Lalibela: descubriendo el alma de Etiopía entre iglesias talladas en la roca y antiguos rituales.

Llegué a Lalibela para vivir la celebración del Timkat con esa mezcla de emoción y respeto que solo provocan los lugares donde uno siente que está a punto de asistir a algo muy especial. Porque para los etíopes el Timkat no es solo una conmemoración religiosa más: es una forma de afirmación de su identidad como comunidad religiosa y cultural.

Danakil Dallol

Dallol: cuando la Tierra parece un cuadro impresionista.

Si hay un lugar que define visualmente un viaje a la depersión del Danakil, ese es Dallol. Nombre que proviene de la lengua de los Afar y significa “disolución” o “desintegración”, lo cual describe perfectamente la acción de los fluidos calientes y ácidos que remodelan el paisaje. Un paisaje cambiante que parece vivo, pero que es mineral, considerado por muchos científicos como el lugar más extremo, peligroso e inhóspito de la Tierra.

Hacia territorio Nyangatom.

Hace un calor tórrido en territorio nyangatom. Tras cruzar el río Omo llegamos a la pequeña población de Kangatin, un villorrio que ha crecido a ambos márgenes de la carretera. Es mediodía y allí nos refugiamos durante unas horas en uno de los pocos bares del pueblo. A 37ºC a la sombra, la vida transcurre lentamente en este rincón perdido del valle del Bajo Omo.

El impactante ritual del Salto del Toro o «Ukuli Bula».

El salto del toro supone el momento más importante en la vida de todo joven hamer. El día del “Ukuli Bula” es el día en el que su futuro está en juego. Si supera la prueba será reconocido como adulto por todos los miembros de su comunidad. Podrá casarse, formar una familia y tener propiedades. Si no lo supera, será repudiado por todos.

El valle del Omo, Patrimonio Mundial de la Humanidad.

En el valle del Omo no hay grandes monumentos, a no ser los que forman sus propios paisajes. No fue la cuna de una gran civilización. Pero fue el lugar donde surgieron los Australophitecus Afarensis, uno de los más antiguos homínidos y ancestros del género Homo. Aquí no encontrarás grandes museos o pinacotecas, pero sus habitantes lucen como auténticas obras de arte.