La (decepcionante) visita a la casa de George Washington en Mount Vernon

Cuando un lugar no se corresponde con las expectativas.

Tras visitar y recorrer Washington DC, la capital de los USA empapándome de Historia, museos y memoriales, decidí seguir el rastro del primer presidente de la Nación, el archiconocido, respetado, glorificado y casi divinizado George Washington.

Siempre he pensado que conocer la casa donde vivió una persona, los paisajes que recorrió o los lugares que marcaron su vida, supone una estupenda manera de acercarse a personajes históricos. Y también una manera de viajar en el tiempo a un pasado que ya no existe, pero cuyas huellas permanecen.

Estatua ecuestre de George Washington en el Public Garden de Boston

Así fue como decidí acercarme hasta Mount Vernon en Virginia, la vieja residencia de George Washington, prohombre de la patria de las barras y las estrellas, héroe nacional, adalid de las libertades, firmante de la Declaración de Independencia, etc., etc. A priori, y por lo que está escrito en multitud de libros, tuvo que ser un hombre interesante y la intimidad del que fue su hogar durante décadas debería guardar rasgos, indicios y recuerdos de un hombre tan destacado. Al fin y al cabo Mount Vernon fue la residencia del primer presidente norteamericano desde que se casó en 1759 hasta su muerte en 1799, nada más y nada menos que 40 años en los que expandió su propiedad desde los 2.000 hasta los 8.000 acres y amplió el viejo caserón familiar hasta que tuvo 21 habitaciones.

Además, como se indica en todas las guías al uso, Mount Vernon es el lugar histórico más visitado de los USA con más de 80 millones de visitantes desde que la Mount Vernon Ladies´Association compró la propiedad a los herederos de la familia en el año 1858.

Una de las damas de la Mount vernon Ladies´Association poniendo orden entre los visitantes.

Una de las damas de la Mount Vernon Ladies´Association poniendo orden entre los visitantes que pacientemente hacen cola para entrar en la casa de George Washington.

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Cómo llegar a Mount Vernon, Virginia

Desde Washington DC es relativamente sencillo acercarse en coche ya que Mt. Vernon se encuentra a poco más de sólo hay 25 km. Pero el de hoy es un maravilloso día veraniego, así que decido tomar uno de los barcos que surcan el río Potomac en viajes de ida y vuelta y que en una hora y media llegan hasta el atracadero de Mount Vernon.

Toca madrugar y a primera hora ya estoy en el Pier 4 del puerto fluvial de Washington DC. La salida del barco, por cierto enorme y llamado Spirit of Mount Vernon,  es a las 8:30 pero aconsejan estar antes por si acaso. El billete de regreso lo cojo para a las 15:00 y el precio de la excursión es de unos 59$ con la entrada a Mount Vernon incluida.

El Spirit of Mount Vernon

Subido en la cubierta más alta disfruto de las vistas mientras el barco recorre lentamente el ancho río Potomac. Dejamos atrás el aeropuerto R. Reagan, edificios gubernamentales, instalaciones militares, la sede de la CIA y la pequeña ciudad de Alexandria.

A medida que avanzábamos hacia el sur el paisaje se va volviendo cada vez más boscoso y menos humanizado con la excepción de las grandes mansiones que salpican las orillas del río. En ese momento pienso que desde luego no hay nada como ser rico en el país más rico del planeta.

Viejo barco de vapor en el río Potomac a su paso por AlexandriaSi yo fuera rico, dubidubidubidu...

Tras dejar a estribor una fortaleza de la Guerra Civil norteamericana, el Fort Washington, diviso a lo lejos, en lo alto de una colina rodeada de césped y bosques, un gran caserón de estilo sureño colonial pintado de blanco y con techos rojizos. Ahí está, he llegado a Mount Vernon.

Fort Washington, Virginia

Llegando a Mount Vernon.

Recorriendo Mount Vernon

Nada más desembarcar en el pequeño muelle hay un camino que se interna en el bosque y que conduce hasta la tumba de G.Washington y de su esposa Marta. El paisaje es hermoso y los árboles que me rodean son de gran porte, majestuosos algunos de ellos.

