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En Oslo la Cultura también es “Green”.

En Oslo la Cultura no es sólo una bonita palabra. Una visita con otros ojos a la capital noruega permite descubrir una arquitectura rompedora, museos de arte, óperas y teatros, innovadores restaurantes, bibliotecas o espacios multiculturales donde se realizan conciertos y exposiciones. Y rincones desconocidos donde se muestra el Street Art más urbano. Por todo ello también ha sido nombrada European Green Capital 2019.

En Oslo el Street Art también forma parte del proyecto global de transformación de la ciudad. Algunas de sus calles se han convertido gracias al grafitti, en auténticas galerías de arte al aire libre. Y precisamente están ubicadas en barrios que hasta hace poco casi nadie visitaba. Como ya comenté en un artículo anterior, en los barrios de Grünerløkka y Vulkan hay numerosas muestras arte urbano. Una forma de expresión artística que está contribuyendo a la regeneración de espacios olvidados convirtiéndolos en focos de atracción. Es el caso de los grafittis cercanos a la Ingens Gate. Esta es una buena muestra de cómo un movimiento de artistas urbanos locales e internacionales está convirtiendo determinadas zonas de Oslo en auténticos museos al aire libre.

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Una regeneración urbana que afecta a la forma de moverse por la ciudad gracias a la e-mobility y a cómo se está urbanizando Oslo con la sostenibilidad como punto de referencia. Pero toda ciudad es una cáscara vacía sin sus habitantes. Personas que hacen suya la ciudad, que viven, trabajan y disfrutan de sus espacios públicos. Ya sea en las terrazas, paseando por sus parques o recorriendo en bicicleta sus paseos. Y también cultivando en los huertos urbanos, disfrutando de las novedosas propuestas gastronómicas y musicales o con las diferentes opciones de ocio al aire libre.

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Por eso lo realmente importantes es que en Oslo no olvidan que cuando se habla de temas de sostenibilidad, arquitectura, movilidad urbana, etc., se está hablando de la gente. De los habitantes que dan vida a una ciudad. Este enfoque es uno de los que ha llevado a la Comisión Europea a nombrar a Oslo European Green Capital 2019.

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Tøyen, un barrio de inmigrantes donde se vive el Street Art

Si hay un barrio de Oslo donde el Stret Art alcanza altas cotas de interés ese es Tøyen. Aquí se encuentra el Museo Munch que a partir del 2020 se trasladará definitivamente a su nueva sede. Un moderno edificio que se está construyendo próximo a la Opera en la zona del puerto. Tøyen es un barrio de inmigrantes y multicultural que quiere convertirse en un lugar de referencia artística. Entre las iniciativas ya en marcha está la de convertirlo en una de las mayores galería de arte urbano al aire libre de los países escandinavos.

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Y no lo tiene fácil porque también en Noruega la ciudad de Stavanger tiene mucho que decir al respecto. Sobre todo porque en ella se celebra desde hace años el NUART, el mayor festival de arte urbano del mundo. De una forma o de otra, el arte urbano atrae a nuevos visitantes a zonas urbanas hasta hace bien poco nunca visitadas en ciudades de todo el mundo. Es el caso del barrio de Wynwood en Miami. O algunas zonas del barrio de Vila Madalena en Sao Paulo Y Tøyen también quiere ser un ejemplo más de que el arte más libre.

Os recomiendo este mapa interactivo de la municipalidad de Oslo para encontrar los mejores murales. La mayoría de ellos se encuentran en pequeñas plazas y no son precisamente fáciles de encontrar a pesar del gran tamaño de algunos de ellos.

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Planes para vivir la Historia y la Cultura en Oslo

Oslo es una capital donde la Cultura se escribe con mayúsculas. En la península de Bygdøy se encuentran algunos de los museos más conocidos de la ciudad: el Museo del Pueblo Noruego, el Museo de la Kon Tiki, el Museo Marítimo Noruego, el Museo Vikingo o el Museo Fram entre otros. Una visita a Bygdøy precisa de al menos un día entero ya que la mayoría de museos cierra antes de las 5 de la tarde.

Una manera infalible de conocer una ciudad es recorrerla a pie. Te voy a proponer un paseo por el Oslo más conocido que aúna lugares históricos y museos. Pero también locales culturales de vanguardia y algunas cosas más. El centro histórico de Oslo conserva la pátina de la Historia y de su pasado. Pero también es posible observar algunos de los cambios que se van implantando para convertirlo mayormente en peatonal para el 2020.

