La Depresión del Danakil: volcanes, salares, paisajes extremos y la vida del pueblo Afar.
Visitar la Depresión del Danakil, en el noreste de Etiopía, pertenece al tipo de viajes de aventura que se disfrutan, se sufren y se sienten con total intensidad. El Danakil no es un destino cómodo, ni fácil, ni siquiera bonito en el sentido clásico de la palabra. Y, sin embargo, es uno de los lugares más impactantes y alucinantes que he recorrido jamás.




Si sigues leyendo comprenderás por qué este recorrido de 4 días por el Danakil se convirtió en uno de los viajes más intensos de mi vida. Ya desde el primer momento, el de organizar el viaje, te das cuenta de que este no es un viaje como otros. La única forma de llegar y recorrerlo con seguridad es a través de alguna agencia especializada que aporte guías locales, conductores, cocineros, provisiones, vehículos 4×4, gestione permisos, etc.
Luego hay que elegir muy bien las fechas, ya que entre marzo y octubre las temperaturas son extremas, llegando a alcanzar los 50ºC. La depresión del Danakil es uno de los lugares más áridos y duros del planeta, donde el calor te envuelve como una manta pesada. Aquí los paisajes, sobre todo los del salar de Dallol, parecen sacado de otro planeta añadiendo la sensación constante de estar en uno de los puntos más extremos de la Tierra.



A finales de enero el termómetro del Toyota Land Cruiser en el que estaba recorriendo el Danakil marcaba ya 40 grados. No había árboles, no había sombras, no había ruido. Solo una extensión infinita de tierra rota, arena, sal y el polvo que levantaba el 4×4. Estaba claro que me adentraba en un territorio que no intenta ser amable con el visitante, un lugar donde la naturaleza sigue imponiendo sus reglas y el ser humano simplemente se adapta… o desaparece.
Visitar el Danakil es una experiencia que se vive con todos los sentidos. El calor constante sobre la piel, el olor a azufre en el aire, los colores irreales del suelo y el silencio absoluto del desierto crean una sensación difícil de explicar. Desde mi camastro al raso pasé las noches admirando los cielos estrellados, increíbles, del desierto; mientras los días transcurrían entre una mezcla de asombro, incomodidad y admiración.


Asombro bajo las estrellas y las constelaciones y, sobe todo, por pisar una tierra que parecía recién creada. Incomodidad por un entorno tremendamente hostil que te pone a prueba a cada paso. Y admiración por el pueblo Afar, que lleva generaciones viviendo aquí, en un entorno donde para muchos sería imposible sobrevivir unos pocos días.
Esta son mis impresiones de este viaje al límite a uno de los rincones más duros y fascinantes de Etiopía, de África y del Mundo.



¿Dónde está y qué hace especial a Danakil?
La Depresión del Danakil se encuentra en la región Afar, al noreste de Etiopía, muy cerca de las fronteras con Eritrea y Yibuti. Forma parte del famoso Rift Africano, donde tres placas tectónicas se separan lentamente, creando uno de los paisajes más jóvenes y activos del planeta.
Tengo que decir que cualquier viaje a Etiopía supone viajar a mundos desconocidos, a lugares que te hacen descubrir siglos de Historia como en Axum o Lalibela, y conocer etnias y pueblos cuya forma de vida está a punto de desaparecer, como los del Valle del Omo. Por eso para mí Etiopía es uno de los lugares más increibles que conozco y un destino imprescindible en el currículum de cualquier viajero que se precie.
La Depresión de Danakil forma parte del llamado Triángulo de Afar, una vasta depresión geológica creada por la separación de placas tectónicas africana y árabe. Esta zona se hunde hasta unos 100 metros bajo el nivel del mar y es conocida por ser uno de los lugares más extremos y cálidos del planeta. Casi todo el año las temperaturas superan con facilidad los 40°C y la sensación de aislamiento es total. No hay ciudades, apenas carreteras (la única, iniciada por los chinos, la dejaron inacabada tras el Covid) y la señal de teléfono desaparece rápidamente. Es uno de esos lugares donde el viajero se siente pequeño, lejos de todo, pero extrañamente vivo.
La región tiene un clima desértico hiperárido con temperaturas que, en verano, pueden acercarse o incluso superar los 50 °C. En parte por esto, y en parte por su inaccesibilidad, Danakil sigue siendo uno de los lugares menos visitados del mundo.
Piensa en un paisaje donde el sol parece fundirlo todo. Eso es el Danakil.