Tejadillo del embarcadero de Mount Vernon

Tras una breve caminata aparece un sencillo edificio de ladrillo en el que lo único que destaca es la tumba del presidente construida en mármol blanco y una sencilla inscripción con su nombre.

Siguiendo las indicaciones del camino llego en unos minutos hasta la entrada a un complejo de construcciones bajas de madera blanca y con techumbre pintada de un intenso color rojizo. Son los edificios auxiliares de lavandería, almacenes, y caballerizas que bordean el camino de acceso a la residencia principal y que aparece frente a una rotonda ajardinada. Todo parece perfecto, limpio, aséptico…

Valla en Mount VernonDetalle de los tejados de madera en Mount Vernon

Es aquí por donde se accede a las visitas guiadas a la casa y ya se está formando un larga fila de visitantes impacientes que se intentan ocultar del sol bajo las frondosas copas de los árboles que rodean la casa.

Si has llegado hasta aquí en coche te tocará pagar la entrada antes de ponerte a la cola y cargarte de paciencia. Y eso que parece que ha habido suerte ya que por lo que oigo, hoy no hay mucha gente. Poco a poco la cola avanza lentamente hacia la puerta de entrada mientras  las Ladies de Mount Vernon va dando información mientras avanzamos pasito a pasito bajo los rayos del sol mañanero.

Esperando para entrar en la casa de G. Washington

La casa de G. Washington

Ya estoy en la puerta. Por fin accedo a la casa del padre de la patria norteamericana, al hogar del héroe de la Independencia. Y nada más entrar un sentimiento me asaltapor completo: ¡Decepción! No sé por dónde empezar a describir esta especie de decorado de cartón-piedra. Desde el principio todo es un cúmulo de despropósitos.

Puedo pasar por alto que no dejen hacer fotos en el interior de la casa; que tengamos que ir en fila india como borregos amontonados entre otros cientos de visitantes. Pero lo que colma mi paciencia es la presencia de las Ladies ubicadas en todas y cada una de las estancias soltando cual autómatas un discurso explicativo de lo que estamos viendo. Repitiéndose una y otra vez, y otra vez, y otra vez… ¿Son humanas? ¿Son robots muy perfeccionados? ¿Animatronics de algún parque Disney?

La gente, mientras tanto, hace que oye la charla mientras busca algo interesante a lo que mirar mientras avanzamos lentamente. Porque la verdad es que no hay mucho interesante que ver en esta casa. Aparte de los chirriantes colores en los que están pintadas las paredes, nos acompaña el vacío, la nada material. Cuatro muebles, cuatro pinturas repartidas aquí y allá, comida de plástico sobre las mesas… Y las Ladies dale que dale al soniquete monótono, a la aburrida cantinela.

Uno de los salones de Mount Vernon

Cada vez que entramos en una estancia, la gente abre la boca en un gesto de sorpresa. Y a continuación se frota los ojos ante esos azules celestes de manicomio, o con esos verdes pastel en el salón que son como una patada al buen gusto.

Y la decoración, para qué hablar de la decoración. A excepción de un par de saloncitos, la casa es espartana, minimalista, vacía. Quiero salir de aquí, pero estamos atascados en las escaleras mientras la Lady de turno habla y habla sin parar mirando a ninguna parte. Nos han dicho que son voluntarias que dedican su tiempo libre a esto. Y que la casa, pero sobre todo la elección de los colores y la decoración de las habitaciones, fue obra del propio G. Washington… Sin comentarios.

Otro de los salones de Mount Vernon

El colmo de la decepción se produce al entrar en el despacho particular del Primer Presidente. La habitación más privada de la casa, el sancta sanctórum de la «Mansión«, como la llaman las Ladies. Para justificar la pobreza de libros, objetos y recuerdos, la Lady de turno relata que George Washington era sobre todo un granjero y que así se describía a sí mismo. La espartana habitación apenas posee un pequeño escritorio con un artilugio que abanicaba al presidente en los calurosos veranos, unas estanterías vacías con 4 libros solitarios y poco más.

