Escondido entre las montañas cubiertas de pinares de Sierra Chincua, justo entre los estados de México y Michoacán, se encuentra uno de esos rincones donde la Naturaleza mantiene uno de esos misterios de la vida. Desde tiempos inmemoriales cada año llegan hasta estos bosques de pinos, abetos y oyamel millones y millones de mariposas monarca venidas desde los confines del norte de los Estados Unidos y Canadá tras haber recorrido miles de Kilómetros.

Rutas migratorias de las Mariposa Monarcas

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Una de las mayores migraciones del mundo natural

¿Cómo es posible que estos insectos tan frágiles vuelen esas enormes distancias? ¿Y cómo se orientan año tras año, generación tras generación hasta estos valles montañosos del centro de México? ¿Por qué se concentran millones de ejemplares en algunos árboles hasta llegar a doblar y romper las ramas con su peso? Los científicos y naturalistas todavía no tienen una explicación clara que explique totalmente una de las mayores migraciones animales que se producen en el planeta, porque además este es un viaje de ida y vuelta.

Para haceros una idea de lo que supone hacer un recorrido similar imaginaros caminar 4.500 Km. a pié en apenas unas semanas…y ahora pasarlo de la escala humana a la escala de una mariposa. A mí me parece increíble y después de haber visto a millares de ellas volando a mi alrededor arrastradas por cualquier corriente de aire, me lo parece todavía más.

Santuarios de la mariposa monarca en México

La mariposa monarca se ha convertido en el símbolo del Estado de Michoacán colindante con el de México. Y es en esta zona boscosa a unos 3.000 m. de altura donde se han establecido una serie de santuarios para asegurar la pervivencia de la mariposa monarca que por su gran valor ecológico se han ganado el título de Patrimonio de la Humanidad otorgado por la UNESCO.

Cada año millones de mariposas realizan este increíble viaje de miles de Km. para aparearse en esta región que les aporta las condiciones ideales de temperatura, humedad y riqueza vegetal para sobrevivir en invierno. Los principales santuarios en el Estado de México son los de El Capulín y La Mesa, mientras que en el Estado de Michoacán son los de El Rosario en el municipio de Ocampo considerado el más grande del mundo, y el de Sierra Chincua. Este último ubicado en el municipio de Angangeo es el que visité a principios de este mes de marzo.

Agrupaciones de miles de mariposas en las ramas de un oyamel

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Cómo llegar hasta aquí

La Reserva de la Mariposa Monarca de Sierra Chincua se encuentra a unas 2 horas de viaje por carretera desde Morelia, la capital de Michoacán, y a casi 3 horas desde México DF conduciendo en dirección a Valle del Bravo y Toluca. Por la dificultad que entrañaba el uso del transporte público decidí alquilar un coche con GPS que finalmente resultó imprescindible para poder salir de la capital mexicana y encontrar la Reserva. En México las señalizaciones son confusas o imprecisas. En todo el camino no vi un solo cartel anunciando cómo llegar o la distancia a ninguna de las reservas de la mariposa monarca, así que os recomiendo el uso de GPS.

Otra opción es contratar un tour turístico pero no me apetecía depender de horarios ni de otras personas, cosa que agradecí cuando comprobé que esta no es una excursión apta para personas en baja forma física. Y es que subir y bajar por escabrosos caminos de montaña a más de 3.000 metros de altura no es algo que hagamos todos los días.

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Cuando visitar los Santuarios de la Mariposa Monarca

Las mariposas monarcas comienzan a llegar a los bosques mexicanos de pinos y oyamel (otra conífera de corteza clara propia de estos bosques) entre finales de octubre y principios de noviembre y permanecen aquí hasta finales de febrero o principios de marzo dependiendo de las condiciones climáticas.  Antes de plantearse la visita hay que tener en cuenta varios factores. En primer lugar durante los meses de diciembre y enero es cuando más mariposas hay, pero están arracimadas en las ramas de los árboles a más de 20m. de altura debido a que las temperaturas rondan lo 0º.

Flor de cardo

Quizás el mejor mes para verlas sea febrero cuando empiezan a subir las temperaturas y comienzan una actividad frenética de reproducción y búsqueda de alimento  para iniciar su migración al norte. Este año debido a que hasta finales de febrero hizo bastante frío todavía había muchas mariposas, pero el año pasado por estas mismas fechas casi todas habían iniciado ya su viaje.

