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El “Freedom Trail”: siguiendo las huellas de la Historia.

Tras dejar atrás el Haymarket en la primera parte de este recorrido por Boston, la línea roja del Freedom Trail se adentra en el barrio del North End. Aquí se asienta un barrio italiano más bonito y más grande que el “Little Italy” de Nueva York.

Las calles están llenas de floristerías, cafés y restaurantes italianos. Este es un buen lugar para comer de verdad al estilo europeo. La ruta continúa hasta pasar por delante de la vieja casa reconstruida de madera de color marrón de otro de los revolucionarios de pro, Paul Revere. Hoy es un museo dedicado a dar a conocer el estilo de vida de los habitantes de Boston durante el período colonial. Gastarse el dinero para entrar a verla es una opción personal.

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Tras pasar por la plaza memorial a Paul Revere y otros héroes de la Independencia norteamericana divisamos justo enfrente la alta torre blanca de la Old North Church. Aquí se colgaron unos faroles que avisaron al susodicho Paul Revere que las tropas inglesas que venían a arrestar a los conspiradores estaban llegando por mar. Fue entonces cuando raudo y veloz Revere corrió a dar aviso a Hancock, Adams y compañía de que los ingleses se les echaban encima.

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La ruta sigue hasta llegar a un hermoso cementerio, el Copp’s Hill Burying Ground, el segundo más antiguo de la ciudad. Desde aquí tenemos una buena vista del puerto y de la ciudad de Charlestown justo enfrente.

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Llegados a este punto toca darse una caminata atravesando el puente sobre el río Charles para llegar hasta el Charlestown´s Navy Yard. Allí se encuentra el U.S.S. Constitution, el más antiguo y famoso de los barcos de guerra norteamericanos todavía en activo. Fue construido en 1797 y se afirma que ganó más de 40 batallas. La entrada a la base naval es un poco engorrosa porque hay que someterse al control e inspección obligatorios. Además de escuchar las advertencias de penas de cárcel, etc. si no cumples estrictamente con las ordenanzas militares para los visitantes. La verdad es que no merece la pena pagar por hacer la visita completa al barco (reconstruido un montón de veces) ya que existe la opción gratuita de visitar sólo la cubierta. En la base se puede visitar también el USS Cassin Young, un destructor de la II Guerra Mundial.

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Desde la base naval el recorrido conduce hacia el Bunker Hill Monument. Un gran obelisco blanco sirve de recordatorio de la batalla perdida aquí contra los ingleses en 1775. Además del museo dedicado a la batalla, podemos subir los tropecientos peldaños del interior del obelisco para subir hasta su extremo si tenemos ánimos. Y de paso disfrutar de las vistas sobre Charlestown.

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Pero más interesante que las batallitas es lo que tenemos alrededor. Ni más ni menos que uno de los barrios con más carácter de Boston: Charlestown. Sus calles empedradas, los edificios de ladrillo del XIX, los bares y restaurantes, las viejas tiendas… todo aquí nos traslada como por arte de magia a otro lugar y a otro tiempo. Aquí se establecieron algunos de los primeros colonos ingleses llegados a principios del XVII. Más tarde llegaron los irlandeses y con el paso de los años Charlestown ha sabido mantener parte de su esencia europea.

Desde aquí podemos regresar al centro en un ferry que nos acercará hasta el Long Warf por un dólar. Esta vieja zona de muelles portuarios desde la que Boston inició su expansión económica y comercial ha sido renovada con zonas de paseo y terrazas. Muy cerca se encuentra otra de las principales atracciones de Boston, el New England Aquarium. El interior de sus 3 niveles está recubierto de peceras repletos de vida marina perteneciente a diferentes ecosistemas. Realmente el acuario está construido alrededor de un gran tanque tubular por el cual se asciende a los sucesivos niveles de la instalación. Grandes ventanas abiertas en los laterales permiten ver el interior de este inmenso tanque lleno de agua y especies marinas. Esta una visita especialmente indicada si venís con niños.

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Ciertamente al acuario se le notan los años. Por eso si hace buen tiempo y estamos en Boston entre abril y octubre lo mejor es hacer una excursión para realizar el avistamiento de ballenas en el Stellwagen Bank. Esta es una zona donde las ballenas vienen a alimentarse a una hora y media de trayecto de la ciudad. Es una oportunidad única para ver a las ballenas evolucionando en el agua, haciendo piruetas, sumergiéndose y emergiendo de nuevo con parsimonia y elegancia a unos metros del casco del barco. Tanto en los barcos del New England Aquarium como en los de Boston Harbor Cruises te aseguran el avistamiento de ballenas, y si no, te regalan un ticket para otro día.

