El High Line Park, el parque que crece sobre una vía de tren

Estoy en Nueva York y decido acercarme hasta uno de esos lugares que se ha convertido en uno de los más comentados, criticados, alabados y queridos por los vecinos de la Gran Manzana: el High Line Park. Un parque que te permitirá descubrir una parte de Manhattan casi desconocida.

Simplificando se puede decir que el High Line es un parque creado aprovechando las vías elevadas en desuso del ferrocarril que atravesaba el Meatpacking District. Se le llamó así ya que esta era la zona de mataderos levantados en la zona oeste de Manhattan. Pero tras su apertura como parque el High Line se ha convertido en algo mucho más importante.

Este parque forma parte de un proceso urbano de gentrificación que está transformando la que era una de las zonas más degradadas de Manhattan. Y la está convirtiendo en un barrio de moda donde galeristas de arte y diseñadores de moda se pelean por encontrar espacios para sus negocios. Además aquí está en marcha el mayor proyecto urbanístico de Nueva York de los últimos años: Hudson Yards. Algunos de sus construcciones ya están terminadas y se están convirtiendo en los nuevos iconos de Nueva York, como The Vessel. Pero esto te lo enseñaré con más detalle más adelante.

Hoy día nuevos rascacielos y modernos edificios se levantan junto a los cuidados parterres y jardines del High Line. Se hace difícil imaginar que hasta hace unos pocos años el Meatpacking District era una de las zonas más degradadas de Manhattan. Aquí sólo prosperaban la prostitución y las malas hierbas que crecían sobre las abandonadas vías condenadas a ser demolidas en cualquier momento.

La High Line formó parte de las infraestructuras ferroviarias que se crearon en la década de 1930 en los USA. Durante décadas sirvió para traer hasta Manhattan diversas mercancías y sobre todo el ganado que luego era sacrificado en los mataderos del Meatpacking District. En la década de 1950-60 comenzó a caer en desuso y se derribó su parte sur. Y en la década de 1980 las secciones todavía en uso se cerraron definitivamente al transporte quedando abandonadas a su suerte. La Naturaleza siguió su curso indiferente a las decisiones humanas. Y con el paso de los años las vías elevadas se fueron convirtiendo en un jardín salvaje.

Pero los especuladores urbanos pusieron su punto de mira en esta zona. Querían derribar la infraestructura férrea para dar nuevos aires a esta zona de Manhattan por entonces oscura y decadente. Sin embargo mucas asociaciones vecinales querían aprovecharla para que sirviera de motor de ese cambio dándole otro uso. El debate duró largos años. La fundación en 1999 de la asociación Friends of the High Line fue un paso decisivo para la conservación de las vías y su reconversión en parque urbano. Una decisión límite ya que sólo se esperaba la orden definitiva de demolición.

A partir de entonces se recabaron fondos, apoyos sociales y vecinales. Se elaboraron proyectos y se implicó en el proyecto a personajes famosos. Finalmente sobre los viejos pasos elevados se comenzó a levantar un nuevo parque urbano que desde la apertura de su primer tramo en el 2009 ha tenido una gran acogida. En cualquier época del año, ya sea invierno o verano, verás a gente disfrutando del High Line Park.

 

Comenzando el recorrido por el High Line Park por la 14th St.

En una mañana primaveral salgo de la boca del metro en la 14 St., la más cercana a la Gansevoort St. esquina con Washington. Es aquí, junto al lugar donde se ha levantado el Whitney Museum of American Art, de donde parten los dos kilómetros de este parque urbano elevado.  A partir de aquí se adentra en el barrio de Chelsea y corre paralelo a la Avenida 10 hasta llegar a la 34 St. Por supuesto también puedes iniciar el recorrido desde este punto. Justo en esta zona se está levantando Hudson Yards donde muy pronto abrirá el que será uno de los miradores al aire libre más visitados de la ciudad: The Edge.

