Las cataratas Murchison retumban desde la distancia. Todo el volumen de agua que lleva el río Nilo, queda encajado en una pared de 7 metros que se desploma desde 45 m. de altura con una potencia inaudita. Las nubes de agua vaporizada se elevan al cielo empapando todo lo que está cerca. Y los que somos testigos de esta maravilla de la Naturaleza, permanecemos embobados admirando este espectáculo.

Cuando un gorila «espalda plateada» surge de entre la vegetación selvática emitiendo sonidos guturales, el mundo se detiene. Tener tan cerca a un macho alfa de gorila de montaña es algo que no se olvida jamás. El gran tamaño de su cabeza, la robustez de sus extremidades y su gran musculatura, se completan con una barriga enorme y un pelaje oscuro que brilla bajo la lluvia y se vuelve blanco en esa espalda descomunal.

Uganda, mucho más de lo esperado.

Uganda es pura africanidad con todo lo que ello implica: color, vida, caos, sonrisas, pobreza, belleza… y una Naturaleza omnipresente que te sorprende a cada paso. Tengo que reconocer que este viaje fotográfico ha superado todas mis expectativas. Un viaje en el que cada instante vivido era digno de ser fotografiado. La conocida como “Perla de África” ofrece tal variedad de escenarios y de momentos únicos que aquí las cámaras de fotos echan humo.

Los combates de donga: violencia ritualizada en el valle del Omo.

Ser testigo de una pelea ritual con dongas es algo excepcional. Es imposible no sentir una avalancha de sensaciones encontradas entre la brutalidad y la estética del combate, frente al ceremonial de bailes y cánticos y ante la épica de la lucha hombre a hombre. La sangre de las heridas abiertas junto al sufrimiento silencioso y digno de los hombres derrotados contrasta con la alegría contenida de los victoriosos. Estas imágenes son el colofón a una ceremonia peligrosa y casi prohibida.

El «cattle camp», base de la cultura ganadera de los surma.

Todavía es de noche cuando el guía surma nos interna por los senderos invisibles de la selva. Las primeras luces del alba apenas consiguen dar vida un cielo grisáceo de tintes plomizos. Vamos en busca de uno de los “cattle camp”, un campamento de ganado de los surma o suri. Allí seremos testigos de algunas de sus costumbres más chocantes e insólitas a ojos de cualquier occidental.

En busca de los surma.

Los tres días en territorio surma fueron los más intensos de este viaje al valle del Omo. Fueron días en los que pasábamos de la armonía al conflicto en un instante. Siempre bajo la atenta mirada de una gente reacia a cualquier influencia externa. Los surma nos hicieron sentir que habíamos llegado a los confines de un territorio todavía salvaje. Un lugar donde ellos eran los amos y señores.

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