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En Cuzco el cielo parece estar más cerca.

Cuzco y el soroche van casi de la mano. Es lo que tiene encontrarse en las estribaciones andinas a casi 3.400 m. sobre el nivel del mar. La antigua capital del imperio Inca, el Tahuantinsuyo, recibe así a los que llegamos desde altitudes más cercanas al nivel del mar. Por eso a Cuzco hay que conocerla despacio.

Cuzco requiere que le dediques tiempo, que la descubras poco a poco, que camines con calma por sus viejas calles empedradas. Y que la mires con los ojos del viajero que disfruta de las pequeñas-grandes cosas. Atento a los detalles para no perderte nada de esta fantástica ciudad.

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A veces en Cuzco, o Cusco, las nubes parecen estar tan cerca que casi puedes tocarlas con las puntas de los dedos. La gran mayoría de los extranjeros que llegan hasta aquí lo hacen en combinación con la visita a Machu Picchu y al Valle Sagrado. Y no dedicarán más de uno o dos días a recorrer esta maravillosa ciudad, antigua capital del imperio Inca y sede de una de las dos Audiencias del Virreinato de Perú durante los casi 3 siglos de gobierno español.

Desde ahora mismo os digo que Cuzco merece más tiempo. Y no sólo Cuzco, ya que desde aquí se organizan todo tipo de excursiones y tours al Machu Pichhu, el Valle Sagrado, trekking de varios días por los Andes, la ruta del Camino Inca y un largo etcétera. Comprobarás que Cuzco es la base operativa perfecta para pasar unas vacaciones inolvidables.

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La bandera de Cuzco con los colores del arco iris. Los incas pensaban que servía de punto de unión entre el cielo y la tierra

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Atención al soroche

Atrás queda la bruma grisácea que cubre la capital, Lima. Aquí, en Cuzco, la bruma es otra: la que provoca malestar físico, cansancio, dolores de cabeza y hasta apneas del sueño. Es el soroche, el mal de altura al que cada uno se enfrenta como mejor puede. Afortunadamente este estado de malestar físico se supera rápidamente.

Unos recurren a las infusiones de coca, a mascar hojas de coca o a tomar pastillas contra el soroche. Yo decido tomármelo con calma. Sé que en 24-36 horas mi cuerpo se habrá aclimatado a la altura y a la menor proporción de oxígeno del aire. Beber mucha agua, comer poco y moverse sin prisas es fundamental. Por eso viajar a Cuzco con prisas es contraproducente.

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Primeras impresiones de Cuzco

Hay que decir, porque casi nunca se hace, que en Cuzco hay tres ciudades en una. Por un lado está el Cuzco moderno, feo y desangelado, casi desconocido para los turistas. Este es el Cuzco que se ve cuando el avión se aproxima a su aeropuerto, porque lo más probable es que llegues a Cuzco en avión.

Por otro lado está el Centro Histórico de Cuzco, a su vez formado por el Cuzco incaico y el Cuzco español. En este caso ambos se entremezclan y se fusionan otorgando al Centro Histórico un carácter único e irrepetible. Esta es la razón por la que millones de personas lleguen hasta aquí cada año convirtiéndola en la ciudad más visitada del Perú.

El centro de Cuzco me recuerda al centro histórico de Quito. Ambas ciudades están enclavadas en un alargado valle y rodeadas de un paisaje andino. Las dos se parecen en las calles empedradas en cuesta, en las casonas coloniales bajas de recios muros y grandes patios interiores. Y cuentan con una ingente cantidad de iglesias y conventos. Se parecen en los productos que se venden en los mercados, o en los rostros con los que me cruzo. En ambas ciudades se respira la armonía del antiguo esplendor colonial, y una modernidad que ha dejado de lado todo aprecio por la belleza y la estética urbana.

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El «ombligo del mundo»

Pero Cuzco es también diferente. Única y especial. Aquí estaba el centro político del imperio Inca, el llamado «ombligo del mundo«. Y eso a día de hoy es todavía bien visible. Por ejemplo, en su urbanismo adaptado a la orografía de lo que fue un valle fluvial. O en los grandes bloques de piedra sobre los que se levantaban los santuarios y palacios de los nobles incas, utilizados después como basamentos para los edificios coloniales.

A día de hoy se vive una especie «revival inca«. Muchas calles han visto cambiados sus nombre por denominaciones incas o con significado en quechua. Ahora Cuzco es también Cusco o Qosco. Los guías cantan las alabanzas y milagros de los incas glorificándolos. Y en las escuelas enseñan que el imperio inca era el no va más de los imperios hasta que llegaron los malvados españoles a robarles su oro. De cómo se está limpiando la imagen de los incas, de como se olvida la existencia de numerosos pueblos indígenas no incaicos (sometidos por los incas), y de los silencios y manipulaciones de la Historia hablaré un poco más adelante.

El pasado inca está muy presente en el día a día de la región del Cuzco. El quechua se habla normalmente (los españoles nunca prohibieron su uso) y se mantienen las vestimentas tradicionales en la mayoría de las poblaciones. A los elementos naturales deidificados por los incas se les sigue rindiendo culto al mismo tiempo que a los santos de la iglesia católica. Se mantienen viejas tradiciones y se recuperan antiguas festividades como la del Inti Raymi que se celebra cada 24 de junio. En la ciudad de Cuzco esta festividad se celebra entre las grandes piedras megalíticas de la fortaleza-santuario inca de Sacsayhuamán.