Qué ver en Danakil
Si estás buscando un destino que te haga sentir como si hubieras aterrizado en otro mundo, entonces la Depresión del Danakil y el área vocánica y geotermal de Dallol deben estar en tu lista de sueños viajeros.
Pero lo que realmente convierte Danakil en un lugar inolvidable no es solo su geología imposible caracterizada por sus desiertos de piedra y arena, sus inmensos campos de lava, salares, volcanes y fuentes geotermales, sino por la vida que persiste aquí: la del pueblo Afar y su cultura todavía en gran parte semi nómada. Un pueblo que ha convertido uno de los lugares más duros e inhóspitos de la Tierra en su hogar. Aquí te cuento los lugares y experiencias que más te impactarán:
1. El volcán Erta Ale
Reconozco que siento por los volcanes una atracción difícil de explicar. Por eso, a priori, esta era una de las visitas imprescindibles de este viaje. Durante años el Erta Ale ofreció uno de los espectáculos naturales más impresionantes de la zona volcánica del Danakil: su famoso lago de lava “permanente”. Y pongo comillas en “permanente” porque desde hace un par de años a la lava ni se la ve, ni se la espera.
Hasta entonces subir al cráter al atardecer para ver el magma burbujeante ofrecía un espectáculo único que mucha gente ha descrito como “ver el corazón de la Tierra latiendo”. La verdad es que subir hasta el cráter al atardecer para ver la lava iluminar la noche debía ser algo increíble. Pero hoy lo único que queda son los restos del campamento donde se pasaba la noche tras admirar el espectáculo del volcán dándolo todo.
A día de hoy, desgraciadamente para los que buscamos experiencias y escenarios naturales únicos, el Erta Ale sólo emite enormes nubes de gases tóxicos. Entonces ¿merece la pena hacer esta visita? Hay que tener en cuenta que llegar hasta el Erta Ale exige hacer un recorrido de bastantes horas a través de desiertos, páramos e inmensos campos de lava petrificada.
También has de saber que tendrás que dormir en una zona donde se montan los campamentos que, desgraciadamente, está llena de basura y carece de cualquier comodidad. Y que tras el ascenso, nada difícil, al cráter del volcán, seguramente no veas nada excepto una inmensa humareda de gases cubriéndolo todo. Pero ya sabemos que con un volcán nunca se sabe, así que en cualquier momento puede entrar de nuevo en erupción.
2. Dallol: cuando la Tierra parece un cuadro surrealista
La zona volcánica y geotermal del Dallol es considerado por muchos científicos el lugar más extremo e inhospito para la vida de todo el planeta Tierra. Si hay un lugar que define visualmente este viaje al Danakil, ese es Dallol. Nombre que proviene de la lengua de los Afar y significa “disolución” o “desintegración”, lo cual describe perfectamente la acción de los fluidos calientes y ácidos que remodelan el paisaje. Un paisaje cambiante que parece vivo, pero que es mineral.
Pero el Dallol se merecía un artículo específico, así que te lo enseño aquí con todo detalle y muchas fotografías:
Dallol, el paisaje volcánico más surrealista del Danakil


3. Las Salinas y el lago Karum
El lago Karum o Assale ofrece un contraste absoluto con lo visto en Dallol. Un inmenso manto blanco de sal que se extiende hasta donde alcanza la vista. Bajo el sol, la luz se refleja con tanta intensidad que casi duele mirar.

La depresión está salpicada de vastas salinas, donde los Afar extraen sal a mano desde hace generaciones. Desde que atardece hasta que amanece, decenas de hombres trabajan toda la noche en unas condiciones durísimas extrayendo bloques de sal con la única ayuda de sus hachas y de sus manos. Un trabajo durísimo que se sigue haciendo igual que hace siglos.
Te cuento mis impresiones sobre los Afar, su forma de vida y la tradicional extracción de la sal aquí:
Los Afar, los indómitos moradores del Danakil

De día las grandes extensiones blancas, tan brillantes bajo el sol que parecen nieve, ofrecen un paisaje hipnótico y casi irreal. Extensiones que se tornan irreales cuando atardece y los cielos anaranjados se reflejan sobre el agua que brota del interior de la tierra creando el efecto espejo que ya vi en el Salar de Uyuni en Bolivia.