Habitación en Mount Vernon

Ahora ya sé por qué no se pueden hacer fotos del interior: sencillamente porque si se hicieran públicas las imágenes no vendría casi nadie. Y el caso que la casa está situada en un lugar precioso, en una suave elevación con vistas al Potomac y a los bosques que rodean la plantación.

Porque no tenemos que olvidarnos que Mount Vernon era una plantación colonial virginiana, primero de tabaco y más tarde de cereales. Cuando G. Washington murió tenía nada más y nada menos que 316 esclavos negros. El hecho de haber firmado la “Carta de Libertades” (Todos los hombres son iguales ante la Ley y bla, bla, bla…) no le impidió ser poseedor, al igual que a otros insignes firmantes como Thomas Jefferson, de tan impresionante número de esclavos.

Casa de esclavos negros en Mount Vernon

Por fin consigo salir de la casa ansioso por respirar un poco de aire puro y escapar de la multitud. Me dirijo hacia el invernadero lleno de flores. Luego me doy una vuelta por los jardines, y me acerco al granero ideado por Washington con un ingenioso sistema de separación del grano.

Jardines en Mount VernonGranero ideado por George Washington en varios niveles

Por supuesto no podía faltar la faceta comercial. Por aquí hay un moderno edificio repleto de tiendas de merchandising y unos cuantos puestos de comida rápida. También hay un restaurante más fino, el Mount Vernon Inn, con velas en las mesas, chimeneas en los salones y con los camareros vestidos en plan colonial. Y para completar la visita se pueden ver algunas películas que recrean la vida de G. Washington.

Tierras de cultivo en la plantación de Mount Vernon

En una zona llana cercana al río hay una recreación de lo que debía ser la granja en su época de esplendor. No faltan sus vallados, sus cultivos, sus almacenes de paja y grano y sus casitas para los esclavos. Pero sin esclavos, menos mal. Por las distintas secciones de la granja veremos a figurantes vestidos como granjeros de la época que hablan por el móvil mientras aparentan acarrear grano o hacer alguna cosa. Evidentemente no encontraréis a figurantes negros que hagan de esclavos.

Figurante en Mount Vernon

Más allá un camino se adentra en el bosque. Pero la hora de regresar al barco se acerca y me dirijo hacia el embarcadero porque aquí parece que no hay mucho más que ver. Vuelvo a Washington DC reflexionando acerca de las contradicciones del ser humano y de cómo no ser muy cruel en la descripción de lo visto en Mount Vernon. La palabra decepción vuelve a mi mente una y otra vez.

Embarcadero de Mount Vernon

Sin duda George Washington fue un hombre de su tiempo, un militar y político sobresaliente. Pero era un hombre intelectualmente sencillo y, sobre todo, era un rico hacendado interesado en aumentar su patrimonio y rentabilizar al máximo sus tierras. Las circunstancias históricas, políticas y militares le auparon a la presidencia. Y le reservaron un lugar de preferencia en la historia de los USA. Por eso el interés de visitar Mount Vernon estriba en conocer el lugar donde vivió la mayor parte de su vida. Descubrimos así un G. Washington más humano, con sus virtudes y también con sus defectos.

Rostro de George Washington en la sala de exposiciones de Mount Vernon

En definitiva, podéis ahorraros la visita si no tenéis un interés especial en su figura. Porque en este caso la leyenda y la figura histórica están muy por encima de lo que parece ser que fue el hombre de carne y hueso. El de un hombre dedicado durante gran parte de su vida a su plantación esclavista de Virginia.

Personalmente os recomiendo dedicar vuestro tiempo para acercaros hasta Monticello, también en Virginia. Allí se encuentra la mucho más interesante casa de Thomas Jefferson, otro de los padres de los Estados Unidos y también ex presidente. Jefferson sí que fue todo un personaje interesante, un hombre lleno de inquietudes intelectuales que vivió siempre al límite. Y su casa es un magnífico ejemplo de todo ello.