La llegada de las mariposas a primeros de noviembre cuando en México se celebra el Día de Difuntos hizo nacer la creencia de que las mariposas eran como el alma de los muertos y seres queridos que regresaban a visitar a sus familias. Suena bonito pero la realidad es que lo que atrae a las mariposas son los bosques de oyamel que aportan las condiciones ideales para su supervivencia en invierno. Además al inicio de la primavera aparecen en estos bosques una gran cantidad de plantas y flores silvestres de las que se alimentan las mariposas.

Flores de Sierra Chincua

Flores de Sierra Chincua 2

Por eso el principal problema de las zona son las talas indiscriminadas que afortunadamente se han reducido desde que estos bosques fueron declarados área de especial protección. Aún así durante el trayecto a pié pude ver una gran cantidad de árboles cortados, muchos ellos de porte considerable.

A su llegada las mariposas se distribuyen en las zonas de bosque más protegidas del viento y entre los árboles con más densidad de hojas ubicados entre los 2.500 y 3.500 m. Allí se amontonan por millares dándose calor durante las semanas más frías. Posteriormente van descendiendo hacia zonas más bajas a medida que aumenta la temperatura.

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Y por fin, ahí están las mariposas…

Tras un buen madrugón a pesar del cual no pude evitar un gran atasco en México DF y casi 3 horas de viaje por autopistas primero y carreteras secundarias después, llegué al Santuario de la Mariposa Monarca de Sierra Chincua a eso de las 10 de la mañana. Y repito de nuevo…¡gracias GPS! El acceso se sitúa justo detrás de un gran arco blanco que da la bienvenida al Estado de Michoacán.

Bienvenidos a Michoacán

Tras pagar 30 Pesos por el acceso con vehículo propio me adentro por un camino de tierra entre una zona de bosques de altos pinos y praderas. A 1 Km. y medio se encuentra la zona de aparcamiento y servicios del Santuario donde compro la entrada por 35 Pesos y me asignan un guía llamado Roberto de rostro moreno, enjuto y hombre de pocas palabras, pero de trato sencillo y amable.

Roberto me pregunta si quiero hacer el trayecto a pié o a caballo (entre 100-150 Pesos más), y como mi intención es pararme cada poco a hacer fotos le indico que prefiero la caminata. Inexpresivo, Roberto se echa a andar no sin antes recomendarme comprar algo de beber y comer en alguna de las tiendecitas de reciente construcción instaladas en la entrada al Santuario.

Sierra Chincua, Michoacán

El camino llamado del Cerro Prieto comienza con un suave ascenso por una zona de amplias praderas rodeadas de grandes y densos pinares. A medida que avanzamos hacia la primera parada, el Mirador de Peña Blanca, el camino se estrecha y se adentra de lleno entre los altos y rectos pinos que llegan a alcanzar los 50 metros de altura.

Pinos de más de 30 m. en Sierra Chincua

El día es magnífico, despejado, la temperatura de unos 10ºC, el aire purísimo…y el ascenso hacia los 3.300m. asfixiante por el descenso del nivel de oxígeno en el aire. Empiezo a resoplar.

Sierra Chincua, Michoacán

Desde el mirador la vista se pierde en los lejanos valles entre la neblina que se eleva de los bosques próximos. Y desde aquí comenzamos un descenso brutal por caminos de piedras sueltas, tierras y polvo adentrándonos en lo más profundo del bosque. No quiero imaginar lo que tiene que ser hacer este camino en época de lluvias con los caminos embarrados, ni paro de pensar en que lo que ahora bajamos, lo tendremos que volver a subir a nuestro regreso…

Sierra Chincua, Michoacán 2

De pronto aparece una mariposa solitaria revoloteando como perdida entre unos arbustos llenos de flores. Roberto es paciente y se para cada vez que me detengo a sacar alguna foto y tranquilamente me dice que “allá abajo hay muchas más“. Llevamos más de media hora descendiendo por los profundos valles de pino y encino donde apenas corre una brisa y el silencio es casi total. Poco a poco aparecen a cada paso más mariposas volando a nuestro alrededor o posadas en las hojas y troncos donde da el sol, calentándose y cargando energías.