En verano las colas de turistas se hacen realmente pesadas. Y después encontrar un buen sitio para ver a las ballenas en la proa del barco se convierte en una lucha a brazo partido. Si quieres leer una artículo detallado sobre la experiencia de ir a ver las ballenas desde Boston, no tienes más que seguir este enlace: Avistamiento de ballenas en Boston, una experiencia inolvidable.

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Ya de vuelta al puerto podemos acercarnos al Quincy Market a reponer energías en cualquiera de los bares, terrazas al aire libre y restaurantes que por aquí abundan. Tened en cuenta que no es un lugar de ocio nocturno porque cierra a las 9 de la noche.

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Más cosas que hacer en Boston

Estamos de nuevo en el centro de Boston, justo en la Copley Square con la fachada en piedra y ladrillo de la Trinity Church delante de nuestras narices. Esta iglesia construida en el S.XIX es una mezcla de estilos de influencia europea y está considerada como uno de los edificios más interesantes de los USA. Del otro lado de la plaza otro hermoso edificio de reminiscencias italianas reclama nuestra atención: la Biblioteca Pública.

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Pero el edificio que rompe con la visión un tanto clásica de la plaza es la enorme mole acristalada de tonos azulados de la John Hancock Tower diseñada por el reconocido arquitecto chino I.M. Pei. El contraste de la imagen reflejada de la Trinity Church en la brillante y pulida superficie acristalada de la Hancock es una de las estampas más significativas de Boston. Es una pena que desde los atentados del 11-S el mirador que se encuentra en lo alto de este monolito de cristal y acero a casi 250 m. de altura esté cerrado al público.

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La Copley Square es un foco de actividades populares: manifestaciones, fiestas, mercadillos, la popular maratón de Boston con sus más de 100 ediciones… Es raro encontrar la plaza sin carpas, pancartas, globos o algún otro rastro de parafernalia festiva. Por aquí está la Boylston St. con sus tiendas y boutiques exclusivas, grandes almacenes y terrazas de cafés de moda donde pasan el rato los bostonianos adinerados. Paralela a la Boylston entramos en la zona llamada Back Bay donde encontramos la mucho más tranquila Newbury St. repleta de pequeñas tiendas y cafés donde pasar un día de compras. Muy cerca se encuentra el arbolado boulevard de la Commonwealth Ave. donde aparecen por sorpresa algunas interesantes iglesias de piedra con altas torres de reminiscencias italianas. Por aquí los bostonianos vienen a pasear, a correr o a pasear al perro.

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Si seguimos empeñados en tener una visión de  Boston desde las alturas podemos acercarnos en unos minutos al gran complejo del Prudential Center. Aquí encontraremos el lugar favorito de compras de bostonianos y turistas. Grandes almacenes como el Saks Fifth Avenue o Lord and Taylor, además de tiendas y más tiendas de moda y restaurantes conforman una ciudad en miniatura. Este lugar se encuentra entre los 5 paraísos del consumo más visitados de los USA. Desde aquí se puede subir al piso 50 de la Prudential Tower donde hay un mirador acristalado, el Prudential Skywalk. Desde el mirador tendremos una panorámica de Boston en toda su extensión, eso sí, pagando. Ahorraros el dinero porque esto no es Nueva York ni Chicago y el paisaje de edificios y casas bajas no es lo que se dice espectacular. Si lo que buscáis es una cena sofisticada y cara con hermosas vistas de la ciudad, dos plantas más arriba se encuentra el restaurante Top of the Hub con menús de degustación a partir de 60$ sin contar con el vino, claro.

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Una de las opciones más curiosas para recorrer Boston de una manera “diferente” es subirse a uno de esos camiones de los “Duck Tours“. Sí, son esos extraños vehículos pintados de diferentes colores repletos de gente que vemos pasar por sus calles. Esos curiosos vehículos tienen un origen militar ya que fueron desarrollados en la II Guerra Mundial para desembarcos anfibios. Para resumir, igual van por una calle que se meten en un lago o en un río. Y esto es lo que hacen en Boston. Primero te dan una vuelta por algunos de los sitios más significativos de la ciudad, para entrar después en la zona portuaria y meterse como si nada en el río Charles. Y por allí te dan una vuelta a ras de agua para ver Boston desde el río. Un viaje curioso que es más divertido si lo haces con los amigos. Además los conductores suelen ser personajes bastante pintorescos y te puedes reír un rato. Los Duck Tours no son baratos, ya que cuestan unos 40$. Además en verano suelen estar a tope de gente por lo que es muy conveniente hacer la reserva con anticipación bien a través de la web o de la recepción del hotel. Es una opción divertida para recorrer la ciudad mientras vas gritando cuack-cuack a la gente por la calle.

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Para aquellos que echen de menos un poco de cultura, o simplemente que estén en Boston en uno de esos fríos y desapacibles días de invierno, recomiendo vivamente una visita al magnífico Museum of Fine Arts. Situado en el nº 465 Avenue of the Arts, este museo sólo es superado en la riqueza de sus fondos por el Museo Metropolitano de Artes de la Ciudad de Nueva York, el conocido como MET. En la entrada una grandiosa escalera con coloridos murales pintados por John Singer Sargent da la bienvenida a los visitantes del museo. Fundado en 1870 el museo está dividido en 9 secciones.