Por otra parte, recuerda que si viajas a los USA, además de obtener la ESTA, necesitarás un buen Seguro de Viajes. Te puede ahorrar preocupaciones y resolver muchos problemas. Así que ni lo dudes. Desde aquí te recomiendo MONDO, el seguro de viaje para viajeros inteligentes.

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La conversación

30 respuestas

  1. ¡JAJAJAJA! ¡oye pues la pared esa verde chillón-pastiche mola un puñao! seguro que a Punky Brewster le encantaba…
    Gracias por avisarnos a todos aquellos viajeros con ganas de conocer cositas algo más auténticas 😉

    1. Claudia, por ahorrarte el dinero de la visita me debes una 🙂

      Y es que estas cosas hay que decirlas, que no es oro todo lo que reluce. Y en especial en los USA hay que tener cuidado porque son unos maestros en vender como auténtico decorados perfectos de cartón-piedra. Es lo que sucede cuando apenas se tiene Historia. Sin embargo si hablamos de la Naturaleza ya es otra cosa.

      Un placer avisar a viajeros incautos e inocentes que se dejan llevar por las guías estandarizadas.

    1. Pues sí, no deja de ser todo un negocio aunque hay lugares que SÍ merecen la pena.
      Y como dices, el viaje en barco por el Potomac también valió la pena, además de ayudar a desmitificar a un personaje encumbrado por la historiografía norteamericana. Toda nación precisa de sus mitos, aunque éstos sean muchas veces personas sencillas arrastradas por las circunstancias de la Historia.

  2. Qué penita! Aunque a nosotros nos suele pasar eso con las casas natales y/o en las que han vivido personajes históricos: esperamos mucho y solemos encontrar más bien poco. Nuestro yo del futuro se ahorrará unos dólares y se tomará una buena hamburguesa a tu salud! 😛

    1. A veces es una pena y otras como el caso de las casas de Pablo Neruda (inolvidable Isla Negra) son un auténtico regalo. A pesar de esta decepción seguiré cayendo en la tentación de visitar este tipo de lugares. Eso sí, este os lo ahorráis y que os aproveche la hamburguesa 🙂
      Saludos

  3. Pues vaya!!! yo que estaba buscando opciones en DC por si no levantan lo del cierre…y ésta era una :S menos mal que he podido leer tu crónica del lugar!!!

    Espero que levanten el cierre (aun tengo un mes de margen), Por que si no, 3 días en DC…a buscar alternativas xD

    Saludos!!

    1. Hola Verónica:

      La verdad es que te ha tocado un mal momento para visitar depende de qué cosas. Es cierto que Mount Vernon permanece abierto, pero piensa que TODOS los museos de la Smithsonian también y son una auténtica maravilla. Con eso tienes para más de 3 días de entretenimiento (y más interesante que la casa de Washington).
      De todas formas republicanos y demócratas seguramente llegarán a un acuerdo provisional muy pronto.

      Disfruta de DC y sí, hay alternativas 🙂

      Saludos

      1. Tenía entendido que los museos estan cerrados :S
        A parte tenemos la visita al Capitolio y al Pentágono, pero vamos, si los museos estubieran abiertos ya tengo para ver…

        Aun así, como bien apuntas, creo que esto se arregla antes de que vaya (falta un mes). Y si no, pues creo que haré un llamamiento de ideas jeje 😉

        gracias!

