Es Miércoles Santo y me encuentro en la Catedral de Quito a punto de presenciar una ceremonia cuyo origen se remonta a tiempos de la antigua Roma. Desde una hora antes del mediodía ya casi no se puede entrar a la Catedral.
Llevaba años escuchando maravillas acerca del Mercado de Artesanías de Otavalo. Pero nunca encontraba el momento para acercarme a esta población de la Sierra andina situada a unas dos horas de Quito, la capital de Ecuador.
Ahí está por fin el Cotopaxi. Parece que casi lo puedo tocar con la mano cuando por fin se desvanece el manto de nubes. Estoy ascendiendo por la ladera volcánica de uno de los volcanes más majestuosos de Ecuador a más de 4.500m. de altura. Donde las cosas se sienten de otra manera.
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