El lago Tonle Sap, el agua de la vida.

La superficie del lago Tonle Sap apenas se distingue del cielo. La línea difusa del horizonte, casi imperceptible, sólo es apreciable gracias a la casa que veo flotando a lo lejos en mitad de la nada. A mi alrededor una luz apagada unifica las tonalidades en un color ocre que domina toda la escena.

Angkor más allá de cualquier expectativa.

Angkor es más de lo que jamás pude imaginar, más de lo que nunca pude soñar. Su belleza descomunal y su ruinosa perfección despiertan asombro, admiración y el deseo imposible de querer descubrir lo que todavía permanece inexplorado.

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