Piérdete por Zhujiajiao.

Sí, Zhujiajiao estaba resultando una muy grata sorpresa. Y así lo dije en la primera parte de este artículo dedicado a la que quizás sea el mejor conservado de los llamados “pueblos de agua” del este de China. Después de una incursión inicial por sus callejuelas, sus puentes y sus canales es el momento de conocer un poco más.

A partir de aquí es cuestión de ir combinando visitas a templos y jardines con las caminatas por el pueblo. Zhujiajiao tiene 36 puentes y vas a cruzar unos cuantos durante tu visita. Muchas veces son el mejor lugar para sacar una fotografía ya que aportan algo de perspectiva visual. Pueden ser de piedra y bastante grandes, como el Puente Fangsheng con sus 5 arcos construido en 1571 sobre el río Daipu. O de madera como el Puente Langqiao que salva el paso sobre un estrecho canal. No olvidarás esos momentos en el que las lanchas avanzan silenciosamente por los canales bajo esos puentes.

Otras veces te encontrarás con escenas que parecen sacadas de la China más tradicional. Hay una calle donde las tiendas están especializadas en ropa de la época imperial. Muchas chinas, mujeres y niñas, se acercan hasta aquí para fotografiarse con el decorado de los puentes y las barcas de fondo.

En Zhujiajiao descubrirás la Farmacia Tong Tian He. Sus armarios con decenas de cajones cubren las paredes de esta vieja farmacia tradicional con más de 100 años de historia. Más o menos los mismos años que tiene la tienda Handalong donde podrás encontrar salsas y encurtidos preparados de forma tradicional. También podrás visitar la Oficina de Correos de la Dinastía Qing que abrió en 1903. Y ahí está con más de 100 años a sus espaldas. Con su buzón de correos abrazado por un dragón en la entrada y convertida hoy en un museo. A día de hoy es la única que se conserva de aquella época en el este de China.

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En barca por los canales de Zhujiajiao

No puedes dejar Zhujiajiao sin dar un paseo por los canales en una de sus lanchas. Contratar sus servicios es muy fácil ya que hay puntos de venta junto a los lugares donde atracan las lanchas. El precio del viaje es por persona y varía según los trayectos, pero son totalmente asumibles. Desde el agua la perspectiva de la ciudad cambia, así que no te lo pierdas. El barquero empuja la lancha empujando un largo remo conectado a un sistema de cuerdas en un movimiento de vaivén continuo.

A medida que avanza el día la luz cambia y trasforma las calles de piedra. Las tiendas comienzan a iluminarse y los puestos de comida se afanan preparando sus especialidades gastronómicas: manitas de cerdo, hojas envueltas de arroz con carne hervida, embutidos, bolitas de arroz Tang Yuang, almejas gigantes…Y tambiuén escorpiones, arañas, larvas de gusano, ciempiés y orugas. Detenerse ante estos puestos es descubrir todo un muestrario de lo que el ser humano es capaz de llevarse al estómago. Si quieres algo más relajado puedes buscar alguno de los muchos restaurantes que tienen terrazas con vistas al río o a los canales.

Llega el atardecer y me subo a lo más alto del puente Fangsheng. Allí espero al final del día mientras el cielo y el agua del Daipu adquieren tonalidades anaranjadas. Es un momento mágico con el sol brillando a lo lejos y los farolillos rojos de las casas encendiéndose a lo largo de la orilla. La escena resulta inolvidable así que sólo puedo sentirme afortunado. Porque la verdad, no esperaba tanto de Zhujiajiao.

Ahora ya conoces los motivos por los que Zhujiajiao te puede hacer viajar en el tiempo. Una visita imprescindible si tienes pensado viajar a Shanghai.

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