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Laguna de los Tres y el Fitzroy en un día.

La Laguna de los Tres es el trekking por excelencia de El Chaltén. Una caminata con exigencias físicas que, tras atravesar bosques patagónicos, llanuras fluviales y frentes glaciares, se planta frente a los pies del mítico Fitzroy, o Chaltén como quieren llamarlo últimamente en Argentina.

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Esta no es una caminata apta para principiantes. A los casi 23 kilómetros de caminata hay que sumar el desnivel de 400 m. en un kilómetro de ascenso entre pedruscos. Un duro ascenso que tiene su meta en el mirador sobre la Laguna de los Tres. Un ascenso que se hace todavía más penoso cuando te encuentras con unas condiciones climatológicas con viento, nieve y suelo helado. Ese fue mi caso.

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Como podéis imaginar, tras horas de marcha, el esfuerzo no tuvo la recompensa esperada. La laguna estaba helada, cubierta de nieve y con los picos del Fitzroy totalmente cubiertos de nubes. Sencillamente, no se veía casi nada. La conocida imagen del Fitzroy reflejado en las prístinas aguas de la laguna queda para otra ocasión.

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Aun así, poder caminar por estos paisajes magníficos a los pies de las estribaciones andinas, merece la pena. Y mucho. Con lluvia, nieve y lo que sea. Además, este trekking se complementa perfectamente con la caminata a la Laguna Torre que había hecho el día anterior. Sencillamente es un privilegio poder disfrutar de un entorno donde te sientes en contacto directo con la Naturaleza.

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El Chaltén, punto de partida de todas las caminatas

Tras pasar unos días en El Calafate recorriendo parte del Parque Nacional de los Glaciares, incluido el famoso glaciar Perito Moreno, decidí moverme a El Chaltén. El viaje en autobús desde la Terminal de Autobuses de El Calafate lleva unas 3 horas. Es un viaje en el que se bordea las orillas del lago Argentino recorriendo la estepa patagónica, semidesértica por la escasez de lluvias. Los vientos húmedos que llegan del océano Pacífico quedan retenidos en la cordillera andina, y aquí apenas caen 250 mm de lluvia por metro cuadrado al año.

Es el momento de ir buscando la fauna que habita la región. Aparte de los caballos, ovejas, corderos y vacas de las estancias ganaderas, abundan los wanacos, camélidos parecidos a las llamas. Si tienes mucha suerte quizás puedas ver algún huemul, un venado que ha estado cerca de extinguirse, además de zorros rojos, águilas y otras aves.

Cuando llegué a El Chaltén los picos afilados de roca del Fitzroy, o Chaltén, se asomaban entre las nubes con sus 3405 m. de altura. El Chaltén se fundó a mediados de los ochenta del siglo pasado cuando Argentina y Chile se disputaban esta zona fronteriza de la Patagonia.
Desde entonces El Chaltén no ha crecido mucho. En los duros inviernos aquí residen unas 1200 personas, población que se multiplica por 6 en verano. Aquí encontrarás muchos hostales, hoteles, restaurantes, tiendas y agencias de turismo activo donde podrás contratar todo tipo de actividades y excursiones por la zona.

A primera vista El Chaltén es una población desangelado, con un urbanismo un tanto caótico donde se mezclan casas con caravanas, calles de ripio y asfalto o caros hoteles con casitas de chapa. Y es que el problema más importante de sus habitantes es la escasez de vivienda. Aquí hay gente que lleva viviendo 20 años en caravanas, autobuses y casas provisionales en condiciones precarias. No quiero ni imaginar cómo debe ser vivir así los inviernos patagónicos
Pero de todos estos problemas el turista que viene a pasar unos días en la montaña apenas se dará cuenta.

Hacia la Laguna de los Tres por el Puente Eléctrico

Puedes empezar está ruta de 20 km. desde el final de la C/ San Martín en El Chaltén. En teoría aquí se encuentra el punto de partida de este recorrido. Si estáis en forma, este es un recorrido de ida y vuelta que se puede hacer en un día saliendo temprano por la mañana. Si vuestra idea es hacer el recorrido con más calma, siempre puedes cargar con tu tienda de campaña y demás equipo, y pasar noche en el campamento Poincenot ubicado antes del inicio de la subida a la laguna de los Tres.

Sea como sea, os aconsejo iniciar esta ruta desde el puente del río Eléctrico. De esta forma conseguiréis 3 cosas:

1.– Evitar ir y volver por el mismo camino

2.- Conoceréis otra parte del parque a la que no llegaríais de empezar desde El Chaltén.

3.– Y os ahorraréis los 3 primero Km. de ruta en ascenso. Este tramo lo haréis al regresar al pueblo tras la caminata, pero lo haréis en descenso. Y esto, después de más de 20 km. caminando se agradece.

Aquí os dejo este vídeo para que veáis algunos de los grandiosos paisajes que os vais a encontrar en este recorrido.

 

Hasta hace poco había un acceso a unos 14 km. por el que se accedía a la senda de El Pilar, pero ahora está cerrado. Así que lo más fácil es contratar un taxi o un remis, algo muy fácil, porque en todos los hostales y hoteles tienen el teléfono de alguien que os puede llevar. Desde El Chaltén son 17 km. de ruta por una carretera de ripio que corre paralela al río de las Vueltas.

Una vez en el puente sobre el río Eléctrico (que nombre tan curioso), se toma el camino que sale a la izquierda. No hay pérdida porque está indicado. Desde aquí se inicia una suave caminata por un valle fluvial, hasta que nos adentramos en el bosque patagónico con tramos en ascenso. Tras unos 5 km. enlazaremos con la senda de El Pilar, cuya primera parada es el mirador del glaciar de Piedras Blancas. Si hubiéramos salido desde el pueblo, esta zona nos la hubiéramos perdido.

