Llegando a Pipa: primeras impresiones.
A poco más de 80 Km. al sur de Natal por una carretera bordeada por palmerales y campos de caña de azúcar, nos encontraremos con las pequeñas poblaciones de Tibau do Sul y Pipa.
Ambas están rodeadas de largas playas y extensas dunas, bosques de “cajueiras” o anacardos y zonas de cría de camarones. Algunas de sus playas están consideradas entre las mejores de Brasil, pero es que en esta región casi todas son de postal.
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Hasta hace veinte años Pipa era un pequeño pueblo de pescadores olvidado de la mano de Dios. Pero poco a poco viajeros de todo el mundo fueron cayendo por aquí para disfrutar de la tranquilidad y de las bellezas naturales de su costa. Y en estos pocos años Pipa ha crecido de forma espectacular, desordenada y con edificios de hoteles y apartamentos que se pelean por un poco de espacio entre las callejuelas de barro y piedras.
Es por eso que no puedo decir que Pipa sea un pueblo bonito. La falta de infraestructuras es sangrante. Cuando llueve toda la basura de las calles es arrastrada en torrentes por pendientes y escalinatas hasta la playa donde después se bañan los turistas y visitantes. Las chabolas se mezclan con los bungalows de semi-lujo, y las tiendas de abastos tradicionales comparten fachada con locales de famosos diseñadores, talleres de surferos y negocios alternativos.
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Todo es un poco caótico: las calles embarradas donde los vehículos, los turistas y los animales intentan esquivar los charcos; las tiendas, inmobiliarias, locales de copas y restaurantes que llenan la calle principal, la Avda. Baia dos Golfinhos con sus terrazas y sus músicas; los grupos de capoeira que bailan en la calle al atardecer; los moradores de Pipa que sacan sus sillas a los balcones y terrazas para ver toda esa invasión turística; las conexiones telefónicas que no funcionan cuando llueve; los chiringuitos turísticos que invaden la playa… o los cajeros automático del pueblo, que casi siempre están sin dinero en sus tripas.
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Pero después de unos días aquí uno pasa a formar parte de ese caos y se llega a disfrutar de todo esto. Una de las primeras cosas que hay que conseguir en Pipa, aparte de dinero en efectivo, es un horario con las mareas (tábua da maré) pues sino no podremos disfrutar de las playas de los alrededores. Todo aquí se basa en las mareas. Si queremos ver delfines en la Praia dos Golfinhos tenemos que saber a qué hora es accesible el paso entre las rocas con la marea baja y tener cuidado de regresar antes de que suba. Si queremos ver tortugas tenemos que saber a qué horas está la marea alta. Si queremos hacer surf en la Praia dos Afogados, ahora llamada Praia do Amor, tenemos que conocer las mareas para saber cuándo se forman las mejores olas. En fin, aquí la Naturaleza sigue imponiendo su ritmo y hay que acomodarse a él.
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La ubicación espacial en Pipa es fácil. Una vez que hemos bajado hasta la playa principal podemos girar hacia la izquierda donde está la Praia do Porto. Y más allá está la de los Golfinhos así llamada porque de verdad hay delfines salvajes que nadan allí a diario. Es sorprendente estar dándote un baño mientras a tu lado ves surgir la aleta dorsal y el lomo de los delfines que vienen aquí a por alimento (no humano, claro). Menos mal que pregunté porque si no vaya susto. Y es que por lo que me dijeron aquí no hay tiburones.
Un poco más adelante los acantilados están ocupados por el Santuario Ecológico de Pipa donde se conserva una pequeña porción de mata boscosa atlántica original. Aquí se pueden encontrar ocultos entre la espesa vegetación algunos ejemplares de pequeños macacos que campan por aquí a sus anchas. También hay un pequeño museo natural y una serie de recorridos para hacer a pié, pero los más interesantes transcurren bordeando los acantilados de la costa. Las vistas que se extienden hasta donde se pierde la vista son maravillosas, pero te aconsejo que por aquí andes con cuidado.

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Al final del recorrido se llega a un acceso a la Praia do Madeiro, otra de esas playas magníficas con chiringuito playero, hamacas y sombrillas además de las consabidas palmeras y puestos de cocos y bebidas. Muy, pero que muy recomendable.