Quizás el mejor lugar para empezar sea dando una vuelta por los muelles que se encuentran justo delante del Ayuntamiento (Rådhuset). Sí, ese enorme edificio de ladrillo y formas cuadradas que sobresale sobre el resto de la ciudad. De una forma u otra oirás la música de sus 49 campanas sonando cada 15 minutos. Junto con el traqueteo de los tranvías, el de estas campanas es de los sonidos a los que todos los habitantes de Oslo acaban identificando su ciudad. Terminado en 1950 sus formas mastodónticas corresponden a un estilo llamado funcionalista o “brutalista” más propio de la década de 1930, momento en que se planeó construirlo. Viendo sus dimensiones no me extraña para nada ese nombre. A primera vista el Ayuntamiento de Oslo puede parecer carente de interés. Pero su interior está decorado con numerosos murales que hablan de la historia y de la cultura noruega. También es aquí donde se entrega el Premio Nobel de la Paz cada 10 de diciembre.

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El Ayuntamiento se encuentra en el centro de Oslo, en el barrio de Pipervika, justo enfrente del puerto. Aquí se encuentra la Terminal de Ferries de Akker Brygge, además de ser el inicio del paseo peatonal que conduce hacia el barrio portuario de Tjuvholmen. El Museo de Arte Moderno Astrup Fearnley, obra del arquitecto Renzo Piano, imprime carácter a uno de los barrios más modernos de Oslo. Desde la lejanía su estructura semeja una enorme vela de barco tendida hacia el mar entre puentes, canales, embarcaderos de yates y veleros.

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Desde el Ayuntamiento podemos hacer un giro de 180º y encaminarnos hacia la Fortaleza de Akershus cuyas murallas bordean este flanco del puerto. Sus orígenes se sitúan en el Siglo XIII como residencia real. A raíz del traslado de la ciudad a su ubicación actual en 1624 fue ampliado y modificado para convertirlo en baluarte defensivo de esta parte del fiordo de Oslo. Justo entonces la ciudad pasó a denominarse Cristiania, nombre que mantuvo hasta principios del S.XX. De esa época renacentista proceden las murallas y edificios que vemos actualmente. Su interior es una sucesión de jardines, paseos, bastiones y miradores sobre la ciudad que no te puedes perder. Aquí se encuentra el Panteón de la monarquía noruega, que es muy reciente. Hay que recordar que Noruega hasta 1905 dependió históricamente de la corona noruega o de la sueca. También aquí podrás visitar el Museo de la Resistencia Noruega durante la invasión nazi.

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Un paseo por el centro de Oslo

Desde la Fortaleza podemos dirigirnos hacia el centro de Oslo. Se nota que es una ciudad relativamente nueva creada de cero tras el incendio de la antigua Oslo en 1624. En esta nueva ubicación Cristiania se levantó con una estructura de cuadrícula con edificios de piedra y ladrillo para evitar la devastación provocada por los continuos incendios en las construcciones de madera. Pasear por estas calles limpias, bien ordenadas, de casas bajas con plazas ajardinadas supone hacerlo por un museo de esculturas al aire libre. Se nota que en Oslo se quiere hacer accesible el arte, no sólo en forma de Street Art. También en forma de esculturas que encontrarás en aceras, plazas, galerías comerciales o en parques como el de Ekerberg y el de Vigeland.

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Si viajas a Oslo te aconsejo adquirir la tarjeta Oslo Pass válida para 1, 2 o 3 días. Tras obtener el código correspondiente, podrás activar la Oslo Pass a través de una aplicación del móvil. Una vez activada podrás acceder a una treintena de museos públicos y atracciones turísticas de la ciudad, así como a los trasportes públicos urbanos: tranvía, autobús o ferry. Te aseguro que merece la pena.

De una forma u otra llegarás a la calle más conocida de Oslo, la Karl Johans Gate. En uno de sus extremos se alza el Palacio Real construido durante el periodo del dominio sueco. En el otro extremo se encuentra la Estación Central. Toda esta calle se encuentra flanqueada por elegantes edificios como el del Teatro Nacional, el Parlamento noruego y la Catedral del Salvador, zonas comerciales y peatonales.

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Si queréis visitar la iglesia luterana más grande de Oslo tendréis que entrar en la Oslo Domkirke. La torre campanario de este templo barroco del Siglo XVII se alza sobre los edificios del centro. Es muy fácil de encontrar y con suerte podréis escuchar al coro de la iglesia ensayando. Fijaros que la sencilla decoración interior de esta catedral no tiene nada que ver con el recargado barroco de los templos católicos del sur de Europa.

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En el centro tampoco puedes perderte la Galería Nacional (Nasjonalgalleriet) con la colección de arte de los siglos XIX y XX más completa de Noruega. Por supuesto encontrarás un amplio espacio dedicado a Edvard Munch entre cuyas obras expuestas está “El Grito“. Aunque a mí me gusta más el trabajo pictórico como paisajista de Harald Sohlberg expuesto aquí. Cuestión de gustos.