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El día de mi excursión no había amanecido con un tiempo muy prometedor. Pero como en la Patagonia nunca se sabe, decidí arriesgarme. Pero a medida que avanzaba, las nubes se iban volviendo cada vez más grises. Ya antes del mirador del glaciar Piedras Blancas había empezado a caer aguanieve. Hasta que poco a poco la nieve fue vistiendo de blanco los troncos de los árboles y el suelo del bosque patagónico.

El ascenso a la Laguna de los Tres

Entre llovizna, niebla, aguanieve y viento, llegué al campamento Poincenot. Aquí es donde la cosa se pone seria ya que comienza la parte más dura y complicada de esta caminata. De aquí parten los primeros tramos de la subida que nos llevará hasta la Laguna de los Tres a los pies del Fitzroy. Os estoy hablando de un ascenso por un estrecho sendero salpicado de rocas y piedras sueltas con un desnivel de 400 metros en un kilómetro de distancia. Y si ha llovido y nevado como fue mi caso, también barro, nieve y placas de hielo.

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Así que lo mejor es ir bien preparado con ropa de abrigo, guantes, unas buenas botas impermeable, bastones y también crampones, que me ahorraron muchos patinazos y caídas, sobre todo a la hora del descenso.

Antes de iniciar la subida te aconsejo reponer energías y acometer la subida a tu ritmo. El camino es un pedregal de piedras sueltas y afiladas, muy transitado, así que no te distraigas porque aquí dar un mal paso no es una buena idea. A mucha gente se le olvida que estamos en la montaña, y a horas del hospital más cercano.

Pero… ¿dónde está la Laguna de los Tres?

Finalizado el ascenso se llega a una loma que se asoma a la Laguna de los Tres y a los picos del Fitzroy elevándose verticales hacia el cielo justo sobre ella. Había visto esa imagen maravillosa montones de veces en Internet. Pero la imagen que yo tuve fue otra muy diferente. La laguna estaba helada y cubierta de nieve, así como el circo de rocas alrededor. Y los picos del Fitzroy…bueno, me los imaginé 😊 ya que las nubes los cubrían casi por completo.

Comparar estas vistas de la Laguna de los Tres de Exploring Wild (imagen de Internet) con las que tuve yo…

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Así que, para que no te lleves una desilusión, te recomiendo venir aquí en verano o en otoño, cuando el sendero no está nevado y la laguna ofrece el reflejo del Fitzroy en sus aguas. En mi caso, a finales de la primavera, todavía seguía nevando.

Como tenía tiempo antes de iniciar el descenso y la vuelta hacia El Chaltén, decidí esperar por si sucedía el milagro y las nubes abrían. Finalmente, tras más de una hora de espera, aguantando el frío y el viento, el cielo comenzó a despejarse de nubes.

La gente que bajaba ya por la ladera helada iba dando patinazos sobre la nieve y las placas de nieve. Con los crampones el descenso fue muy fácil, mientras de vez en cuando paraba para disfrutar de las vistas del lago Viedma allá a lo lejos. Una vez pasado el campamento Poincenot, aparece un cartel que nos indica el camino a El Chaltén. Desde aquí atravesaremos imponentes bosques y valles fluviales con pequeños ríos cruzados por puentes de tablas de madera.

Y todo esto con la imponente imagen de las paredes de roca del Fitzroy y su cadena de picos a mis espaldas entre unas nubes que todavía se aferraban a sus paredes de roca, resistiéndose a la mejora del tiempo.

Mirando hacia atrás camino a El Chaltén

Me resultó del todo imposible no girarme cada pocos pasos para admirar la belleza y majestuosidad de estas montañas, del glaciar Piedras Blancas asomando a la derecha y del paisaje que me rodeaba. El camino está señalado con carteles indicando el punto kilométrico del recorrido, así que sólo es cuestión de seguir adelante.

El sendero llega a una bifurcación. Por un lado, el camino sigue todo recto hacia El Chaltén. Por el otro, hacia la laguna Capri. Te recomiendo seguir este camino hacia la laguna que unos pocos km. más adelante se une de nuevo al camino principal. Así podrás conocer el paisaje en torno a esta laguna donde se encuentra otro campamento donde poder pernoctar. Es el lugar perfecto para descansar un rato, reponer fuerzas y ver cómo las montañas se reflejan en sus aguas limpias y transparentes.

Tras bordear la orilla de la laguna Capri, el camino se adentra en un bosque donde nos uniremos al camino principal y comenzaremos el descenso hacia El Chaltén asomándonos al gran valle formado por el río de las Vueltas. Las vistas desde aquí son magníficas. Y más cuando el cielo comienza a despejarse de nubes.

Desde aquí sólo quedan 3 km. cuesta abajo hacia El Chaltén. Ahora comprenderás porqué es mejor comenzar este recorrido desde el puente del río Eléctrico. Además de ahorrarte la subida inicial por aquí, descubrirás paisajes como el del glaciar Piedras Blancas. Es cierto que al final andarás 23 km., unos 3 más de los que harías si hubieras iniciado la caminata desde El Chaltén. ¡Pero vaya si vale la pena!

Tras casi 10 horas de caminata llego de nuevo a El Chaltén con un cierto regusto agridulce. La caminata me había gustado mucho. Pero me faltó la guinda del pastel, la imagen soñada, el escenario perfecto de luz, cielos azules, rocas, nieve…y la laguna haciendo de espejo donde se reflejan los picos del Fitzroy.

Supongo que tendré que volver. ¿Por qué no?

Ironías del destino, el atardecer desde El Chaltén me regaló con las vistas del pico del Fitzroy casi totalmente despejado de nubes. Una de las imágenes más reconocibles y admiradas de la Patagonia argentina.

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