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La vida nocturna se rige por el horario solar. Si se hace de noche a las seis, a partir de las siete todos los restaurantes están abiertos. No os perdáis las moquecas del restaurante “Panela de Barro”, especializado en moquecas servidas en grandes cazuelas de barro artesanales. Otro lugar que no defraudará es el “Lua Cheia”, especializados en pescados y mariscos con lugar destacado para los omnipresentes camarones. Pero por cualquier esquina veréis pequeños locales con una acogedora decoración y pequeñas terrazas mirando al mar que os sorprenderán con su gastronomía. Y después los bares, casi todos abiertos a la calle, os ofrecerán sus especialidades alcohólicas basadas casi todas en el uso de la cachaça, producto de la fermentación de la caña de azúcar.
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Las playas y dunas de Tibau do Sul
Pero no todo lo bueno está en Pipa, porque lo mejor de la costa se encuentra en los alrededores. Como en el resto del litoral norte brasileiro aquí también abundan los buggy que se pueden contratar para ir de excursión hacia Tibau do Sul. Y vaya si merece la pena porque tras pasar en el transbordador al otro lado del río se accede directamente a una enorme playa bordeada por unos gigantescos campos de dunas que se asoman el mar. La excursión por las dunas en buggy es de las que no se olvidan.
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Desde aquí veremos cómo los bosques de cajueiros trepan por la arena colonizando las dunas, mientras a lo lejos se alternan lagunas y palmerales. Y a partir de aquí se suceden interminables las playas de nombres sonoros: Malembá, Barreta, Camurupim, Tabatinga, Buzíos…
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En la Lagoa de Arituba podremos comer en alguno de los restaurantes situados al borde de esta laguna de aguas transparentes mientras los vendedores ambulantes nos venden sus productos, siempre con amabilidad y respeto. Aquí conocí a Biro, un vendedor de artesanías elaboradas a mano por él mismo con semillas, huesos de tiburón o pequeñas piedras con las que elabora piezas hermosas y originales. Y no os preocupéis por vuestras cosas cuando os queráis dar un baño: los propios vendedores se ocuparán de la seguridad de tus pertenencias ya que los que visitamos este lugar somos los que les permiten ganarse la vida honradamente.
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Hacia las playas del sur de Pipa el buggy os llevará a la famosa Barra de Cunhaú, una pequeña población de pescadores desde la que se puede hacer una travesía por el río Curimartaú. Por aquí se encuentran algunos de los más importantes criaderos de camarones que luego se pueden degustar en los bares y restaurantes de la zona. Una característica física de toda esta costa es la presencia de una barrera rocosa que transcurre paralela a la orilla de las playas y que forma lagunas y piscinas naturales de aguas tranquilas y escasa profundidad. Más adelante se puede seguir hacia Baía Formosa por playas semi desiertas donde la marea baja forma piscinas naturales. También en otras se puede practicar el surf o perderse por caminos entre bosque de mata atlántica y lagunas como la de Coca-Cola, así llamada por ser del mismo color. Los camarones están a la orden del día y lo mejor aquí es que todo marcha a otra velocidad, con calma, tranquilidad y sin prisas. Más al sur llegaremos a la Praia de Sagi, casi en el límite con el estado de Paraiba y desde aquí se puede recorrer en barca los manglares de los alrededores.
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Después de unos días recorriendo esta costa de norte a sur apreciaremos todavía más su belleza casi intacta, su grandeza y la amabilidad y sencillez de sus gentes. Y eso a pesar de la suciedad, el caos urbanístico y la masificación que induce a una profunda reflexión acerca de los beneficios y problemas ocasionados por el turismo. Sin embargo, a pesar de los inconvenientes citados, es uno de esos sitios a los que deseas regresar. Y espero hacerlo antes que las grandes cadenas hoteleras descubran este paraíso y acaben arrasándolo con el beneplácito de las autoridades locales y del gobierno brasileño.
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Información práctica:
– Recuerda que un buen Seguro de Viajes te puede ahorrar preocupaciones y resolver muchos problemas. Así que ni lo dudes. Desde aquí te recomiendo MONDO, el seguro de viaje inteligente para viajeros inteligentes. Además contratando tu seguro desde esta página tienes un 5% de descuento.