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Pero más allá del arte más reconocido la población de Oslo también disfruta de una intensa vida cultural. Una muestra de ello es la Kultur Husset (Youngs gate 6). Su diseñador, Runar Eggesvik es un creador y desarrollador de diferentes conceptos culturales urbanos en la ciudad de Oslo. Su buque insignia es precisamente la Kultur Husset, un viejo edificio del centro renovado en el 2013. La idea era crear un espacio abierto donde se unieran el ocio, la cultura y los negocios. En sus diferentes plantas encontrarás desde cafeterías a una biblioteca; desde salas de reuniones para emprendedores a bares donde tomar copas por la noche. Y también exposiciones temporales, conferencias y charlas. Recorrer sus diferentes estancias es descubrir unos espacios cálidos, cómodos y prácticos tanto para leer un rato, para hacer negocios, quedar por la noche con los amigos, escuchar un concierto en directo o para tomar un buen café por la tarde. Desde el primer momento que puse un pié en su entrada, se convirtió en uno de mis lugares favoritos en Oslo. Los fines de semana suele estar muy lleno, pero durante la semana es fácil encontrar un lugar donde instalarse a gusto en alguna de sus tres plantas.

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Y hablando de salir por la noche Oslo cuenta con algunos lugares realmente interesantes. Es el caso de uno de los mejores bares del Mundo que no te resultará fácil encontrar: el Himkok (Storgata 27) Carl, uno de sus baristas, me cuenta que este local con aspecto de antigua farmacia es un lugar muy especial. Aquí elaboran de forma artesanal el licor nacional noruego, el Aquavit. No te pierdas la barbería más hipster de Oslo instalada en la segunda planta de este curioso bar sólo identificable por una pequeña H junto a su puerta de entrada.

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Otro lugar curioso es el Pasaje Strøget con algunos bares muy interesantes como el Angst. Si quieres fiesta los fines de semana, aquí encontrarás un lugar con buena música, curiosa decoración y un patio exterior a tope de gente. Si estás por la zona de Grünerløkka, una opción muy interesante es el Club Blå (Brenneriveien 9). Las noches de fin de semana tiene actuaciones en directo y detrás hay una gran terraza junto al río Akerselva. Verás que entre terrazas, bares, restaurantes, clubs y discotecas tu estancia en Oslo será muy animada. Por cierto, en Oslo todos los locales cierran a las 3 de la madrugada los fines de semana.

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En Oslo la gastronomía también es cultura

Hoy Oslo es una ciudad multicultural que recibe a gente de todos los rincones del mundo. Personas que han traído hasta aquí sus costumbres y hábitos gastronómicos. Esa es la razón de la existencia de numerosos locales de restauración más allá de los típicos italianos, muy populares en Noruega Además de restaurantes mexicanos, indios o asiáticos, la cocina noruega ha adoptado algunas de estas influencias adaptándolas al gusto nórdico.

Es el caso por ejemplo del Mathallen, el espacio gastronómico más conocido de la zona de Vulkan y Grünerløkka. Aquí podrás probar desde especialidades noruegas como el salmón o los embutidos de alce, salchichas, sopas de pescado, quesos y cervezas locales. El Vulkanfisk es mi lugar preferido si quieres probar especialidades noruegas. También encontrarás locales con comida mexicana y hasta un bar de tapas español.

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Si buscas un restaurante más selecto, justo detrás del Mathallen tras cruzar el río hay una gran casa blanca de estilo tradicional que recientemente ha abierto sus puertas como restaurante: el Nedre Foss Gard. Además de los elegantes comedores con una gran cocina abierta, tiene un patio exterior para tomar la cerveza que elaboran artesanalmente en una nave adyacente donde sirven platos más informales. En la parte inferior hay un bar de copas muy animado por las noches. Si coméis aquí no dudéis en acompañar vuestra comida con la cerveza de la casa o con una sidra local. Las sidras que dan en muchos restaurantes de Oslo acompañando las comidas apenas tiene alcohol y está exquisita. La comida del Nedre Foss Gard es bastante refinada con especialidades basadas en cordero, pollo y pescado.

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En Grünerløkka, a todo lo largo de la Thorvald Meyers Gate, encontraréis bares y resturantes para todos los gustos: italianos, mexicanos, indios… Y también otros donde comer una hamburguesa, sandwiches o pastas con un toque local, como el Fru Hagen. Para los que quieran probar algo diferente el Bass Oslo puede ser una opción. Hay un menú degustación con varios platos a base de setas de cardo con perejil, tartar de atún, manzana con algas, lenguado con salsa de vino y cebollino, rodaballo en salsa…Un consejo: ni se te ocurra pedir el vino australiano.

