El Summit, o cómo ver Nueva York de una forma totalmente diferente.

Porque el mirador del Summit One Vanderbilt ha revolucionado el mundo de los miradores de Nueva York. En una nueva vuelta de tuerca a lo ya conocido, el Summit ofrece una experiencia visual totalmente novedosa. Y es que los infinitos reflejos de sus miles de espejos convierten su visita en una experiencia inmersiva que resulta absolutamente fascinante.

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Al igual que en algunas catedrales e iglesias barrocas donde no queda un espacio libre de decoración, el Summit se convierte en un trampantojo gigante de reflejos e imágenes donde la ciudad de Nueva York es la protagonista absoluta. ¡Y en 360º! Desde ahora mismo os digo que la experiencia me pareció alucinante. Y confirmo que es una de las mejores actividades que puedes hacer en Nueva York.  Id reservando una buena cantidad de dólares, porque todo hay que decirlo, es una visita cara. Pero no os vais a arrepentir. En esta especie de galería de los espejos gigantes, cada dólar que pagas está bien empleado.

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Y para que no te quede ninguna duda desde el principio, aquí te dejo este vídeo sobre un día entero en el SUMMIT. Sí, siendo el primero en entrar por la mañana, y siendo de los último en irme por la noche.

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Los cinco miradores de Nueva York

Desde la inauguración del Summit en octubre de 2021, Nueva York cuenta con 5 miradores abiertos al público en 5 de sus más altos rascacielos. En realidad hay bastantes más, porque NY cuenta con numerosos “rooftops” en terrazas de hoteles que ofrecen diferentes panorámicas con vistas desde las alturas. Pero limitándonos a estos miradores, hasta hace unos años teníamos que decidir si subir al Empire State Building era mejor que subir al Top of The Rock del Rockefeller Center. Luego abrió el mirador del ONE World Observatory en el Lower Manhattan, junto a próximo al lugar donde estaban ubicadas las Torres Gemelas. Comenzaba así una carrera por ofrecer las mejores vistas de la Gran Manzana, incorporando “algo más”. Es decir, sumando alguna experiencia que hiciera más atractiva la visita. one-world-observatory

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  En marzo del 2020 se inauguró The Edge en uno de los nuevos rascacielos de Hudson Yards junto al High Line Park. Su gran mirador triangular a cielo abierto con parte de su suelo acristalado se sumó a esta tendencia de ofrecer más que unas bonitas vistas. Pero entonces llegó el Summit One Vanderbilt para cambiarlo todo al ofrecer una experiencia inmersiva única y totalmente novedosa.

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Desde siempre el mirador del Top of The Rock ha sido mi preferido en NY. Con sus vistas a cielo abierto en diferentes terrazas ofrece unas vistas en 360º de la ciudad realmente espectaculares. Desde sus alturas era posible ver y sentir los sonidos de la ciudad. Algo que echaba de menos en los otros miradores. Las rejillas del Empire State Building siempre me han parecido molestas. Además, una panorámica de Manhattan sin la silueta del Empire State elevándose sobre el resto de rascacielos, no es lo mismo.

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También me resultan muy molestas las grandes cristaleras con reflejos del ONE World Observatory. Por otra parte, a medida que se han ido levantando rascacielos en Hudson Yards, las vistas de The Edge han ido quedando cada vez más limitadas. El Summit One Vanderbilt ofrece casi, casi todo lo bueno que tienen el resto de miradores por separado, pero reunido en uno solo. Además de la experiencia visual inmersiva que te hará creer que estás dentro de un caleidoscopio gigante rodeado de reflejos de NY por todas partes. Si quieres saber más, sigue leyendo. Te iré contando algunas cosas que has de saber antes de ir, además de algunos consejos útiles para rentabilizar al máximo tu visita y tomar las mejores fotografías de Nueva York desde las alturas.

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¿Dónde está el Summit One Vanderbilt?