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– Pipa se encuentra a unos 80 Km. al sur de Natal tomando la BR-101. Se puede llegar en autobús con la empresa Expresso Oceano y los horarios son los siguientes:
| Tiempo: NATAL – PIPA 06:00 – 07:00 – 08:00 – 09:30 11:00 – 12:00 – 13:00 – 14:10 15:00 – 16:00 – 17:00 – 18:10 * Domingos y Vacaciones: 06:50 – 09:30 – 11:00 – 13:00 – 16:00 – 18:10 |
Tiempo: PIPA NATAL 05:00 – 06:00 – 07:10 – 10:00 11:00 – 12:00 – 13:00 – 14:00 15:00 – 16:00 – 17:00 – 18:00 * Domingos y Vacaciones: 07:20 – 09:15 – 13:00- 15:00 – 16:00 – 18:00 |
– Para moverse entre Pipa y Tibau do Sul se utilizan las van públicas con destino Goianinha y vice-versa, durante toda la semana en horarios diversos que van desde las 5:00 hs. hasta las 22:00 hs. Salen desde la parada junto al Club de Calangos y hacen parada en las playas de Madeiro, Cacimbinhas, Tibau do Sul y Sibaúma.
| Salída de Pipa 5:55h / 7:55 / 11:00 / 15:15 / 17:15 |
Salídade Sibaúma: 6:15 / 8:15 / 12:00 / 16:15 / 18:00 |
– La oferta de hospedaje en Pipa es muy amplia y adaptada a todo tipo de economías. Hay umerosas pousadas, hoteles, bungalows y hostales que ofrecen todo tipo de alternativas. Aquí te dejo el enlace a la página de hospedajes de la guía oficial de Pipa.
– Disfrutad de todas sus playas que son una gozada, pero estad atentos al ritmo de las mareas si no queréis quedaros aislados cuando sube la marea. Los paseos al atardecer por la playa permiten disfrutar de mágicas puestas de sol.
– Las excursiones en buggy por las dunas se inventaron aquí. De verdad que merecen la pena.
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10 respuestas
Precioso reportaje y con una esplendidas fotos, de una zona que no tengo (aun) el placer de conocer. En 4 meses hago una escapada express a Brasil, pero lamentablemente, solo para disfrutar de 5 días en Río, o sea que Río Grande deberá esperar.
Un saludo!
Gracias Jordi, y es que el noreste de Brasil es todavía muy desconocido para mucha gente. A pesar de ser una de las zonas más pobres del país, es una de las más hermosas y menos explotadas turísticamente.
Una pena que no puedas ir, pero esta región necesita al menos un par de semanas para conocerla un poco. Si vas a Rio y necesitas alguna información por aquí me encuentras.
Un saludo y de nuevo agradecer tu comentario 🙂
estuve en natal ,me encanto el lugar ,su gente ,vi lo que me imagine siempre de brasil ,en otras oportunidades conoci otras playas de ese pais pero para volver elijo natal,fantastica,mistica,armoniosa,saludos
Adrián, yo también regresé enganchado a esta región de Brasil. Dentro de poco espero actualizar mi artículo sobre Natal para darle la relevancia que se merece.
Gracias por tu comentario.
Acabo de regresar del nordeste de Brasil, específicamente Fortaleza estado de Ceara, igual de bello que natal o un poco mas… sobre todo las playas de localidades aledañas a Fortaleza.
Morro Branco en Beberibe.
Canoa Quebrada en Aracati.
y de la que solo tengo referencias y muchas ganas… Jericoacoara ya no alcanzaron los días, recomiendan por lo menos 3 días para disfrutar de Jericoacoara.
Paisajes de postales por todos lados!
Hola Armin:
Apunto en mi agenda viajera tus recomendaciones. Además Jericoacoará es un destino al que le tengo ganas hace tiempo.
De nuevo gracias por tu comentario y tus recomendaciones. El nordeste de Brasil sin duda tiene mucho que ofrecer.
hola buenas tardes ,estoy indeciso entre que destino elegir para mi proximo viaje al nordeste de brasil con mi novia.Busco algun destino tranquilo sin mucho turismo,pero por lo que leo esta zona esta bastante explotada no es asi?
Hola Hernan:
Efectivamente Pipa ya no es lo que era, y de pueblo tranquilo, nada de nada. Aún así ofrece la posibilidad de hacer numerosas excursiones en los alrededores a lugares mucho más tranquilos como Tibau do Sul. Pero si quieres algo especial y que todos los viajeros que han ido recomiendan, quizás Jericoacará es lo que buscas. Está un poco lejos de todo, a 4 horas y media de Fortaleza, pero precisamente por eso conserva gran parte de su esencia.
Estoy en Natal, encantada con lo que voy conociendo,aporto sus hoteles sobre la Via Costeira frente al mar,es la vida en la playa, un placer,el clima a pesar del viento es genial!!! Pero es que ese vientito alivia sus 30 grados en promedio en verano. Los Natalenses muy amables ,aún falta por conocer,hasta aqui adoré el lugar
Gracias por dejar aquí tu opinión sobre Pipa 🙂