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Hay que dedicar al menos casi medio día para ir descubriendo algunas de las joyas que atesora este museo. Para poner un ejemplo, posee la mejor y más rica colección de arte japonés que existe fuera de Japón. Y entre sus curiosidades encontramos la mayor colección de postales y grabados Ukiyo-e del mundo con varios miles de ejemplares en sus fondos. Los grabados japoneses son una de las joyas del Museum of Fine Arts y debido a su delicadeza se exponen temporalmente y de forma rotativa.

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La sección de arte asiático tiene su origen en los lazos económicos que establecieron los comerciantes bostonianos del siglo XIX con el continente asiático. Además el Museum of Fine Arts atesora, por ejemplo, cuadros de Velázquez entre otros muchos maestros del arte de la pintura. También cuenta con obras de arte de impresionistas europeos como Van Gogh. Además de obras de Homer Winslow, Edward Hopper, y más de 60 cuadros de John Singleton Copley. Otras galerías exponen arte africano, obras de arte egipcias, esculturas y cerámicas de la Antigua América, artes decorativas…

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En las dos plantas de este museo se ha buscado tener una pequeña pero valiosa representación del arte universal a lo largo de la Historia. Sin duda este objetivo se consigue de una forma más que digna. Por lo tanto es una visita imprescindible en cualquier visita a Boston.

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Pero Boston no es sólo la ciudad, también el entorno natural y los pueblos que la rodean. No podemos abandonar Boston sin acercarnos en metro hasta la cercana Harvard, sede de una de las más afamadas universidades del mundo. En tren podemos llegar en una media hora hasta la población costera de Salem, conocida por la triste historia de los juicios por brujería sucedidos entre 1692 y 1693. A día de hoy Salem vive casi en exclusiva de explotar hasta la saciedad el tema de las brujas.

Un poco más lejos se encuentra el lugar de veraneo preferido de las élites económicas de Boston y de todo el Estado de Massachussets: la bahía de Cape Cod. Y sobre todo las exclusivas islas de Martha´s Vineyard, lugar de veraneo de la familia Kennedy, y la más tranquila Nantucket. Esta costa es el lugar perfecto para perdernos durante un par de días paseando por playas solitarias visitando pueblos de pescadores de hermosas casas de madera, pequeños faros costeros… Y disfrutando de bellos atardeceres. E incluso de buena comida, lo cual hablando de los Estados Unidos tiene su mérito.

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Información práctica:

Logan es el Aeropuerto Internacional de Boston y se encuentra a sólo dos millas al norte del centro urbano. Por eso te tomará apenas 15 minutos plantarte en la ciudad. Seis compañías de ómnibus ofrecen servicio directo desde y hacia el aeropuerto cada 15-30 minutos. La línea Azul del subterráneo MBTA te llevará hasta la ciudad en unos veinte minutos y cuesta poco más de 2 dólares. También puede tomar el transporte Airport Water Shuttle, aunque sólo durante el verano. En unos siete minutos te llevará hasta Rowe Wharf en la costa NE de Boston.

– La manera más fácil de moverse por los distintos barrios, paseos y parques de la histórica ciudad de Boston es a pie o en cualquiera de las 4 líneas de metro. La primavera y el otoño son los mejores momentos del año para visitar la ciudad y sus alrededores. El verano suele ser muy caluroso y húmedo, y en invierno casi mejor ni acercarse. Existen muchos centros de información dispersos por toda la ciudad que nos ofrecerán mapas y folletos de información turística. Os recomiendo visitar el puesto de información del Boston Common abierto los siete días de la semana de 9 a.m. a 5 p.m.

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– Si el atracón de tiendas en la ciudad no ha sido suficiente y la necesidad de consumo es superior a vuestras fuerzas, podéis acercaros al Cambridgeside Galleria Mall. Se encuentra al otro lado del río Charles y es, junto al Prudential Center ubicado en el centro, otro de esos paraísos para los aficionados a las compras.

 – Como ya he comentado la mejor época para visitar Boston siguiendo el Freedom Trail es entre mayo y octubre. El resto del año las nubes, la lluvia y el frío hacen más desapacible la visita.

– Tampoco debes olvidar que si viajas a los USA una de las primeras cosas que tienes que hacer es contratar un buen seguro de viajes con amplias coberturas. Recuerda que un buen Seguro de Viajes te puede ahorrar preocupaciones y resolver muchos problemas. Por eso te recomiendo MONDOel seguro de viaje inteligente para viajeros inteligentes. Además, contratando tu seguro desde aquí tienes un 5% de descuento.

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