El rascacielos One Vanderbilt está ubicado en la intersección de 42nd Street y Vanderbilt Avenue. Casi pegado a la Grand Central Terminal, la principal estación de trenes de Nueva York. Con sus 427 metros de altura es el 4º edificio más alto de NY. Aunque el Summit, su observatorio repartido en 3 plantas, “sólo” está a unos 340 m. de altura. La forma más fácil de acceder al Summit es por la entrada que hay en el propio edificio en la 42 Street y situada al lado de la oficina de un banco. Aunque también se puede acceder desde Grand Central Terminal por los túneles que conectan con las plantas subterráneas del One Vanderbilt. Pero este acceso es un poco más complicado. Una vez que cruces la puerta de entrada tendrás que bajar unas escaleras. Allí está la entrada al Summit, además de las taquillas y máquinas para comprar las entradas (si no las has comprado antes por Internet), y el control de seguridad para acceder a los ascensores que suben al primer mirador.

Algunos consejos imprescindibles

  • Lo primero que has de saber es que las entradas para subir al Summit vuelan. Este mirador se ha puesto de moda (y no me extraña). Así que vas a tener que comprar tus entradas con antelación. Sobre todo, si quieres visitar el Summit al atardecer, que para mí es el mejor momento para subir a este mirador y a cualquier otro de NY. Porque la puesta de sol en NY es siempre una hora mágica. Sólo hay que tener un poco de suerte con el tiempo, la luz del ocaso y las nubes flotando en el cielo para que se combinen con las luces de la ciudad.

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  • Hay tres tarifas a tres precios distintos. La más básica sólo incluye la visita a las diferentes salas y miradores. La siguiente, más cara, ofrece la posibilidad de la visita a los miradores y subir en los ascensores “Ascent” (doy detalles más adelante). Y la última, la más cara, incluye todo lo anterior más un cóctel.
  • Ten en cuenta que las entradas para los horarios del atardecer y anochecer son más caras que las entradas con horario diurno. Y es que los responsables del Summit aprovechan el aumento de la demanda durante esas horas para llenarse los bolsillos un poco más.

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  • No te olvides de tus gafas de sol si visitas el Summit en un día soleado. La cantidad de espejos, brillos y reflejos te puede cegar momentáneamente. Tras pasar el control de acceso te ofrecerán unas gafas por si no has traído las tuyas. Además, te darán unos patucos de plástico para poner (obligatorios) sobre tus zapatos, y así evitar manchar y rayar el suelo de cristal.
  • Muy importante. El Summit se compone de varias salas y miradores ubicados en 3 plantas diferentes. Una vez que abandones una de las salas, o subas al siguiente mirador, no podrás volver atrás. Es decir, aprovecha muy bien el tiempo que estés en cada sala porque no vas a poder retroceder.
  • Y ya que estás por aquí, aprovecha para visitar la Grand Central Terminal. Uno de los hitos arquitectónicos de la ciudad donde se encuentran rincones fascinantes. Como el techo decorado con constelaciones de la Vía Láctea del inmenso hall, constelaciones que por cierto están mal ubicadas; o las bóvedas del restaurante  con sus arcos de baldosas, obra del genial arquitecto valenciano Rafael Guastavino.

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Recorriendo el Summit

 El primer mirador Trascendence 1

¿Por que el Summit es diferente? Sencillamente, porque ofrece una experiencia diferente. Una ampliación de lo ya visto y conocido que es todo un regalo para la vista. Desde el momento en que entras en el ascensor que sube a toda velocidad y accedes a la primera sala de espejos (llamada Trascendence 1), entras directamente en otra dimensión.

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No es sólo que la panorámica presidida por el Empire State y el sur de Manhattan al frente sea increíble. Es que hay momentos en los que te vas a preguntar dónde está arriba y dónde está abajo. Y ya no te cuento si “aterrizas” aquí justo a la hora del atardecer. El juego de reflejos de los espejos crea una visión inmersiva total. Una ilusión óptica que te empujará a recorrer esta primera sala varias veces para poder creer lo que estás viendo. Y disfrutarlo. Sorpréndete con las vistas del Chrysler Building (uno de mis rascacielos favoritos), del East River, de Roosevelt Island y de Brooklyn. O con las de Bryant Park, Hudson Yards y New Jersey al otro lado del río Hudson.

