Hacia el centro del Parque Nacional Kruger.

Las grandes dimensiones del Kruger con sus 380 Km. de largo por unos 60 de ancho lo convierte en un auténtico muestrario de ecosistemas que cambian no sólo con el tipo de suelo, relieve y vegetación. La estacionalidad de las lluvias y la variación de las temperaturas obligan a muchas especies a moverse continuamente.

De las zonas de matorral -el «bush»- de zonas del sur, hacia los bosques bajos de acacias y otras especies vegetales que se extienden hacia el centro. Aquí las protagonistas del paisaje son las grandes planicies de hierba propias de la sabana africana que se prolongan hacia el extremo norte del parque.  Continúo este viaje a lo largo y ancho del Kruger que comencé en la zona Sur hacia las grandes llanuras y extensiones del centro y norte del parque.

.Kruger

Kruger, el bush

Kruger, monos entre la maleza.Kruger termitero.

Aquí la vista se pierde por inmensas llanuras y extensiones de matorral bajo que parecen no tener fin y que ocultan a la mayoría de los animales. Por eso no hay que sufrir ninguna desilusión si no vemos a los leones cazando sus presas al lado de los caminos. O sencillamente si no vemos leones y eso que hay unos 2.000. Aquí los animales siguen su ritmo vital y todo es cuestión de suerte y de tener buen ojo. Debajo de unas rocas, a la sombra, puede estar un leopardo echándose una siesta. Entre unos matorrales, apenas si se distingue el rostro de una hiena. Allá a lo lejos una bandada de buitres sobrevuela cada vez más bajo una más que probable escena de caza. Tras unos arbustos aparece la carcasa y la piel de una jirafa semi putrefacta- O lo que parece el enorme cráneo de un elefante blanqueado por el sol. Son escenas del día a día de una vida salvaje que se desarrolla a pesar de la presencia de los automóviles a los que los animales están ya acostumbrados.

.Kruger hipopótamo

Kruger cráneo de elefante.

Bordeando la frontera con Mozambique y siguiendo hacia el norte, el paisaje se va haciendo cada vez más árido y despejado de vegetación,con menos superficie arbolada. También el encuentro con animales es cada vez más esporádico. Es entonces cuando la sensación de estar recorriendo África a solas incrementa la impresión de estar viviendo una pequeña aventura. Es sólo una percepción porque por el camino podemos parar en miradores como el de Orpen Dam. También áreas de picnic o pequeños merenderos, y nunca estaremos muy lejos de algún campamento. Os recomiendo desayunar en el área de Tshokwane unos de esos fantásticos platos con huevos, salchichas, bacon y tostadas que preparan allí mismo al momento. Mientras que decenas de pájaros de coloridos imposibles revolotean a nuestro alrededor.

Al igual que en el resto de África deberemos seguir el ritmo marcado por la luz solar. No hay más remedio que levantarse a las 5 de la mañana si queremos ser testigos del desfile de animales en los llamados waterholes. Estas son las charcas que los animales utilizan como bebederos al amanecer. Siguiendo un estricto orden jerárquico que empieza en los elefantes, los animales se van acercando en solitario o en pequeños grupos a estas charcas siguiendo mil precauciones. La sola presencia de un vehículo, un ruido, un grito, un crujir de ramas, hace levantar la vista y las orejas a todos los animales que semi ocultos esperan pacientemente su turno. Aquí no hay otra cosa que hacer que observar y dejar pasar el tiempo esperando que aparezca algún animal. Y con mucha suerte, presenciar alguna escena de las que vemos en los reportajes del National Geographic.

Las aves, algunas de tamaño considerable y llamativos colores, son también protagonistas en el Kruger. Aquí os dejo un pequeño muestrario- Desde arriba, un hornbill de pico amarillo y un marabú, una de las aves carroñeras presentes en el parque. Debajo una garceta, bastante abundante. En el centro un rarísimo ground hornbill de los que apenas quedan unas pocas parejas. Todo el mundo quedó muy sorprendido cuando les dije que había visto unos cuantos, algo realmente excepcional. Y abajo otra de las «rara avis» del parque que también tuve la suerte de ver, un saddle-billed stork de los que sólo hay censados 300 en todo Sudáfrica.

.Kruger hornbill de pico amarillo

Kruger marabú

Kruger garceta

Kruger ground hornbill

Kruger saddle-billed stork.

El caso es que animales hay y muchos: babuinos, facoceros, impalas, ñus o cebras… Además de otros con nombres que no tiene traducción al español como esos pequeños cervatillos llamados klipspringer, o los numerosos steenbok y waterbucks. También es sorprendente la cantidad de aves que encontramos en ríos, charcas, árboles y en los propios campamentos: águilas, buitres, patos, garzas, gallinas de Guinea, ibis, hornbills, mueciélagos… Es imprescindible tener una buena guía a mano para poder reconocer tanto animal y de tan extrañas formas y colores. Basta señalar que en el Kruger hay unas 150 especies de mamíferos, más de 500 de aves y más de 100 de reptiles y anfibios.