  4. Es inevitable que muchos lugares nos decepcionen en un viaje… A veces pensamos que no es tanto «culpa» del lugar en sí como de las expectativas que llevamos… Aunque en este caso, no cabe duda de que también influye la visión histórica de un hombre que fue, antes que nada, y como bien dices, de carne y hueso, y ese curioso sistema organizativo tan propio de USA de tratar al visitante como si fuera un niño… Que conste que lo decimos con todo el cariño hacia un país sorprendente y polifacético y una ciudad, Washington, en la que es imposible aburrirse por la cantidad de museos e instituciones culturales que tiene… Tampoco tiene nada del otro mundo pero la visita del Teatro Ford, donde murió otro gran presidente, Abraham Lincoln, sí nos gustó bastante…Quizá porque íbamos de trabajo y pudimos aprovechar el escenario real…

    1. Nuestro criterio no siempre tiene que coincidir con el de otros viajeros ya que escribir en primera persona implica ser subjetivo en las opiniones. Como bien dices estoy de acuerdo con la idea de que en Washington DC es imposible aburrirse, y sin embargo conozco gente a la que le disgusta la ciudad y no sé cómo, pero se aburren 🙁
      Por otro lado, pisar los mismos escenarios que las personas que han marcado la Historia o donde han sucedido hechos únicos, es siempre un aliciente especial para mí. Además,la decepción va incorporada al viaje, así que tampoco vamos a sorprendernos ¿verdad?

      Un abrazo

  5. ¡Vaya, Antonio! No la tenía entre mis planes si regreso a Washington, pero seguro que es de esas opciones que finalmente lees en alguna parte y te animas a ir. Tras leer tu post, desde luego que no. Gracias por compartirlo. A los bloggers a veces nos cuesta contar las cosas que nos decepcionan y tendemos a escribir sólo de lo bueno. Un abrazo

    1. Marta, soy partidarios de escribir acerca de lo bueno, pero también acerca de lo menos bueno que voy encontrando por ahí. Es inevitable cierta tendencia hacia remarcar el lado positivo de las cosas, pero ahorraríamos mucho tiempo y dinero a nuestros seguidores siendo un poco más objetivos.
      De todas formas no hay que olvidar que mi criterio es siempre subjetivo y que lo que a mí me decepciona a otra persona le puede entusiasmar.

      Saludos

  6. Hola!
    Vivo en DC desde hace 4 años y me encanta ir a Mount Vernon…pero debo aclarar que es sobretodo pq disfruto mucho el viaje que consta de paisajes hermosos…y ya en la propiedad lo que realmente me encanta es su vista en medio del bosque, el Potomac y lo pacífico del lugar…además que se pueden lograr muy lindas fotos! Y para el cierre siempre de regreso pasamos a Old Town Alexandría…se come muy rico!
    Disfruté mucho la lectura…y por cierto! comparto todo lo de la casa en si…quizás lo único rescatable es ser consciente de todo lo que ahí se gestó…
    Bendiciones!

    1. Hola Cristina:
      Efectivamente el viaje por el Potomac, pasear por el entorno de Mount Vernon y comer en Alexandria son las cosas que más merecen la pena de esta visita. Sin embargo la casa de G. Washington en sí misma…es otra historia. Si no la conoces te recomiendo la visita a Monticello, la casa del también presidente Thomas Jefferson en Virginia. Su trayectoria vital y la personalidad que todavía se respira en esta mansión colonial la convierte en una visita más que enriquecedora.
      Siempre resulta interesante ver cómo vivían los grandes personajes que han escrito los grandes trazos de la Historia.
      Un saludo y gracias por este comentario 🙂

  7. Gracias Antonio,por evitarme el chasco.
    Ahora recomiendame que lugares visitar y sacar provecho a un dia en Washington,un buen restaurant de precios moderados y para terminar la noche un buen bar.
    Gracias.

    1. Hola Carmen, efectivamente ahórrate la Casa de Washington y si quieres ver algo parecido ve a la de Jefferson en Virginia en Monticello.
      Comer bien y barato en Washington DC es difícil. Si quieres algo realmente económico en los subterráneos de la Union Station tienes toda una galería de pequeños restaurantes con todo tipo de comidas y bastante económicos.
      Si lo que quieres es un ambiente un poco más relajado, acércate hasta Alexandria y date una vuelta por la calle principal, la MSt NW. Allí está el J.Paul’s que no está nada mal. Si quieres algo más romántico y caro, hay algunos restaurantes que dan al Chesapeake and Ohio Canal.
      Pero si quieres cenar y salir de copas sin moverte de una zona, entonces vete a Adams Morgan. Es una zona de estudiantes así que encontrarás muchos restaurantes y más bares todavía. Uno de mis favoritos es el Black Cat con conciertos en directo y ambientazo.
      Disfrútalo