Mariposas monarca al sol

Mariposas monarca 2

Finalmente tras una hora de caminata para hacer apenas 2 Km. llegamos a la zona más protegida del parque donde una cuerda impide el paso más allá. Hemos alcanzado el Sancta Sanctorum de la zona protegida y más reservada del Santuario.

Mariposas monarca 3

Aquí el espectáculo es brutal, único… Miles de mariposas revolotean al sol sobre las copas de los altos pinos y entonces Roberto me señala las grandes concentraciones de mariposas que se juntan en algunas ramas que se doblan bajo el peso de millares de ellas. Roberto me cuenta que a veces las ramas se rompen y tras caer al suelo las mariposas mueren de frío o comidas por los pájaros.

Mariposas monarca en una rama

A medida que aumenta la temperatura más y más mariposas despiertan de su letargo y entonces comienza una frenética actividad sexual. A mi alrededor revolotean aquí y allá mariposas machos y hembras unidas en plena cópula durante el vuelo hasta que caen al suelo donde ultiman el ciclo de la vida tantas veces repetido durante infinidad de generaciones. Por eso están aquí y para esto han recorrido miles de Kilómetros.

Perpetuando la especie

Perpetuando la especie 2

A nuestro alrededor todo es un silencioso y frenético batir de alas anaranjadas, las de los machos de una coloración más intensa que las de las hembras, ofreciéndonos un espectáculo sin igual. Otro dato curioso de estas mariposas es su longevidad pues llegan a vivir hasta 7-8 meses, mientras que el ciclo vital en otras mariposas no llega al mes. Y durante las épocas de migración se calcula que las monarca vuelan unos 100 Km. diarios lo cual es una auténtica barbaridad.

Mariposa monarca 3

Lo más sorprendente es que los científicos todavía no se explican ni cómo se orientan ni cómo diferentes generaciones pueden regresar cada año a los mismos lugares de hibernación. Sabiendo todo esto mi asombro no deja de crecer ante la fuerza que la Naturaleza imprime a estas pequeñas y frágiles criaturas mientras las observo revolotear sin parar o posarse sobre las piedras de una ladera soleada.

Mariposas monarca calentándose al sol

Nunca pensé que fotografiar a unas mariposas sería tan complicado. La altura a la que volaban, la lejanía a las ramas donde se concentraban y el frenético aletear intenso e imparable de miles de ellas me impedía enfocar correctamente a alguna en concreto. Además el fuerte contraste de luces y sombras no facilitaba la tarea.

Finalmente Roberto me indicó que debíamos iniciar el regreso que como había supuesto suponía en desandar lo andando, es decir, una tremenda subida comiendo polvo y resbalando entre las piedras. Os recomiendo venir provistos de un buen calzado, algo de abrigo, bebida y de una buena forma física. Al final conseguimos hacer el camino de vuelta en menos de 2 horas con algunas paradas mientras me acordaba de los caballos y sentía como mi corazón bombeaba con tal ruido que parecía espantar a las mariposas.

Visitantes a caballo por Sierra Chincua

En la zona de la entrada se han instalado algunos locales que ofrecen comidas sencillas, sopas de hongos o de pollo, botanas, tacos…Me dejé llevar por el callado Roberto hacia uno de estos sencillos locales de madera donde unas amables señoras me propusieron unas sabrosas quesadillas de elote (maíz oscuro) rellenas de flor de calabaza…¡mmmhh! Y además me pedí una cerveza Victoria con un coste total de 30 Pesos por todo, es decir, menos de 2€. Qué deliciosa y económica manera de recuperar fuerzas.

Sabía que los guías que acompañan a los visitantes no tienen costo pero las propinas son voluntarias, así que le pregunté a Roberto si 200 Pesos le parecía correcto. Con su primera y última sonrisa del día me dio a entender que sí y así fue cómo me despedí de él, del Santuario y de estos hermosos bosques que espero sigan albergando el maravilloso espectáculo natural de la migración e hibernación de las mariposas monarca.

Sierra Chincua 4

Como le comenté a Roberto conservar esos bosques era preservar su futuro, su trabajo y el de las generaciones venideras de muchos mexicanos. Espero que sean conscientes de ello. Que así sea…Amen.

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