El Kruger ofrece todo un muestrario de vida animal. Desde los raros varanos, esos lagartos de un par de metros de aspecto inquietante, pasando por gacelas, cocodrilos, facoceros, monos, camaleones… Y también enormes mosquitos como este que se me metió en el coche. Recordar que los mosquitos matan más personas en África que cualquier otro animal, seguidos por los hipopótamos. Aunque en la mayoría de las reservas sudafricanas afirman estar libres de malaria, no está de más venir vacunados contra enfermedades tropicales.

.Kruger varano

Kruger impala

Kruger cocodrilo

Kruger facocero

Kruger mosquito

Kruger Camaleón.

Ascendiendo hacia el campamento de Satara empiezan a aparecer avestruces, chacales, perros salvajes y guepardos, animales propios de áreas más despejadas. Esta carretera que va desde Skukuza a Satara también ofrece la oportunidad de ver leones y elefantes. La abundancia de pastos convierte estas llanuras en el lugar ideal para los herbívoros y para sus depredadores. Mientras tanto en las charcas pacen a su gusto los enormes y peligrosos hipopótamos y búfalos. El campamento de Satara es un lugar muy popular ya que está en el centro de un área donde abundan los grandes felinos, así que es conveniente reservar con antelación.

Desde Satara seguimos hacia el norte hasta llegar a los campamentos más recomendables de esta zona del parque: Olifants y Letaba. Geográficamente estamos en el centro del Kruger y a las puertas del parque del Limpopo en plena frontera con Mozambique. En esta zona abundan los leones y los elefantes y no es raro encontrar guepardos, mientras que en los ríos y charcas los hipos comparten espacio con los cocodrilos, martines pescadores, garzas, ánades y tortugas.

.Kruger Centro

Kruger impalas

Kruger tortuga.Kruger elefante solitario.

Olifants es uno de los campamentos más solicitados en el Kruger por su espectacular situación geográfica. Sus cabañas colgadas sobre la ladera de una colina que bordea el río Olifants son las más buscadas del parque. Las vistas desde sus miradores o desde las terrazas del restaurante son de las que te reconcilian con la vida ¡Vaya espectáculo natural! A nuestros pies discurre la gran cinta plateada de uno de los ríos más grandes del parque entre viejas formaciones rocosas donde descansan los hipopótamos. Por sus orillas arenosas deambulan elefantes, búfalos y waterbucks. El río se pierde en el horizonte de las llanuras africanas que se prolongan hasta la frontera con Mozambique. Todo aquí es grandioso y uno se puede pasar horas sentado dejando volar la imaginación y escuchando el rumor del agua avanzando entre las rocas de color ocre y la verde espesura.

.Kruger Olifants

Kruger Olifants
En el Kruger

Kruger Olifants river 2.

El río Olifants marca la frontera natural entre el norte y el sur del Kruger. Aquí os recomiendo no perderos la polvorienta carretera que va del campamento de Olifants al de Letaba por sus valores paisajísticos. El campamento de Letaba, aunque menos espectacular que el de Olifants, ofrece un ambiente más tranquilo entre grandes árboles a orillas del río Letaba. Por las noches el ronquido de los hipopótamos que paseaban junto al campamento conseguía despertarme y ponerme los pelos de punta. También en Letaba se encuentra el Centro Goldfield dedicado a los mayores elefantes del Kruger. Aquí encontrarás un pequeño museo con los cráneos y colmillos de los llamados «los siete grandes» del Kruger..Son los  mayores elefantes vistos en el parque, todos fallecidos de muerte natural. Cerca de los campamentos y saltando entre la maleza no es raro encontrarse con familias de babuinos y con esos monitos llamados aquí velvet monkeys.

.Kruger Letaba

Kruger velvet monkey.

También se puede tener la fortuna de ver un elán del Cabo, un Lichtenstein hartebeest o algún nyala, de los más raros de los antílopes que encontrarás en el Kruger. Los que te cansarás de ver son los más comunes y abundantes impalas o steenboks. A partir de aquí empieza a ser frecuente encontrarse con grandes manadas de ñus y de búfalos. Estos animales, uno de los «cinco grandes»  son realmente masivos y muy peligrosos. Has de tener mucho cuidado para evitar tener algún susto con ellos. Y por supuesto con los elefantes. Por cierto, que aquí en el centro vi más elefantes solitarios que en manadas familiares, habituales en el sur.

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Kruger Nyala

Kruger búfalo

Kruger búfalo

Kruger impalas

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Hacia el norte del Parque Nacional Kruger

Desde aquí y hasta los límites del parque al norte queda un largo camino. Esta zona situada en pleno Tropico de Capricornio es la más agreste y menos frecuentada del Kruger. Aquí pueden pasar horas sin encontrarnos con otros vehículos,. Por eso las precauciones sobre gasolina y víveres se hacen aquí más necesarias que en el sur. En esta zona se encuentran los campamentos de MopaniShingwedzi y Punda Maria. Desde estos campamentos hay una serie de rutas en las que hay que buscar los puntos donde hay agua. Debido a la sequedad de la región los animales se concentran en las áreas alrededor de ríos y charcas.