  8. Hoy visite la casa de George Washintong, y realmente disfrute el paseo. El paisaje que se divisa desde la parte alta de la casa, es espectacular. No pude pensar en otra cosa, como disfrutaría George W. llegar a su casa después de tanta batalla, luchas o discusiones del rumbo que tomaría el país en ese momento. O simplemente las cenas y tertulias sostenidas en una casa tan amena.
    Si leen en los afiches en el pasillo que conduce hacia la tienda, habla del proceso de compra y recuperación de la propiedad. Restauradores especializados hicieron analisis de las paredes, s descubrieron el color original de las paredes. También se lee como estas mujeres, con el único animo de recuperar parte de la historia del primer presidente se USA, fueron decorando poco a poco y con las uñas con algún mobiliario de la época.

    Me fascine con los arboles tan antiguos que siguen erguidos, seguramente eran pequeños cuando G W vivio ahi, y estan como gigantes sobrevivientes de la historia y el tiempo. El camino por el bosque es bello, se contempla lo que es preservar el bosque y no intervenirlo el hombre.

    Hay que enfocarse en lo positivo, como consejo. Se aprende mucho y se ilustra mucho la epoca. Yo volveria de nuevo.

    Falta comentar sobre la destileria de whisky. Muy interesante ver todavía en funcionamiento todo ese engranaje, muy avanzado para esos tiempos. Todo me gusto.

    Yo si recomiendo lo visiten, los tours son organizados. No dicen mucho los guias, pero tienen letreros informativos por todos lados.

    Hay que ir para hacer sus propios juicios. No es lo real de esa época, pero nos acerca y transporta lo que pudo haber sido.

    1. Hola Claudia:
      Muy interesante tu comentario. Evidentemente es una muestra de que cada viaje es distinto para cada persona. Desde luego el viaje por el Potomac, además del lugar y sus paisajes no están nada mal. Pero indudablemente me fascinó mucho más la casa de Jefferson en Monticello también en Virginia. Un personaje que además de su importancia histórica como Presidente de los USA aportó un toque de educación, cultura, elegancia y disfrute de los placeres de la vida del que carecía casi totalmente el espartano y sencillo G. Washington.
      Y eso se refleja de manera muy clara en el entorno en el que vivieron ambos, sus casas y propiedades agrícolas y esclavistas, muy similares pero distintas debido a sus diferentes caracteres a pesar de ser coetáneos.
      Efectivamente cada uno puede hacer sus propios juicios, y por eso no hay nada mejor que viajar y visitar para crear una opinión propia. Una opinión con la que se puede estar de acuerdo, o no.
      Por eso nunca hay un viaje igual.
      Saludos

  9. No quiero parecer mal educada, pero opino sobre tu publicación que es muy irrespetuosa hacia uno de los hombres que tanto lucho por este país, para que fuese el
    País libre y soberano, donde hay libertad y del cuál nos debemos sentir orgullosos.,. Hasta los que no
    Hemos nacido aquí… ese señor fue un gran personaje que merece respeto…. He visto videos y otras publicaciones que difieren con la tuya.. además el era una persona humilde y sencilla y ese eran sus gustos… que pena que existan personas como
    Tú …

    1. Qué triste Alexandra…Ud. no quiere parecer maleducada, pero termina lamentando que existan personas como yo. Simplemente porque, en el uso de mi libertad de expresión, doy mi opinión personal sobre un lugar que no me gustó. Ni el lugar, ni la forma en la que está planteada la visita, ni en el hecho de que G. Washington fuera un esclavista. Afortunadamente hay muchas opiniones y publicaciones que difieren de la mía. Y fíjese bien lo que digo: afortunadamente. Porque eso quiere decir que vivimos en un país libre donde podemos opinar sin que nadie lamente nuestra existencia por pensar de forma diferente, como lo hace ud. conmigo.
      Se puede reverenciar a un hombre que tuvo un papel fundamental en la creación de un nuevo país. Pero eso no puede hacernos olvidar que era un hombre de su tiempo, un rico propietario de tierras y plantaciones. Y poseedor también de 300 personas esclavizadas de raza negra.