En uno de los edificios del Barcode, muy cerca de la Ópera, se encuentra el restaurante Vaaghals. Este elegante local, también con la cocina abierta a la vista de los comensales, está especializado en una cocina internacional a base de especialidades noruegas. Los platos se sirven en bandejas comunitarias siguiendo la tradición noruega en la que cada comensal se sirve su parte. Algunas de sus especialidades son el jamón asado servido con patatas, el confit de ave, el cordero crujiente o con champiñones, la merluza con brócoli, o la ternera con salsa ahumada y remolacha con patatas. Por cierto, los pescados se sirven en el punto perfecto de cocción ¡Chapeau!

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En la mayoría de los restaurantes de Oslo los camareros hacen una descripción completa del plato que te están sirviendo, así como sus ingredientes y la forma de preparación. Vaaghals no es una excepción, a lo que hay que sumar una atención personalizada exquisita. A mediodía hay un menú de 3 platos a unos 40€, un precio muy interesante para estar en Noruega y en un restaurante de esta categoría. Y no te olvides de pedir la sidra de manzana (buenísima).

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Para terminar he dejado el restaurante Ekeberg. Situado en una ladera del parque del mismo nombre, el restaurante cuenta con unas vistas excepcionales sobre el fiordo de Oslo. Este parque fue el lugar donde Edvard Munch tuvo un ataque de angustia durante un atardecer lleno de colores rojizos. Esos colores y su estado de ánimo los plasmó después en su famosa obra “El Grito”. El parque cuenta con una colección de una treintena de esculturas de Rodín, Dalí y otros artistas de renombre que forman un auténtico museo al aire libre.

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El restaurante Ekeberg está ubicado en una gran casa de color blanco. A través de los grandes ventanales de su comedor principal se tienen unas vistas magníficas del puerto y la ciudad de Oslo. Os recomiendo venir para cenar temprano y así poder disfrutar de los colores del atardecer. Para empezar este no es un restaurante barato, pero si tienes que celebrar algo especial en Oslo este es el lugar. La amplitud y comedida elegancia del restaurante, la profesionalidad de todo su personal así como una gastronomía de primera categoría, sitúan al Ekeberg entre los mejores restaurantes de Oslo.

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Las atenciones de los camareros, así como sus detalladas explicaciones acerca de los diferentes platos y su elaboración ya ponen el listón muy alto. Desde la cocina abierta situada en un lateral se adivina el trabajo perfectamente coordinado de todo el equipo de cocina. Y cuando llega la hora de la verdad, el Ekeberg sorprende con unos platos muy elaborados, de refinados sabores y texturas. Es el caso de la sopa de pescado con gambas y trucha, la crema de alcachofas con cangrejos de río y flor de loto, o del pollo relleno de champiñones acompañado de crema dulce de calabaza. En el Ekeberg, tal como pasa en Noruega en muchas otras cuestiones, han sabido aunar lo moderno y lo clásico. Durante la semana hay un menú diario de 3 platos a unos 35€ que lo convierten en una muy buena opción si estás dando un paseo por el parque. Los menús varían mucho dependiendo de la disponibilidad de la materia prima, siempre fresca y de primera calidad. Os puedo asegurar que la atención de su personal y sus elaborados platos consiguen que una velada en este restaurante se convierta en algo memorable.

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Por todo esto y más Oslo es European Green Capital 2019

Aquí termina esta serie de tres reportajes dedicados al Oslo más sostenible. Los procesos de innovación que se están desarrollando y poniendo en práctica en la capital noruega son la muestra real y palpable de que el futuro será sostenible, o no será. Porque ha llegado el momento en que las sociedades tienen que plantearse desde ya que otra forma de vivir y consumir es posible. La movilidad eléctrica, el uso de energías limpias, el reciclaje de materiales o el uso de materiales ecológicos no son ninguna utopía. Más bien al contrario. Y en Oslo están demostrando que aportan tal cantidad de ventajas económicas, ecológicas y sociales que ya no hay marcha atrás. A todo esto hay que añadir la apuesta de Oslo por fomentar iniciativas culturales de todo tipo, tanto desde las esferas públicas como privadas. Es la única forma de integrar las inquietudes y esperanzas de una sociedad multicultural cada vez más comprometida con la salud del planeta y exigente con su bienestar futuro.

 

 Estos artículos sobre la sostenibilidad en Oslo se han realizado con el apoyo VisitOslo, VisitNorway y de Innovation Norway, organismo estatal que fomenta la innovación de las empresas noruegas y del turismo promoviendo el desarrollo de una economía sostenible.  .

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