Los Afar, los indómitos moradores del Danakil
La mayoría de los Afar son pastores seminómadas, y se mueven por la región con sus rebaños de camellos, cabras y ovejas buscando pastos y agua. Habitan principalmente en el noreste de Etiopía, así como en partes de Eritrea y Djibouti y están profundamente ligados a su tierra, a sus camellos y a las viejas rutas comerciales nacidas de la extracción y comercio tradicional de sal.
Más allá de volcanes y los paisajes surrealistas, lo que más me marcó de este viaje fue conocer al pueblo Afar. Por eso les he dedicado este artículo específico:
Los Afar, los indómitos moradores del Danakil




Cómo visitar el Danakil: consejos prácticos
Debido a la falta total de infraestructuras y a cuestiones de seguridad regional, es obligatorio viajar con un tour organizado por operadores especializados que gestionen permisos, rutas, equipamiento y seguridad. Porque en el Danakil no hay hoteles, ni restaurantes, ni bares, ni mercadillos ni siquiera gasolineras.
Además, en esta región del Tigray se suceden los conflictos armados. Esta zona fronteriza con Eritrea se ve sacudida por enfrentamientos entre las distintas milicias locales armadas del Tigray y el ejército etíope. Pero para tu tranquilidad has de saber que los operadores autorizados sólo se adentrarán en el Danakil si la situación está en calma.
Como ya he comentado, la única forma segura de hacerlo es mediante un tour organizado, que incluye vehículos 4×4, guías locales, provisiones, agua, combustible, permisos y seguridad. Además de ir provisto de una buena mentalidad aventurera y, por supuesto, de un buen Seguro de Viaje.

El viaje suele comenzar en Semera, capital de la región afar, o en Mekele, pequeñas ciudades donde podrás hacer tus últimas compras. Aquí podrás sumergirte en la vida local y probar todas las variedades de la injera, el plato nacional, en alguno de los muchos «restaurantes» locales. Y, de paso, tomarte tus últimas cervezas frescas durante varios días.


Las condiciones en el Danakil son muy básicas: se duerme en campamentos sencillos en pleno desierto, al aire libre y disfrutando de los cielos estrellados. Aquí el agua es un bien tan valioso que lo más seguro es que pases varios días sin poder ducharte. Pero todo forma parte de la experiencia. En un lugar como este, donde el calor y la aridez lo dominan todo, la hidratación es clave. Lleva al menos 4–5 litros de agua al día por persona, un saco de dormir, protector solar, sombrero, ropa ligera de manga larga y gafas de sol.

Además, es muy importante respetar la forma de vida y costumbres de las comunidades locales. Pregunta antes de fotografiar a personas ya que muchas no quieren ser fotografiadas (sobre todo las mujeres) y sigue las orientaciones de tus guías sobre cómo comportarte adecuadamente.


¿Merece la pena visitar la Depresión del Danakil?
Definitivamente, sí. La Depresión del Danakil y Dallol ofrecen una de las experiencias más intensas y auténticas de Etiopía. No es un destino para todos, pero tras conocerlo regresas a casa con una nueva perspectiva sobre tu vida, la naturaleza, la resistencia y la diversidad humana que atesora este planeta.
Viajar a la Depresión del Danakil y Dallol supone adentrarse en uno de los entornos más extremos y asombroso del planeta. Es caminar por paisajes donde se podrían filmar películas de ciencia-ficción, es convivir con un pueblo que ha hecho de la supervivencia un arte, y comprender que la belleza natural no siempre se encuentra en los lugares más evidentes.
El Danakil es un lugar que te recuerda lo poderosa que puede ser la naturaleza y lo adaptable que es el ser humano. Desde luego no es un viaje fácil, pero sí uno de esos viajes que te hacen dar gracias por todo: gracias por la suerte que tienes, gracias por la vida que ter ha tocado vivir y gracias por el lugar donde has nacido.

Desde luego no es un viaje para todo el mundo. No es cómodo, no es barato y no es fácil. Aquí el calor no se negocia, las distancias pesan y la naturaleza no hace concesiones. Cuando dejas atrás la Depresión del Danakil, cubierto de polvo, sal, sudor y cansancio, tienes la sensación de haber viajado a un lugar excepcional. Precisamente por eso, cada momento vivido se siente auténtico. Cada amanecer en el desierto, cada noche bajo las estrellas, cada paso sobre el salar, cada mirada compartida con la gente que te vas encontrando…todo aquí tiene un valor distinto.



Viajar a la Depresión del Danakil y Dallol no es coleccionar un destino más en el mapa. Es aceptar que hay lugares que no buscan ser entendidos del todo, solo vividos Este es un destino que te saca por completo de tu zona de confort. Y se convierte en uno de esos viajes que recuerdas no sólo por las fotos, sino por lo que te ha hecho sentir y por las lecciones de vida aprendidas. Y eso, para mí, es lo que define un gran viaje.
Un viaje al límite del mundo… y de uno mismo.

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