Pero antes de empezar te doy un par de consejos. El Whitney Museum of American Art está dedicado al arte vanguardista. Quizás demasiado  vanguardista. Si no te gusta este tipo de arte, te puedes ahorrar los dólares que cuesta la entrada. Personalmente encontré que lo mejor de este museo son las vistas a la ciudad desde sus terrazas superpuestas.

Segundo consejo: no dudes en visitar el Chelsea Market. Si quieres visitar un centro comercial diferente con muchas opciones gastronómicas este es tu sitio. Pero de esto hablaré un poco más adelante.

El acceso al High Line se hace a través de escaleras metálicas ubicadas a lo largo del recorrido. Escaleras por las que se asciende literalmente a otro mundo. Caminar entre la vegetación que crece vigorosa a unos cuantos metros sobre el asfalto entre los viejos edificios de ladrillo y las nuevas construcciones aporta un nuevo punto de vista sobre la gran urbe.

Justo delante y enfilando dirección norte se eleva el moderno Standard Hotel con sus formas geométricas y sus fachadas acristaladas. El High Line pasa directamente bajo las columnas que sustentan el edificio entre abedules, arbustos y plantas en pleno proceso de floración primaveral.

La mañana es soleada, y hasta el aire de la gran ciudad parece limpio aquí arriba. Por otro lado la tranquilidad y el silencio no dejan de ser algo sorprendente en este rincón de la megaurbe. Recorrer el High Line a primeras horas de la mañana es una gozada porque supone hacerlo por una de las zonas más tranquilas de Nueva York.

Poco a poco comienzan a llegar los primeros paseantes disfrutando de los tímidos rayos de sol. No faltan los turistas haciendo las primeras fotos de la jornada. Y gente que se sienta en los bancos de diseño con la vista puesta en los viejos muelles sobre el río Hudson y las orillas de Nueva Jersey al otro lado del río. El paseo está salpicado de tramos de vía que se han conservado y de arbolitos que crecen justo en medio como una metáfora de la fuerza y belleza de la Naturaleza.

Más adelante aparece un pequeño estanque, luego un mirador acristalado a la calle sobre la Décima Avenida, el Sunken Overlook, que ofrece una panorámica más abierta de esta parte de Manhattan.

En los atardeceres de verano el High Line se llena de gente que viene a pasear entre los miles de árboles. Son plantas y arbustos autóctonos que dan vida a este parque que florece a 10 metros de altura suspendido sobre el caos urbano. Por aquí se puede tomar algo en el The Porch Café, o un helado en el People´s Pops o en La Newyorquina. También sentarse en un banco con los amigos para ver atardecer, o simplemente para dejarse llevar por sus pies. En la primavera, desde mediados de abril en el tramo comprendido entre la 12 St. y la 18 St., abren puestos de comida rápida donde pedir un café, un refresco o tomar algo de comer.

Bordeando el paseo hay fuentes, parterres de flores, bosquecillos de  juncos, de abedules o de arbustos aromáticos, una instalación con nidos «high-tech» para los pajarillos…. Mientras tanto los paseantes se sientan a descansar en bancos de diseño. O se relajan con los ojos cerrados en las enormes tumbonas de madera bajo el sol de la mañana.

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El segundo sector del High Line Park

El segundo sector se abrió en junio del 2011 y comienza a partir de la 20 St.  Es el momento de reflexionar acerca de la increíble capacidad que tiene esta ciudad para reinventarse una y otra vez. Y es que hacía poco tiempo que había leído el libro de Edward Rutherford titulado precisamente «Nueva York«. Un libro donde el autor rinde homenaje a ese proceso de perpetua transformación en el que vive inmersa esta ciudad desde sus mismos orígenes. Un libro imprescindible si quieres entender el fulgurante crecimiento y el complejo entramado social que ha convertido a Nueva York en uno de los ombligos del Mundo.

En el segundo tramo que alcanza hasta la 30 St. se ha hecho más hincapié todavía en el valor paisajístico del High Line. Hay zonas de césped intercaladas entre el suelo de cemento y pequeños jardincillos silvestres. En estas primeras horas del día es fácil encontrarse con parejas de jardineros plantando, limpiando o cavando en la tierra concentrados en su tarea. Como si no existiera una ciudad de rascacielos elevándose a su alrededor.

