertidas en carne para conserva. Después de la Iª Guerra Mundial, Tortuguero se reconvirtió en factoría maderera hasta su declaración como Parque Nacional en 1975. Por las calles de tierra de este pueblo de aspecto fronterizo y encerrado entre el mar, la selva y los canales, todavía se pueden ver restos oxidados de la maquinaria utilizada para la explotación de la madera. Y entre árboles, palmeras y plantas con flores se distribuyen las casitas pintadas de colores, un colegio, algunos coquetos hoteles, además de pequeños restaurantes, tiendas de alimentación y de recuerdos.

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Tortuguero desde el Canal

Llegando al pueblo de Tortuguero

Calles de Tortuguero

Calles de Tortuguero.

Tortuguero tiene una población flotante que fluctúa con la temporada turística y que llega a superar los 2.000 habitantes entre enero y septiembre. Esta es la época de desove de las diferentes tortugas, la baula, la carey y la verde, que se van sucediendo a lo largo de estos meses. Realmente la preservación de las zonas de anidamiento de las tortugas fue la razón esgrimida para crear este Parque Nacional que hoy alberga una enorme biodiversidad en un entorno propio de la categoría de bosque tropical muy húmedo. Aquí se han identificado más de 400 tipos de árboles, 2.000 de plantas, 400 de aves, reptiles y anfibios, además de mamíferos en peligro de extinción y una sorprendente variedad de insectos. Vamos una pequeña joya en un entorno muy amenazado por la deforestación y la presencia cada vez mayor del ser humano.

.Calles de Tortuguero

Cangrejo en Tortuguero

Araña en Tortuguero

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La playa de Tortuguero

Pero sin duda la joya de la corona de Tortuguero es ese frente playero de arena gris de unos 32 km enfrentada al mar Caribe. Pero este no es el Caribe de aguas límpidas y trasparentes color turquesa. Este es un mar bronco, enmarronado por las lluvias y el lodo, donde el oleaje oculta muchas veces la presencia de tiburones atraídos por la presencia de las tortugas. Tanto en la playa como en los canales está más que desaconsejado el baño ya que al peligro de los escualos se suma la presencia de caimanes y cocodrilos. Desde luego este no es un destino de sol, playa y tumbona. Aquí se viene a disfrutar del contacto directo con una Naturaleza real, dura y hermosa. La playa no es muy ancha y las fluctuaciones de las mareas obligan a las tortugas a llegar casi hasta el límite donde la arena se junta con el frente selvático. Allí excavan agujeros de gran tamaño y de más de un metro de profundidad donde depositan sus huevos. Este es uno de esos procesos de la vida que la televisión ha convertido en un espectáculo que atrae hasta aquí a miles de visitantes. Por desgracia esto genera también problemas de basura, aumento de la población con la consecuente ocupación de espacios vírgenes y la presencia de animales domésticos cuya presencia afecta a la flora y fauna locales. Por ejemplo, los perros son un grave problema ya que se dedican a desenterrar los huevos que han depositado las tortugas en la playa. Lo curioso es que parece que nadie ha tomado medidas al respecto. Sin embargo en Tortuguero todo el mundo es consciente de que las tortugas vivas son mucho más rentables vivas que muertas.

.Playa de Tortuguero.

Desde las 6 de la tarde se limita el acceso a la playa para que las tortugas puedan hacer su puesta sin ser molestadas. Sólo se puede acceder acompañado de guías autorizados que se comunican entre ellos para notificar algún avistamiento. Por supuesto está prohibido iluminar a los animales, tomar fotografías, perseguir a las tortugas… Aún así es frecuente que muchas tortugas una vez en la playa se den media vuelta y regresen al mar. A finales de temporada la espera en silencio, a oscuras, sacudidos por la humedad del mar y el fresco de la noche además de algún chaparrón, puede resultar infructuosa. O puede que haya suerte y uno pueda ver apenas iluminado por una linterna de difusa luz rojiza, una de esas escenas que se repiten desde hace millones de años y que es una manifestación del milagro de la vida.

.Playa de Tortuguero

Huellas de tortuga verde en la playa de Tortuguero.

A la mañana siguiente todavía permanecen marcadas en la arena volcánica de la playa las profundas huellas de ida y vuelta de las tortugas que han conseguido su objetivo. Profundos y grandes agujeros de más de un metro de profundidad y la arena removida indican el lugar de la puesta donde están depositados decenas de huevos. Mientras tanto los perros de Tortuguero se acercan a los nidos olisqueando curiosos, dispuestos a desenterrar las generaciones futuras de una especie en peligro de extinción.

.Un perro olisquea entre nidos de tortuga en la playa de Tortuguero

Restos de huevo de tortuga verde en la playa de Tortuguero.

Cerca de los nidos, aquí y allá, aparecen dispersos restos de huevos de tortuga y deseo desde el fondo de mi alma que ojalá no hayan sido los perros los causantes del destrozo. Aquí nadie recoge los huevos desenterrados para volverlos a enterrar en una zona protegida. Entiendo que a las tortuguitas no se las proteja de sus depredadores naturales ya que a lo largo del tiempo muchos animales han programado sus periodos de cría de acuerdo a las épocas de eclosión de los huevos de tortuga. Pero nadie me dice qué solución se le piensa dar al problema de los perros.

Y así transcurre la vida en Tortuguero, caminando sobre el filo de una navaja en un precario equilibrio donde el ser humano es el único que puede decantar la suerte de este paraíso natural. Dejo Tortuguero asombrado por la belleza de un entorno natural que parece de otra época, pero también cargado de dudas sobre el proyecto conservacionista que se está aplicando y que tan bien sabe vender el estado costarricense. De lo que no me cabe duda es que Tortuguero bien merece una visita más prolongada. Y la próxima vez en plena temporada alta de anidación. Aunque en realidad no se necesitan excusas para regresar y disfrutar de este paraíso verde donde la Naturaleza puede resultar abrumadoramente hermosa.

.Verde.

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