Ese pasado incaico es apreciable en la perfección del tallado y pulido de los muros del Coricancha, el antiguo templo dedicado al Sol. En los muros de la calle Loreto, o siguiendo a los turistas que buscan la «piedra de los 12 ángulos» en la calle Hatunrumiyoc. Y es que basta darse una vuelta por cualquiera de las calles del Centro Histórico para descubrir esos muros de piedra gris oscuro, la andesita, formando parte de la mayoría de los edificios. Los de origen inca tienen una ligera inclinación de 5º hacia el interior. Los coloniales son rectos y son más bastos.

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Hoy el Centro Histórico es un lugar muy animado donde se mezclan locales y turistas. A la Plaza de Armas, las callejuelas adoquinadas del barrio de San Blas, las iglesias y conventos y las huellas de su pasado incaico, hay que sumar sus tiendas de artesanías y sus mercados. Además de una vitalidad palpitante apreciable en cualquier festividad. Sin olvidar la amabilidad y paciencia infinitas de los cusqueños con los que llegamos a su ciudad. Todo esto sumado a esa armonía entre el pasado inca y la herencia española acaba enamorando al viajero.

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¿Merece la pena comprar el Boleto Turístico?

El BTC es una entrada combinada que permite acceder a diferentes lugares de interés turístico. Si además de visitar Cuzco tu intención es conocer otros lugares del Valle Sagrado te consejo comprar el Boleto Turístico. Con este boleto podrás acceder a diferentes recintos arqueológicos, monumentos y museos de una forma integrada.

Has de saber que hay dos tipos de boletos:

  • El Boleto General, que es el que recomiendo si vas a pasar varios días en Cuzco y recorrer el Valle Sagrado. Incluye 16 lugares a visitar, cuesta 130 soles y es válido por 10 días.
  • Los boletos parciales. Se dividen en 3 circuitos según el tipo de lugares que quieras visitar. Son más baratos, limitados a las visitas indicadas y válidos sólo por 2 días.

El Boleto Turístico es personal e intransferible y sólo se puede adquirir de forma presencial en dos sitios:

  • la oficina principal de COSITUC en la Avenida El Sol, nº 185 de lunes a viernes de 8 am a 5:30 pm, y los sábados de 8:30 am a 12:30 pm.
  • las oficinas de OFEC en la Calle Garcilaso s/n de lunes a sábado entre las 8 am a 5 pm, y también los domingos de 8 am a 8pm.

El BTC te facilitará el acceso a los lugares señalados ya que no tendrás que hacer colas en las taquillas. Y te ahorrarás bastante dinero en comparación con la compra de los boletos de entrada uno por uno. Incluso aunque no accedas a todos los lugares incluidos.

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No te olvides de la gastronomía

Perú es un auténtico paraíso para los gourmets. Y Cuzco no es una excepción. Aquí las elaboraciones, presentaciones, texturas, productos y sabores desconocidos elevan la gastronomía a un nivel pocas veces visto. No dejes de probar los rocotos, pimientos rellenos de carne y verduras, el ají de gallina, las diferentes preparaciones de la trucha o la carne de alpaca, exquisita cuando se prepara bien.

No te olvides de las sopas de verduras con quinoa, choclo o calabaza, ideales para los días fríos. Si quieres algo más potente, aquí encontrarás el chairo con cordero, el chicharón de cerdo bien crujiente o el lechón al horno. Y aunque aquí no es lo típico, podrás encontrar restaurantes especializados en la comida nikkei.

Si hablamos de gastronomía andina hay que hablar del cuy. Un plato que en Cuzco no se suele preparar bien, con algunas honrosas excepciones como el Pachapapa donde se respeta su cocción en horno de leña y con tiempo correcto. Si quieres comer cuy de verdad vas a tener que viajar a unos 45 km. de Cuzco, a un pueblo llamado Lamay donde la especialidad es el «cuy al palo«. Y además aquí lo pagarás a la mitad de precio que en Cuzco.

En Cuzco encontrarás muchos lugares para disfrutar de los sabores más auténticos de la gastronomía peruana. Las picanterías son los más tradicionales y entre ellas te recomiendo Quinta Eulalia en la c/Choquechaka 384. O la más popular Chomba Ajha Wasi, en la Avda. Tullumayo 339. Entre los restaurantes más valorados están el ya citado Pachapapa, el Inkazuela en la Plazoleta Nazarenas o el Inti Raymi para ocasiones especiales en el interior del hotel Palacio del Inka. En la Plaza Regocijo se encuentra el Inka Wasi con su fastuosa decoración colonial. Y justo encima está el Chicha, la propuesta de gastronomía cuzqueña del más mediático de los chef peruanos, Gastón Acurio. Si buscáis lo mejor de la comida nikkei os recomiendo el Limo en la Plaza de Armas.

Verás que alrededor de la Plaza de Armas hay muchos restaurantes, la mayoría orientados a los turistas. Antes de decidirte por alguno, estudia la carta y los precios. Y por supuesto no me olvido de los puestos familiares del Mercado de San Pedro de los que hablaré más adelante. Si quieres comer donde lo hace la gente de Cuzco, este es el lugar.

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Tras esta introducción, en el siguiente artículo te llevaré a recorrer los lugares que hacen de Cuzco una ciudad con personalidad propia. El lugar por el que comenzar no puede ser otro que la Plaza de Armas: centro de la capital inca, centro de la ciudad española, y centro turístico por excelencia de Cuzco. Aquí se encuentra la Catedral, la iglesia de los Jesuitas y los accesos al barrio de San Blas con sus estrechas calles, sus tiendas de artesanías y sus edificaciones de basamentos incas con patios y balconadas hispanas. Y esto es sólo el principio. Así que no te quedes con esta cara y te animo a seguir descubriendo Cuzco aquí mismo:

Cuzco, del «ombligo del mundo» inca a la «Roma de América» colonial

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