  10. Realmente puedo decir con propiedad que ni siquiera prestaste atención a la explicación que brindaron, yo visite y ese lugar y al notar los colores vibrantes en las paredes inmediatamente pregunte el por qué, en ese entonces, crear colores tan vibrantes era super costoso y algo innovador así que para Washington pintar y decorar de esa manera fue una de sus formas de mostrar lo adinerado que era. Si está permitido tomar fotos y videos siempre y cuando no se utilice flash, regla que se aplica generalmente en casi todos los museos, ya que estos generan ráfagas de luz que causan que ciertos pigmentos se rompan, perdiendo color y vibración. Me parece interesante que niegues que se puede tomar fotos cuando muestras las tuyas dentro de esta publicación.

    Realmente parece que usted esperaba ver una casa con acabados y decoración del siglo XXI y con TODA la decoración original intacta. Puedo resaltar que es un lugar muy interesante, actualmente cuentan con un museo el cual explica detalladamente puntos importantes sobre su historia; el día que asistí que fue hace muy poco, estaba muy organizado y estuvimos divididos por grupos, quizás no tuve problema con multitudes, ya que asumo que al usted llegar en un barco turístico lo acompañaban muchas personas y por eso las largas filas que usted menciona.

    Para concluir no me parece justo, que usted cree un post indicando que el sitio es decepcionante cuando realmente no lo es, es muy interesante y lleno de historia, tanto buena como mala, ya que dentro de la explicación que nos brindaron siempre se resaltó el tema de la esclavitud. El lugar no es decepcionante en lo absoluto, sugiero prestar más atención y si la barrera del idioma le dificulta comprender la explicación puede solicitar audífonos que explican en el idioma de su preferencia y así evitamos crear posts difamando un lugar.

    1. Estimada Tiffanie, como comprenderá el mío es un blog personal en el que doy mi opinión sobre un lugar que me decepcionó. Si a usted le gustó y le pareció un lugar excepcional, pues me parece muy bien. Es su opinión y yo la respeto.
      El día de mi visita, en el que había mucha gente, prohibieron tomar fotografías quizás para impedir que la gente usara flash masivamente. Las fotos las hice quedándome al final del grupo y preguntando si podía tomar algunas fotos. En algunas salas me dijeron que sí, en otras que no.
      Desde luego no esperaba ver una casa del S.XXI como indica ud. Pero es cierto que después de haber visitado tantos palacios y casas-museo de personajes históricos en Europa, esperaba encontrar algo más que paredes pintadas de colores en la propiedad de uno de los personajes más relevantes de la historia de los USA.
      Por supuesto, esta es mi opinión y es la que expreso en mi escrito que en absoluto es difamatorio. Disculpe ud. si la ofende que mi criterio sea distinto al suyo.
      Y por cierto, mi inglés es bastante aceptable 🙂

  11. Muchas gracias por tu explicación, me hiciste ahorrar mucho tiempo y dinero !!!!! Y por las fotografías te creo completamente, no veo que sea la gran cosa.

    1. Hola Nicole. para gustos, hay colores. La mía es una opinión personal de un lugar que para muchos es símbolo de su país por ser la residencia y plantación esclavista de su primer presidente. La verdad, hay lugares mucho más interesantes y atractivos en Washington DC, pero eso no quita que si tienes tiempo, ganas y dinero, te hagas una excursión hasta la casa de G. Washington. Entonces comprobarás si mi opinión es válida o no. Si no tienes tiempo, te puedes ahorrar el viaje, desde luego.
      Saludos

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