Aquí podemos encontrar algunos de los escasos ejemplares de gigantescos baobabs del Kruger. Muchos de ellos tienen en sus troncos las heridas dejadas por el paso de  los elefantes que tienen la costumbre de arrancar su corteza, lo que puede provocar su muerte. Los mayores y más viejos ejemplares se encuentran al norte del río Luvuvhu. Se calcula que algunos de estos baobabs tienen unos 4.000 años. Tocar uno de estos árboles de porte magnífico y sentir el tacto de su madera dura bajo la corteza fibrosa fue un auténtico privilegio. Quitando algún olivo milenario, estos baobabs son los seres vivos más longevos que he tocado nunca.

.Kruger baobab

Kruger baobab.

Las orillas del río Shingwedzi sustentan grandes poblaciones de elefantes, algunos de ellos poseedores de los mayores colmillos vistos en el parque. Existen algunos caminos de tierra que bordean el río y es relativamente fácil encontrarse con kudus, jirafas y sobre todo, búfalos. El campamento de Shingwedzi situado en una de las riberas del río es, sin embargo, uno de los menos atractivos del parque. Continúo conduciendo hacia el norte, hacia el campamento de Punda María. El paisaje se ha vuelto más árido debido a los suelos arenosos y la vida animal es cada vez más escasa. Los grandes termiteros de hasta 4 metros de altura son lo único que sobresale en este árido paisaje de matorrales secos. Un lugar donde hasta los animales parecen adquirir la tonalidad de la tierra.

.Kruger río Shingwedzi

Kruger termitero
Kruger elefante.

Comienzo el regreso hacia el sur, hacia Mopani y la puerta de Phalaborwa. A mi mente vienen las impresiones un tanto contradictoria de estos días recorriendo el Kruger. Por un lado queda la sorpresa de descubrir una región inmensa donde la fauna africana sigue su ritmo ajena a la acción del hombre. Por otro, sobresale la sensación de asombro por la abrumadora cantidad de animales que se pueden llegar a ver en unos pocos días.

Esta riqueza hace que la excitación de los primeros días llegue a convertirse en rutina. Advertiros de que a medida que pasan los días la ansiedad por encontrar algún animal extraño o con una escena de caza llega a convertirse en obsesiva. A mí me pasó con los leones. Tras dos viajes al Kruger con varios días de estancia cada uno y cientos de Km. recorridos, no pude ver ni uno. Una magnífica excusa para regresar al Kruger y seguir buscándolos.

Las carreteras y caminos polvorientos del parque permite descubrir paisajes magníficos con llanuras inmensas, roquedales de extrañas formas y riberas de grandes ríos donde transcurre la vida como si el paso del tiempo no tuviera importancia. En el sur las extensiones de bosques más húmedos, de acacias en el centro y la presencia de baobabs milenarios en el norte dan una idea de las diferentes zonas climáticas del parque. Y de su variedad botánica así como de la riqueza y diversidad de su vida animal. La lista sería casi interminable y es un curioso ejercicio el ir apuntando en una lista los animales que se ven cada día. El resultado es sorprendente. Y no sólo por los grandes animales, sino por la increíble variedad de aves, mariposas, lagartos, insectos, ardillas y serpientes (cuidado con ellas) que se escabullen a nuestro paso. Toda esa vida está ahí, aunque apenas podamos verla fugazmente.

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Kruger Waterbuck

Kruger Cebra

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Kruger 2 2119.

Y qué decir de esos atardeceres donde el silencio apenas se ve roto por el vuelo de algún pájaro o el pesado caminar de algún elefante entre la maleza. Cada segundo de esos atardeceres me recordaba que estaba en África, el mítico continente de mis lecturas infantiles. Sin duda conducir sin prisas por el Kruger es más que ir a la búsqueda, muchas veces infructuosa durante largas horas, de algún animal. Es una experiencia inolvidable que se aprecia mejor con la perspectiva del paso del tiempo, algo que parece no existir en este privilegiado lugar. Debe ser algo instintivo que nos retrotrae como especie a nuestros orígenes más ancestrales. Es una sensación única.

En definitiva el Kruger es el lugar ideal para aquel que quiera vivir el sueño africano de forma independiente. Y perfecto si no tiene mucha experiencia en este tipo de viaje por lo fácil que es organizarse aquí. Tras haber hecho unos cuantos safaris privados en lodges exclusivos con guías y excursiones personalizadas, he de confesar que la independencia y libertad de recorrer tierras africanas por cuenta propia compensa con creces la ausencia de ciertos lujos. Al fin y al cabo la sorpresa espera tras cualquier recodo del camino y somos nosotros quienes tenemos que descubrirla. Ese es el placer exclusivo, propio y particular que nos otorga la Naturaleza: Poder vivir momentos irrepetibles tal y como sucede aquí desde hace miles y miles de años.

Y que siga así por muchos más.

.Kruger atardecer

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