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Si miras hacia arriba o hacia abajo tu imagen, y la del resto de los visitantes, se refleja también en una sucesión interminable de reflejos. Puro engaño al ojo, pura ilusión óptica… Un trampantojo de manual. Pero ¡qué bien conseguido por los diseñadores del Summit! Y esto es sólo el principio.Tras las impresiones de esta primera sala es inevitable tener ganas de más. Toca avanzar hacia la siguiente sala, donde se exponen en el suelo unas grandes esculturas metálicas en forma de gotas de mercurio. Es una instalación artística de Yayoi Kusama denominada “Clouds”.

Pero lo bueno está en la siguiente sala llamada “Affinity”, quizás la más divertida, interactiva e instagrameable de todo el Summit. Una sala recubierta de espejos donde cientos de globos plateados e diferentes tamaños cubren el suelo y el techo, reflejando a su vez todo lo que hay alrededor. ¡Una auténtica locura! Aquí la gente corre o se tira entre los globos empujándolos en todas direcciones. Los niños se vuelven locos jugando con ellos, y algunos adultos también. Además, esta sala ofrece las mejores vistas del Upper Manhattan y del Central Park con los nuevos y polémicos rascacielos super estrechos que lo rodean.

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El mirador del segundo piso, Trascendence 2

Después de jugar con los globos y hacer un montón de fotos, llega el momento de subir al segundo piso. Cuando parecía imposible superar lo ya visto, llegamos a esta gran sala llamada “Trascendence 2«que se sitúa sobre la primera multiplicando el juego de reflejos, luces y efectos visuales. Y además con unas vistas insuperables del Empire State y de todo Manhattan. La espectacularidad y el juego que dan los reflejos de todo este entramado de espejos combinados de los dos pisos es ¡¡BRUTAL!! No lo puedo expresar de otra forma más explícita. Os aseguro que vais a pasar un buen rato intentando fotografiar lo que veis desde todos los ángulos posibles. Y si eres un/una amante de los selfies, te vas a hartar de fotografiarte a ti y a tus reflejos.

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Si después de todo esto todavía quieres más, vas a tener más. Hay un pasillo donde encontrarás dos cámaras acristaladas que sobresalen hacia el exterior denominadas “Levitation”. Con su suelo trasparente tendrás la sensación de flotar sobre la ciudad. Por cierto, aquí se forman largas colas porque hay quien se lo piensa mucho antes de dar el primer paso sobre el suelo de cristal. Y una curiosidad. Entra en los baños y relájate en los retretes con las mejores vistas a Nueva York que hayas podido imaginar. No me dirás que no es todo un lujo disfrutar de estas vistas mientras… 😊

El mirador al aire libre con terraza ¿acristalada? ¡Noooooo!

Es el momento de subir al mirador al aire libre que se encuentra en la tercera planta del Summit. La terraza, con servicio de bar, te ofrece la posibilidad de disfrutar de las vistas de Nueva York desde todos los ángulos. Pero… ¡ay qué pena! Lo que te vas a encontrar una vez fuera es una terraza rodeada de grandes paneles de cristal. Con los problemas que eso supone a la hora de sentir la ciudad desde las alturas y de hacer fotografías. Y es que los reflejos de las luces en los cristales son casi inevitables. Algo que en el caso de los miradores inferiores no se nota tanto. Pero aquí en el exterior, si.

Los ascensores exteriores del Summit. No malgastes tu dinero.

A la hora de comprar las entradas hay una opción llamada “Ascent”. Al adquirirla podrás acceder a unos ascensores ubicados en el exterior del One Vanderbilt totalmente acristalados para subir 12 pisos más. Por supuesto, pagando más (bastantes más, por cierto). La verdad, no creo que aporten mucho más a las vistas y a las sensaciones ya experimentadas. Pero si te hace ilusión y te sobran los dólares, pues adelante. Pero por los cometarios que he oído, te los puedes ahorrar.