Jardineros del High Line Park.

El Street Art en las calles de Chelsea

Lo mejor del parque, que es como una cicatriz verde entre el cemento, el asfalto y los edificios de ladrillo, son las vistas. Ya sea de las azoteas, de los muelles del rio Hudson al oeste, el Empire State al este…Da la sensación de que estamos en otra ciudad más tranquila y silenciosa, alejada del bullicio y de las prisas. El arte urbano que cubre algunas paredes de los edificios colindantes merece una mención aparte. Aunque con los años van cambiando no pudo dejar de mostraros algunas de las obras que he ido fotografiando en diferentes viajes.

Estos tres grandes murales de arriba son obra de uno de los grandes grafiteros del mundo: el brasileño Kobra

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El tercer tramo del High Line Park

A la altura de la 30 St. comienza el tercer y último tramo de vía abierto en el 2014 y que se prolonga hasta la 34 St. ya cerca de las orillas del Hudson. Su recorrido gira a la izquierda bordeando la mayor extensión de terreno todavía edificable de Manhattan, la West Side Rail Yards. Este es el lugar donde estacionan los trenes que llegan desde Long Island hasta la Penn Station. Y donde se están levantando los rascacielos del Hudson Yards. Es el lugar donde se encuentran The Vessel, el centro de artes escénicas The Shed, además de tiendas y restaurantes como los de Little Spain.

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El Chelsea Market

Lo que está claro es que las zonas que rodean el High Line Park se han revalorizado. Esto es evidente viendo cómo se están construyendo modernos edificios y abriendo nuevos negocios. Además se han humanizado extensas zonas de Chelsea y del Meatpacking y sus vecinos han mejorado su calidad de vida. La influencia del High Line Park en este cambio está fuera de toda duda y eso se puede apreciar en el Chelsea Market.

No dudéis en bajar del High Line para adentraros en este viejo edificio de ladrillo rehabilitado como mercado. Aquí encontraréis muchos restaurantes, tiendas de comida biológica, panaderías artesanales y cafeterías. Un lugar para darse un homenaje probando de todo y por cierto, no excesivamente caro.

La ciudad de Nueva York sigue reinventándose a sí misma, transformándose en un continuado proceso de destrucción-renovación que ha pasado a ser «marca de la casa». Esa capacidad de inventarse  una y otra vez es parte su magia y de su irresistible fuerza de atracción. Y por eso siempre hay un motivo para regresar. 

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Información práctica:

  • ¿Cómo llegar?

Para llegar a la Gansevoort St. tomar alguna de las líneas de metro que llegan a la 14St. líneas A,C,E o la línea L en la confluencia de la 14St. con la 8th Ave. También puedes acceder por la 34th St. justo donde se está levantando Hudson Yards. La estación de metro más cercana es la Penn Station.

  • Horarios: 

Invierno.-     1 de Diciembre – 31 de Marzo     7:00 AM –  7:00 PM
Prmavera.- 1 de Abril  – 31 de Mayo                7:00 AM – 10:00 PM
Verano.-      1 de Junio – 30 de Septiembre     7:00 AM – 11:00 PM
Otoño.-       1 de Octubre – 30 de Noviembre  7:00 AM – 10:00 PM

  • Recuerda que en los USA un buen Seguro de Viajes te puede ahorrar preocupaciones y resolver muchos problemas. Así que ni lo dudes.  Además contratando tu seguro desde aquí tendrás un 5% de descuento.
  • Recorrer el High Line Park es gratuito a diferencia de muchas de las principales atracciones de Nueva York. Si quieres ahorrar dinero en tu visita a la Gran Manzana no dudes en adquirir el New York Pass. Podrás visitar lo mejor de Nueva York con un sólo pase. Tampoco te puedes perder el recorrido guiado por los principales barrios de Nueva York con el tour Contrastes de Nueva York.

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