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Algunos consejos más para disfrutar al máximo del Summit

  • Si crees que vas a ver el Summit en media hora, estás en un error. Dependiendo de la hora, del día que elijas, y de la afluencia de visitantes, puedes pasarte más de 2 horas dando vueltas por las diferentes salas y miradores. Tenlo en cuenta si tienes pensado reservar una mesa en un lujoso restaurante para una cita romántica tras visitar el Summit 😊Resumiendo: tómate tu tiempo.
  • Intenta venir al Summit en un día laborable. Encontrarás menos gente que durante los fines de semana, o en época de vacaciones. Aún así te sorprenderá la cantidad de gente que visita el Summit. O quizás, puede que sea el efecto que produce ver multiplicada varias veces la imagen de decenas de personas en los espejos.
  • Si quieres disfrutar del atardecer-anochecer, planifica tu visita para estar arriba al menos una hora antes del atardecer. Desde luego no serás la única persona a la que se le ha ocurrido la misma idea. Por eso verás un montón de gente sentada por las esquinas de la primera sala de espejos esperando la caída del sol. Es el lugar perfecto para tomar las primeras fotografías del atardecer. Luego te aconsejo subir a la segunda planta para disfrutar de los últimos rayos de luz del día. Y de los primeros momentos del anochecer mientras todas las luces de NY comienzan a brillar a tus pies.

¿Cuál es el mejor momento para visitar el Summit One Vanderbilt?

Tras leer algunos comentarios en Internet criticando los reflejos de los cristales sobre todo al anochecer, decidí visitar el Summit un par de veces. Una a primera hora de la mañana entrando el primero para disfrutar sin gente del Summit, al menos por unos minutos. Y otro día por la tarde para ver el atardecer y el anochecer. Esta vez rodeado de multitud de visitantes. Son dos momentos totalmente diferentes, con unas condiciones de luz muy distintas.

El Summit por la mañana

El Summit abre sus puertas todos los días a las 9:00 de la mañana, menos los martes que permanece cerrado al público. A las 8:30 ya estaba el primero de la fila para acceder al ascensor y entrar en la primera sala con la única compañía de los vigilantes. Entrar en esa sala acristalada rodeado de espejos con las vistas del sur de Manhattan enfrente es algo inolvidable. Por unos instantes estuve casi solo intentando fotografiarlo todo. Pero la verdad, estaba tan ensimismado disfrutando del momento que finalmente dejé la cámara a un lado.

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La luz de la mañana en un día soleado es tan intensa que por momentos los reflejos te dejan casi cegado. Por eso hay que venir con gafas de sol. Y sí, confirmé que lo que se dice del Summit es cierto, ya que ofrece una experiencia visual inédita en NY. La luz de una mañana soleada no es el mejor momento para tomar buenas fotografías, así que me dediqué a recorrer tranquilamente los 3 miradores y hacerme una composición de lugar pensando en mi visita de la tarde. Lo bueno es que una vez dentro puedes permanecer el tiempo que quieras en cada una de las salas. Sin olvidar que una vez que una vez que pasas a la siguiente, ya no puedes retroceder. Sobre todo cuando subes al segundo piso.

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El Summit por la tarde

Mi siguiente visita la hice por la tarde, entrando una hora y media antes de la hora prevista del atardecer. Tuve la suerte de disfrutar de un día maravilloso de otoño, sin apenas nubes y con una visibilidad total que me permitió disfrutar de las panorámicas de la ciudad en kilómetros a la redonda. La suerte es uno de los factores que más influyen en cualquier viaje. Puedes planificar tus viajes a la perfección, que siempre puede surgir lo inesperado. Para mejor, o para peor. Y esto pasa a menudo con las condiciones climatológicas.

En el caso del Summit el problema reside en que hay que comprar las entradas con antelación. Y resulta difícil saber si vas a tener buen tiempo o no. Esto es una lotería. Las previsiones climatológicas están ahí y suelen acertar en un plazo de pocos días. Tenlo en cuenta porque visitar el Summit en un día nublado, cubierto de nubes o lluvioso puede resultar muy frustrante. Y lo mismo es aplicable al resto de miradores de NY. Por eso te recomendaría comprar las entradas ajustando al máximo la fecha de tu visita. Y si has de escoger un único momento, el momento glorioso de luz, no lo dudes. Paga un poco más y haz la visita por la tarde. Como ya he dicho, los atardeceres y anocheceres en NY son mágicos. Y eso a pesar de los reflejos en los cristales, que los hay.

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Consejos básicos para fotografiar en el Summit

Como ya habréis supuesto el Summit es una auténtica golosina para los que amamos la fotografía. El hecho de estar enclavado estratégicamente en el centro de Manhattan permite tener unas vistas espectaculares en 360º de TODA la ciudad. Incluidos los ríos East y Hudson, además de parte de New Jersey y Brooklyn. Tendrás justo enfrente el Empire State, y a un lado unas vistas privilegiadas del Chrysler Building. Del otro, las del nuevo complejo de rascacielos del Hudson Yards. Además de los que se están levantando alrededor del Central Park.

Como digo, unas panorámicas completas que ya de por sí justifican la visita al Summit. Pero, además, está la experiencia inmersiva de las salas recubiertas de espejos. Que dan un juego increíble a la hora de buscar fotografías con reflejos, con gente, y combinaciones con las vistas de Manhattan. Las oportunidades fotográficas son infinitas, ya que varían con la luz, la gente que está visitando el Summit y las condiciones climáticas exteriores.

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  • Aunque los equipos “profesionales” de fotografía no están permitidos, te aconsejo llevar todos los objetivos que puedas. Desde un gran angular, hasta un tele (mínimo un 300 mm). Así podrás hacer tomas generales de las salas del Summit, y también capturar los detalles de las calles o de los edificios lejanos.

  • No se permite el uso de palos selfies, ni trípodes grandes. Pero puedes llevar un trípode pequeñito, hacerte fuerte en las cristaleras con mejores vistas, y desde allí fotografiar tranquilamente con largas exposiciones, hacer time-lapses, etc.
  • Tomate tu tiempo para buscar los mejores “spots”. Ve alternando de lugar y de mirador, porque la luz irá cambiando y te ofrecerá nuevas perspectivas. Tendrás que «luchar» por hacerte un hueco frente a las cristaleras, pero con paciencia y educación se puede conseguir.

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  • Para evitar los molestos reflejos en los cristales y las huellas de la infinidad de personas que se apoyan en ellos, te aconsejo llevar un paño para limpiar la zona del cristal desde donde vas a fotografiar. Existen unas fundas de goma flexibles que se ponen alrededor de los objetivos y que se “pegan” a los cristales, evitando los reflejos laterales de las luces. Luces que, es cierto, al anochecer se hacen  incómodas.

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Conclusión. Y el ganador es…

Sí, el Summit es el mejor mirador de Nueva York, con el permiso del Top of the Rock. Se podría hablar casi de un empate técnico porque el TOR cuenta con esas terrazas al aire libre sin cristales que permiten ver y sentir la ciudad como no se puede hacer desde ningún otro mirador. Respecto al Summit, pues sólo tienes que ver las fotografías. Además de sus panorámicas, ofrece una experiencia visual-sensorial como no hay otra en Nueva York. Si su terraza exterior no estuviera acristalada, el Summit ascendería al nº1 del podio sin ningún género de duda. Y también si anularan los efectos sonoro-musicales chirriantes que ponían de los nervios a todos los presentes los días de mi visita.

Sea como sea, cualquiera de estos dos miradores merece una visita casi obligada en Nueva York. Y por supuesto, mejor si puedes visitar los dos. Te llevarás de recuerdo algunas de las mejores panorámicas urbanas del mundo. Las imágenes de una ciudad siempre fascinante y que desde las alturas ofrece unas vistas inolvidables y superlativas.

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